Uno de cada tres adolescentes (32,1%) corre el riesgo de
convertirse en maltratador. Esta es una de las principales
conclusiones del estudio
Igualdad y prevención de la violencia de género en la
adolescencia y juventud -de la
Universidad
Complutense y el
Ministerio de Igualdad-, en el que han participado
11.020 chicos de 17 años de media, y cuyos
resultados preliminares se han hecho públicos hoy en Madrid.
Otro dato inquietante es que el 4,9% de las adolescentes ya
ha sido víctima de algún tipo de violencia física o
psicológica por parte del sexo opuesto. Un 18,9% (una de
cada cinco), además, podría ser maltratada en el futuro
"porque justifica el sexismo, y la agresión como forma de
enfrentarse a conflictos", según el informe. Todavía son
muchos (y peor, muchas) los que no reconocen determinadas
actitudes como maltrato -decirle que no vale nada,
insultarla, hacerle sentir miedo o controlar sus relaciones
y sus actividades-, y por tanto, no activan sus alarmas ni
buscan protección en su entorno.
Miguel Lorente, delegado del Gobierno para la Violencia
de Género, que ha presentado el informe esta mañana, ha
admitido que están "preocupados con que la violencia esté
presente entre los jóvenes y que haya chicos que se crean
más hombres por tener este tipo de conducta". Para la
directora del estudio y de la
Unidad de Psicología Preventiva de la Complutense, María
José Díaz-Aguado, "hay que ser intolerante con las primeras
formas de maltrato".
La prevención en la escuela funciona
Díaz-Aguado es positiva y cree que, aunque nadie puede
tener una protección absoluta, hay factores que disminuyen
el riesgo de las adolescentes de sufrir el problema, o si lo
viven, les permiten salir de él más rápidamente. Para
conseguir esa seguridad son fundamentales los amigos, la
familia (las madres en particular), los medios de
comunicación y la escuela, y evitar perpetuar la mentalidad
machista que justifica la violencia de género y la
estructura patriarcal en la que se sustenta.
La correlación entre la educación para la prevención del
maltrato en la escuela, y la reducción del riesgo de
ejercerlo o padecerlo es uno de los grandes hallazgos del
estudio, según su directora, que considera que "pocas veces
descubrimos vacunas tan al alcance de la mano para
solucionar un problema tan complejo". Entre los chicos y
chicas que la investigación considera más protegidos de la
violencia de género predominan los chavales que han tratado
el tema en clase. El 40,9% los estudiantes de secundaria
encuestados recuerda haber trabajado el tema en su centro
educativo.
El estudio va a continuar el próximo curso analizando los
mismos indicadores en los estudiantes universitarios. Son
los primeros que el Ministerio de Igualdad realiza con
jóvenes, de los que
hasta ahora se ocupaba el Instituto de la Juventud.
Aumento de los casos de violencia de género en
verano
"Estamos en una época especialmente dramática", ha
dicho esta mañana Miguel Lorente, delegado del Gobierno
para la Violencia de Género. En julio y agosto se
producen más homicidios, pero la situación está siendo
especialmente grave porque desde enero hasta hoy ha
habido 38 muertes, nueve más que el año pasado por estas
fechas. Si en 2009 se produjeron de media un asesinato
cada siete días, este año hay uno cada cinco.
En los últimos siete días, las mujeres asesinadas han
sido cinco.
Para reducir estas negras estadísticas, Lorente cree
necesario incrementar las medidas de protección y
seguridad para las víctimas, y controlar el llamado
"efecto imitación y paso a la acción". Para ello,
mantienen reuniones periódicas con los medios de
comunicación para seguir trabajando en el tratamiento de
la información.
Hace falta, además de responsabilidad institucional,
compromiso social del ámbito más cercano, ofreciendo
"apoyo y ayuda a las víctimas, y crítica y rechazo a
ellos", ha subrayado Lorente.