El populoso barrio de Zarzaquemada, en Leganés (186.000
habitantes), vivió ayer un día trágico. Santiago L. D., un
hombre de 47 años con problemas mentales, mató a cuchilladas
en la madrugada del viernes a su madre, Isabel D. A., de 73.
Después cogió el cuchillo, se tumbó en una cama y se
degolló.
El populoso barrio de Zarzaquemada, en Leganés
(186.000 habitantes), vivió ayer un día trágico. Santiago L.
D., un hombre de 47 años con problemas mentales, mató a
cuchilladas en la madrugada del viernes a su madre, Isabel
D. A., de 73. Después cogió el cuchillo, se tumbó en una
cama y se degolló. Así al menos se desprende de las primeras
investigaciones, según informó un portavoz de la Jefatura
Superior de Policía de Madrid.
La noticia se conoció alrededor de la una de la madrugada
de ayer. El hermano de Santiago acudió al domicilio
familiar, el piso 8º B del número 9 de la calle de Ampurdán.
Había llamado por teléfono durante todo el día pero no le
había respondido. Tampoco acudieron a abrirle la puerta
cuando tocó el timbre de forma reiterada, después de no
haber logrado entrar utilizando su llave de la vivienda.
Ante esta situación de incertidumbre, decidió bajar a la
calle y pedir la ayuda de la policía. Justo en ese momento
pasaba un coche patrulla por el lugar, a cuyos agentes
explicó lo que le ocurría. Los policías solicitaron la
presencia de los bomberos, que abrieron la puerta.
Cuando entraron, encontraron a Isabel D. muerta en medio
de un gran charco de sangre en el pasillo. Los agentes se
dirigieron a una de las habitaciones, donde encontraron a
Santiago tumbado en la cama con un profundo corte en el
cuello, según fuentes policiales. A su lado estaba el arma
utilizada en el crimen: un cuchillo de cocina de unos 20
centímetros de longitud que más tarde fue remitido a los
laboratorios de la Policía Científica, ya que tenía restos
de sangre.
El hermano de Santiago explicó a los agentes que éste
sufría problemas psicológicos. Aseguró que le habían
diagnosticado depresión, de la que estaba siendo tratado en
el centro José Germain de Leganés.
Los vecinos del número 9 de la calle de Ampurdán se
quedaron muy sorprendidos por la noticia, ya que la familia
vivía en el inmueble desde hacía más de 25 años. Eran muy
conocidos y se caracterizaban por ser personas muy amables y
educadas. El padre murió hace alrededor de 10 años, después
de haber sufrido un cáncer de pulmón. Había tenido un bar
cerca de la calle de La Rioja, en el propio barrio de
Zarzaquemada, por lo que era bastante conocido, según
recordaron los vecinos de los fallecidos.
Algunos residentes se echaron a llorar al conocer la
triste noticia: "Jamás han dado problemas ni se ha oído una
voz en esa casa. Eran unas personas geniales", explicaba
Loli, la vecina de enfrente de los fallecidos. "Hace unos
días los vimos en las urgencias del hospital. La madre me
dijo que estaban allí porque su hijo sufría una depresión
muy fuerte y había acudido al centro para que le vieran",
añadió Loli.
Santiago L. era taxista desde hacía años. Tenía la
licencia en propiedad. "La madre me dijo que veía a su hijo
muy preocupado porque el negocio no iba bien. Estaba muy
triste. Tenía que echar muchas horas para ganar algo de
dinero, y por eso no estaba bien", destacó María Dolores,
una vecina, a la entrada del edificio. El fallecido
estacionaba el taxi en un aparcamiento subterráneo cercano,
según destacaron los residentes que les conocían. "Era un
chico muy reservado, alto, delgado, de los que siempre están
en forma y que nunca se metía en ningún problema. Nunca hubo
problemas ni discusiones en esa casa", destacó otra vecina.
El farmacéutico Alfredo Pastor, que atendía a la familia
desde hacía años, aseguró que él no vendía a Santiago ningún
medicamento para tratar la depresión. "Se llevaba algún
antihistamínico, ya que sufría alergias que le producían
urticarias. Que yo recuerde, nunca se ha llevado
psicotropos", afirmó Pastor. "La madre estaba muy preocupada
porque el hijo fumaba mucho y temía que pudiera desarrollar
un cáncer de pulmón como le ocurrió a su marido", añadió el
boticario.
Fuentes judiciales precisaron que ayer todavía no se
habían practicado las autopsias a los cadáveres. Se
realizarán hoy, en principio, lo que permitirá determinar
cuántas puñaladas recibió la mujer. Ningún familiar se había
pasado ayer por el Instituto Anatómico Forense a reclamar
los cadáveres.
Los agentes del Grupo VI de Homicidios encargados del
caso ultimaban a mediodía de ayer los interrogatorios. La
policía precintó el domicilio familiar tras realizar la
inspección ocular durante la madrugada.
Ésta es la sexta muerte violenta que se produce en la
región en lo que va de año.