Una mujer de 37 años, Olana Kaplina, ha muerto a las 10.30
de esta mañana al precipitarse de un sexto piso en Girona.
Los Mossos d'Esquadra han detenido a su ex pareja, Hafid C.,
de 33 años, por su relación con los hechos. La fallecida, de
origen ucraniano, se encontraba en el piso del número 4 de
la calle del Río Ser, donde trabajaba como empleada de la
limpieza. El hombre, de origen magrebí, ha acudido también a
la vivienda y, tras una discusión, la mujer se ha
precipitado desde el sexto piso y ha muerto en el acto.
La
policía autonómica ha detenido al hombre poco después dentro
de la vivienda. "En estos momentos hay que aclarar si la
mujer cayó por el balcón o si la empujaron", ha explicado
una portavoz de Mossos d'Esquadra. Los agentes han informado
que el hombre ha sido detenido acusado de homicidio. Sin
embargo, afirman que todavía no pueden hablar de violencia
de género hasta que confirmen que la mujer era su ex pareja.
La alcaldesa de Girona, Anna Pagans, por su parte, ha
insistido en que se trataba de violencia machista, aunque ha
rehusado entrar en detalles.
De confirmarse, Olana Kaplan sería la tercera mujer
asesinada por su pareja en la provincia de Girona en poco
más de un mes y la sexta en Cataluña este año. La víctima no
había presentado denuncia contra el hombre, según informa el
Ayuntamiento de Girona. El Consistorio ha convocado esta
tarde a las siete un minuto de silencio.
Dos trabajadores de la construcción estaban trabajando al
lado de la vivienda en el momento en el que la mujer ha
caído desde el sexto piso. "Se nos ha acercado un ciclista y
nos ha dicho que había una mujer en el suelo. En ese
momento, trabajábamos con varias máquinas y por eso no hemos
oído nada. Me he acercado a ella y le he tomado el pulso,
diría que ya estaba muerta", ha explicado uno de ellos, Joan
Casacoberta, de 42 años.
La propietaria de un bar cercano, que ha preferido
mantener el anonimato, ha asegurado a este periódico que el
detenido ha estado a primera hora de la mañana en el local,
se ha tomado un café con leche y, después de pasar un rato
en el baño, ha salido. El dueño de un locutorio, también en
la misma calle, ha explicado que el hombre acude con
asiduidad a su local. "Parece un tío sensato, se le habrán
cruzado los cables", ha dicho, dando por hecho que él la ha
empujado.