Amelia Amaya Jiménez, de 36 años, falleció presuntamente a
manos de su ex pareja, Antonio G. J. (de 42), el domingo en
Bilbao. La víctima ya había denunciado a su ex pareja el
pasado mayo por malos tratos, y sobre el hombre pesaba una
orden de alejamiento. Sin embargo, el domingo por la noche,
en su propia casa, Jiménez recibió diversos golpes que le
provocaron la rotura de varias costillas, el bazo y una
hemorragia abdominal, según fuentes de la investigación.
La víctima relató en mayo a la Ertzaintza que llevaba dos
años sufriendo palizas y que había sido amenazada con una
pistola y una navaja por el sospechoso. La investigación no
ha aclarado si víctima y agresor habían vuelto a retomar su
relación, ya que Jiménez no había denunciado una violación
de la orden de alejamiento. La Ertzaintza detuvo además del
agresor, de etnia gitana y con 20 antecedentes delictivos, a
la madre y al hermano de este por un posible delito de
encubrimiento.
Si se confirma que Jiménez murió a manos de su ex pareja,
serían ya 42 las fallecidas por violencia machista en lo que
va de año, según las estadísticas del Ministerio de
Igualdad. Son 13 víctimas mortales más que en 2009, un año
que se saldó con 55 muertas por este tipo de delitos. Sin
contar el crimen de Bilbao, solo nueve mujeres de las 41 que
han fallecido a manos de sus parejas o ex parejas habían
presentado denuncia contra su maltratador. Seis tenían
medidas de protección.
Más denuncias
Medidas de protección similares a las pulseras
electrónicas con GPS disponibles y que apenas se están
utilizando. Actualmente solo 352 de los 3.000 dispositivos
disponibles están activos. Ayer, la ministra de Igualdad,
Bibiana Aído, declaró en Madrid que espera que las
autoridades judiciales impongan "cada vez" más este
dispositivo. "Cada vez son más", dijo, las mujeres que están
protegidas de sus agresores, lo cual indica que el sistema
"está funcionando". Aído, en un curso de verano de la
Universidad Complutense de Madrid en San Lorenzo de El
Escorial, hizo hincapié en que la denuncia "es la puerta" al
sistema de protección.
La ministra de Igualdad llamó la atención además sobre
los alrededor de 800.000 menores que viven en un entorno de
violencia de género y requieren una protección especial.