Un bebé de 14 meses falleció el pasado sábado calcinado en el
interior de un vehículo, al parecer víctima de un parricidio, en
la localidad coruñesa de Betanzos. Las principales sospechas
recaen sobre el padre, que apareció cerca del coche incendiado
con graves quemaduras en su cuerpo. El hombre se encontraba en
trámites de separación de su pareja y había amenzado con matar
al pequeño y suicidarse.
La madre dio la voz de alarma poco después de las siete de la
tarde del sábado al denunciar que su marido se había llevado al
niño de casa y le dijo que no volvería a ver al pequeño con
vida. Inmediatamente comenzó la búsqueda. Una hora después un
automovilista informó de que había visto una furgoneta ardiendo
en el arcén de un camino rural en la parroquia de Villozas, en
Betanzos.
La escena con la que se encontró la Policía fue terrible. En la
parte de atrás del vehículo en llamas estaba el cadáver de un
niño de 14 meses completamente calcinado por el fuego y atado a
su sillita infantil. A pocos metros del coche, apareció tendido
en el suelo el padre, vivo pero abrasado por las llamas, que le
habían ocasionado quemaduras de gravísima consideración en todo
el cuerpo. Una ambulancia los trasladó al hospital de La Coruña.
Los investigadores sospechan que el parricida intentó quemarse
con su hijo en la furgoneta pero el dolor de las heridas le hizo
salir del coche en llamas en el último momento, abandonando al
bebé en su interior. Los bomberos del parque de Betanzos
investigaban ayer el origen de un fuego que, según las primeras
averiguaciones, fue provocado de forma intencionada con una
bombona de butano.
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