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Cuentan los vecinos que Francisco Bellido, Curro, llevaba unos
días raro, que saludada, educado como siempre, pero que apenas
se paraba a hablar con nadie, que se le notaba algo extraño en
la cara. "Ya estaría pensando lo que iba a hacer", explica
Isabel, vecina de una casa situada enfrente a la de Curro y
Teresa, su mujer, a la que mató presuntamente de un tiro de
escopeta antes de quitarse la vida el pasado lunes. "Los dos
estaban enfermos, ella sufría una depresión y tenía un
tratamiento psiquiátrico muy fuerte. Venía a mi casa y yo
charlaba con ella. Hace tres semanas dejó de venir y no la he
vuelto a ver".
El crimen ocurrió el lunes en el número 10 de la calle
Maestro Aparicio, en la barriada de Consolación de Dos Hermanas.
Un hermano de Francisco que vive en la misma calle y una tía de
Teresa fueron quienes descubrieron los cadáveres a las once de
la mañana del lunes y llamaron al servicio de emergencias 112
para avisar del suceso. El hermano iba a diario a la casa del
matrimonio, pero en esta ocasión lo hizo después de que
recibiera una llamada de la madre de Teresa, muy mayor,
preocupada porque su hija no contestaba al teléfono.
Los dos cuerpos estaban en el dormitorio. La primera
hipótesis apunta a que Francisco la mató de un disparo y luego
se descerrajó un tiro él mismo. La Policía no halló ningún signo
de resistencia en la casa, ni tampoco en el cuerpo de Teresa. No
había nada revuelto en el interior de la vivienda ni tampoco el
cadáver de la mujer presentaba heridas de defensa u otras
lesiones compatibles con que intentara evitar la muerte. Esto ha
llevado a los investigadores a barajar la idea de que el de
Teresa fuera un homicidio consentido. Incluso en el domicilio se
encontró una carta en la que explicaban los motivos por los que
el matrimonio había decidido acabar con su vida. Avala esta
teoría el hecho de que jamás haya existido una denuncia contra
Francisco por malos tratos. "Quien diga que Curro era mala
persona miente. Era una bellísima persona. Siempre atento,
educado, y siempre pendiente de ella. Creo que lo que ha pasado
aquí tiene poco que ver con la violencia de género", relata otra
residente en el barrio.
La pareja, natural de la localidad gaditana de Zahara de la
Siera, sufría una fuerte depresión desde que hace
aproximadamente nueve años su hijo único se suicidara
arrojándose al vacío. Los hechos ocurrieron cuando el matrimonio
residía en Barcelona. La muerte del hijo hizo que se trasladaran
a Dos Hermanas buscando un cambio de aires. "Él también sufría
una enfermedad. Es muy probable que se le hubiera agravado y
viendo que el final estaba cerca decidiera acabar también con
ella. Realmente, si es así, este crimen fue un acto de caridad
puesto que ella no sabía valerse sin él. Curro era sus pies y
sus manos. Él lo hacía todo porque ella estaba muy mal", explica
otra vecina del barrio.
El número 10 de la calle Maestro Aparicio permanecía ayer sin
precintar. En el taller mecánico ubicado justo frente a la casa
nadie sabía nada. "Ayer (por el lunes) fue fiesta en Dos
Hermanas -la patrona del municipio es Santa Ana, festividad que
se celebra el 26 de julio- y hasta hoy no nos hemos enterado de
nada. Los conocíamos a los dos de salir y entrar, pero nada
más", explicaba uno de los trabajadores de este negocio. Junto a
la puerta del taller, un cámara de televisión filmaba la entrada
de la casa donde se encontraron los dos cadáveres. |