Coincidiendo con el día de la mujer, el Centro Reina Sofía
para el estudio de la violencia ha hecho público un informe
en el que señala que entre 2000 y 2009 han sido asesinadas
por sus parejas 629 mujeres, lo que supone una media de 63
al año. El estudio ha contabilizado tanto las mujeres que
han fallecido a manos de sus compañeros sentimentales en el
momento de la agresión, como las que perdieron la vida
posteriormente como consecuencia de las heridas provocadas
por las palizas o ataques. En la última década, una media de
tres mujeres por millón de habitantes han perdido la vida en
estas circunstancias.
Según los datos recopilados por el
Centro Reina Sofía de fuentes de la Fuerzas de Seguridad del
Estado y de los juzgados especializados en violencia de
género, "en términos absolutos, los feminicidios han
aumentado un 17,65%" en la última década. Por comunidades
autónomas, Andalucía (122), Cataluña (94) y la Comunidad
Valenciana (91) son las que más casos han registrado.
Andalucía registra una media anual de 12,20 casos;
seguida de Cataluña, 9,40, Comunidad Valenciana, 9,10 y
Comunidad de Madrid, con siete. Si se pone la lupa en la
estadística y se echa un vistazo a los resultados por
provincias, es Madrid la que registra un mayor número de
mujeres asesinadas por sus parejas o ex parejas, siete de
media anual. A continuación se sitúan Barcelona, con seis; y
con cuatro, Valencia y Alicante.
Sobre todo, arma blanca
El informe también analiza la edad de los agresores de
mujeres entre 2000 y 2009. Tanto en términos absolutos, como
si se pone en relación el número de casos con el número de
hombres por tramos de edad, la mayoría de los homicidas o
asesinos de mujeres está entre los 35 y los 44 años. El
71,91% son españoles, y al menos dos de cada 10 tenían
antecedentes policiales. El 69,60% fue arrestado y el 18,8%
se suicidó. El 3% logró huir.
El perfil de las víctimas responde a una mujer de entre
25 y 34 años, de nacionalidad española (71,04%). De las
mujeres fallecidas, el 33,23% había sufrido previamente
malos tratos y el 22,73% había denunciado a su agresor. Al
menos uno de cada 10 maltratadores tenía una orden de
alejamiento. En el 45,86% de los casos el agresor y la
víctimas eran cónyuges; mientras que en el 26,17% el crimen
se produjo tras acabar la relación.
Según el informe, los agresores suelen matar de cerca y
utilizan métodos muy crueles. Casi la mitad utilizó arma
blanca, el 11% estranguló a su víctima, y el 9,97% utilizó
un objeto contundente. El resto, con un porcentaje inferior
al 6%, optó la paliza mortal, la asfixia, prenderle fuego,
arrojarla por el balcón o el atropello.