Acaba de llegar a Nigeria, su país de origen, donde -afirman
las ONG- está amenaza de muerte y debe 20.000 euros al
tratante de seres humanos que la envió a España en 2006.
Aquí fue sometida a explotación sexual. Tiene 25 años y está
embarazada de dos meses. En Nigeria, un país que vive
inmerso en
una oleada de violencia , se ha perdido su rastro. La
vida de esta mujer, aseguran desde las ONG, corre peligro,
pero eso no ha evitado que el Ministerio del Interior, a
través de la Delegación del Gobierno en Madrid, haya
decidido expulsarla hoy al alba. Y al hacerlo se ha ceñido a
dos sentencias judiciales, pero ha desoído dos peticiones de
la Oficina del Defensor del Pueblo. Fuentes de la Delegación
del Gobierno han recordado que se limitan a cumplir las
resoluciones judiciales firmes que hay sobre este caso y que
no tenían más opción. Una fuente del Ministerio del Interior
ha señalado que en todo momento se han respetado los
derechos de esta persona y que no les consta que esté
amenazada de muerte.
La mujer expulsada ha permanecido un
mes en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de
Aluche. "Hemos llamado al director y nos ha dicho que se la
habían llevado a las siete de la mañana". Habla al teléfono
Viviana Waisman, la directora ejecutiva de la ONG
Women's Link , organización integrada en la
Red Española contra la Trata de Personas , que denunció
ayer que las autoridades han negado a la mujer expulsada el
derecho al periodo de restablecimiento y reflexión. Son 30
días que sirven para que una persona amenazada, sin papeles
y sin esperanza decida romper el terror, confiar en alguien
y denunciar a sus explotadores.
María Luisa Cava de Llano, adjunta al Defensor del Pueblo
considera "desmesurada" la aplicación de una medida "tan
dura como la expulsión". Su oficina envió dos
recomendaciones en las que se pedía que se demorara la
expulsión. La primera, el 12 de marzo, fue remitida tanto a
la Delegación del Gobierno como a la Comisaría General de
Extranjería y Documentación. Sólo respondió la policía,
desestimando la prórroga de la expulsión.
El Ministerio del Interior señala que la mujer solicitó
por dos veces a dos juzgados distintos que se suspendiera la
medida de expulsión. En ambos casos los tribunales
decidieron que no hay indicios de riesgo para su integridad
si regresaba a su país. Además, cuando ingresó en el CIE,
relata esta fuente, la mujer pidió acogerse al artículo 59
bis de la legislación de extranjería, una norma que busca
que las personas víctimas de trata denuncien. Según
Interior, tras una entrevista con la policía y "a la vista
de sus declaraciones se entiende que no ha sido víctima de
trata". La mujer declaró entonces, siempre según esta
fuente, que ejercía la prostitución "libremente" en
Villaverde y que "tenía libertad de movimientos, vivía sola,
sin ningún tipo de compañía; que vino a España sin relación
con una red, en patera, y que sólo una persona financió su
viaje". La mujer sí declaró haber recibido "llamadas
amenazantes" desde Nigeria, pero no que tuviera familiares
allí que pudieran ser víctimas de esas amenazas.
En cuanto a su estado de gestación, que también podría
ser una causa para retrasar la expulsión, Interior asegura
que se le realizaron análisis médicos tanto a ella como al
feto y se determinó que el viaje no supondría riesgos para
ambos.
Pese a todos estos datos, la Oficina del Defensor del
Pueblo emitió ayer una segunda recomendación a las
autoridades policiales del Aeropuerto de Barajas y a la
Delegación del Gobierno, para retrasar la expulsión. La
respuesta ha llegado esta mañana, cuando el posible daño ya
estaba hecho. La Delegación del Gobierno reitera que no hay
lugar para demorar la expulsión porque hay dos resoluciones
judiciales firmes al respecto y porque no consta que la
mujer haya intentado regularizar su situación.
Sin embargo, las ONG aseguran que la joven fue detenida a
las puertas de la comisaría de Coslada (Madrid) con todos
los formularios en la mano, cuando se disponía a iniciar los
trámites para conseguir los papeles. "No concuerda la
información dada por las ONG con el escrito enviado por la
Delegación del Gobierno", señalan desde la oficina del
Defensor del Pueblo.
Petición de asilo
Por otra parte, fuentes de las ONG aseguran que esta
mujer había iniciado los trámites para pedir asilo político.
La Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) habría
realizado un informe favorable a dicha petición, señala
Waisman. Hoy la sección española de este organismo
ha difundido un comunicado en el que expresa su
preocupación ante la posible expulsión. "ACNUR lamenta que
los avances positivos alcanzados en el contexto legislativo
español para la lucha contra la trata de seres humanos y la
protección de las víctimas, no se estén aplicado
adecuadamente en el caso de esta persona, pese a la
actuación y recomendaciones de entidades como el Defensor
del Pueblo y organizaciones especializadas en la materia
como Proyecto Esperanza o Women's Link", señala la nota.
¿Qué ocurrirá ahora con esta mujer? "Vamos a intentar
localizarla", afirma Waisman, la directora ejecutiva de
Womens's Link, "ella tiene nuestros datos de contacto en
caso de que algo le pase". Su ONG tuvo conocimiento del caso
de esta nigeriana la semana pasada, cuando los plazos ya se
estaban agotando. "No tuvimos tiempo de crear las
condiciones necesarias para que esta persona confiara en
nosotros. Sólo pudimos entrevistarnos con ella una vez, en
el CIE, la semana pasada", señala Waisman, quien relata que
llegaron a esta mujer a través de otras organizaciones de la
Red Española contra la Trata de Personas.
Conseguir que estas mujeres confíen en alguien es muy
difícil. Las redes que trafican con mujeres y las explotan
sexualmente amenazan de muerte a ellas, aquí, y a sus
familias en su país de origen. Para ello utilizan cualquier
forma de extorsión, incluso recurren a supersticiones como
el vudú.
Women's Link va a lanzar una batería de medidas: va a
recurrir la decisión administrativa de la expulsión y va a
elevar sendas quejas ante el Relator Especial de la ONU
sobre la trata de personas y ante el Grupo de Expertos
contra el Tráfico de Seres Humanos (GRETA, en sus siglas
inglesas). Quizá ya sea demasiado tarde.