El dato, aunque alejado de las estimaciones de algunas ONG
-que manejan cifras de cientos de miles de víctimas de
trata-, es escalofriante: la policía detectó 1.301 mujeres
obligadas a prostituirse en España en 2009. Es la primera
vez que las autoridades dan una cifra concreta sobre mujeres
traficadas o explotadas sexualmente. Probablemente haya más
víctimas, pero no hay duda de que estas 1.301 lo son, según
los datos ofrecidos esta tarde por los ministros de Interior
y de Igualdad, Alfredo Pérez Rubalcaba y Bibiana Aído, en la
presentación del balance del primer año en vigor del Plan
Integral de Lucha contra la Trata. La confusión sobre las
cifras había sido total durante los últimos años. Tras cada
operación, la policía solía informar de la identificación de
decenas o incluso centenares de víctimas sin que se supiera
después qué pasaba con ellas y si realmente todas eran
mujeres forzadas a prostituirse. A partir de ahora, al
menos, habrá cifras algo más precisas.
El número de
mujeres localizadas en las redadas el año pasado fue de
6.157. Pero estas eran las "víctimas potenciales". De ellas,
sólo una sexta parte (las 1.301) se consideraron después
merecedoras de protección. La Policía y la Guardia Civil son
los encargados de desentrañar quiénes son efectivamente
víctimas. En esta categoría se suele incluir a aquellas que
denuncian y a otras que, aunque no lo hagan, presentan
signos de haber sido forzadas a la prostitución. El
problema, según las ONG, es que la decisión depende de los
agentes y no todos siguen los mismos criterios ni tienen la
misma formación ni sensibilidad. Un dato que no se facilitó
es el de a cuántas de estas mujeres se les concedió el
permiso especial de residencia que pueden solicitar.
El 95% de las víctimas de 2009 eran mujeres y la mitad
tenía entre 23 y 32 años (13 eran menores de edad), según
los datos ofrecidos ayer. Se dijo que el 50% eran
extranjeras sin papeles, pero ninguno de los dos ministerios
implicados quiso dar el porcentaje total de víctimas
extranjeras.
Policía y Guardia Civil detuvieron el año pasado a 726
personas (el 66% de ellos, hombres): a 412 por delitos de
explotación sexual y a 314 por trata de seres humanos. Un
incremento del 34% respecto al año anterior.
Otro dato que se desconoce es el de cuántos de estos
proxenetas y tratantes han sido después procesados, ni si
han sido condenados. Sin un seguimiento de estas cuestiones
será muy difícil conocer el problema en toda su dimensión.
Rubalcaba y Aído hablaron de la próxima reforma del
Código Penal, que recogerá por primera vez un tipo
específico de trata separado del tráfico de inmigrantes. No
está prevista, sin embargo, y a pesar de que se van a
endurecer casi todos los delitos sexuales, la modificación
de la prostitución forzada, que se castiga sólo con pena de
dos a cuatro años de cárcel mientras que una sola violación
se sanciona con penas de seis a doce.
Uno de los temas que más preocupan a las ONG es la
aplicación del periodo de reflexión de 30 días -para que las
víctimas decidan si denuncian- que introdujo la última
reforma de la Ley de Extranjería. Las ONG se quejan de que
no se están concediendo, y critican la expulsión la semana
pasada de una nigeriana embarazada que lo había pedido.
Rubalcaba afirmó ayer que se le hizo un examen físico antes
de la expulsión y que no había indicios de que fuera víctima
de trata. Las ONG, en todo caso, piden que se aclaren cuanto
antes los requisitos y el protocolo a seguir.