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| 21 de enero de 2008 | ||
Gritos, tres disparos, la escalera de una finca repleta de
sangre.... El despertar de muchos vecinos de la pequeña calle
Timón de El Perellonet fue ayer así de brusco. Manuel G. G.
supuestamente mató a tiros al actual novio de su ex mujer y
después se quitó la vida de un disparo, ante la espantada mirada
de esta.
Todo ocurrió poco después de la una y media de la madrugada. Según los primeros indicios, y tal y como declaró ante la Guardia Civil la única superviviente del tiroteo, ella y su actual pareja regresaron al apartamento situado en el número dos de la citada vía tras cenar fuera. Al abrir la puerta del piso, el presunto homicida -Manuel G. G., de 59 años- aguardaba al parecer ya en el interior del inmueble. Fuente vecinales y de la investigación señalaron que la mujer y el supuesto autor de los disparos mortales hacía algunos años que se habían separado. La testigo de los hechos -de unos 40 años- había iniciado una nueva relación sentimental con la víctima de los disparos, un hombre cercano a los 50 años. Algo que, según los primeros indicios, desató los celos de Manuel. Una fuerte discusión fue lo primero que escucharon algunos residentes de la finca en cuanto la pareja llegó al domicilio, situado en el quinto piso. La mujer testificó ante la Benemérita que inicialmente no se percató de que su ex marido iba armado. Ocultaba un arma de fuego bajo un pañuelo. Pero a medida que los gritos fueron subiendo de tono, Manuel G. supuestamente apuntó a la pareja con una pistola Star, modelo como el antiguamente utilizado por las Fuerzas de Seguridad. La mujer inicialmente pensó que el arma era de juguete, pero, poco a poco, sufrió un ataque de pánico al comprobar que era completamente real. "¡No me hagáis esto!" "¡No, por favor!", fue la frase que, una y otra vez, repetía la mujer, según señaló una vecina del cuarto piso. Luego se oyeron tres disparos. Uno de ellos alcanzó de lleno en el pecho al compañero sentimental de la afectada, cuando ambos se encontraban junto a la puerta de entrada. Acto seguido, el supuesto homicida se sentó en el pasillo del apartamento y se descerrajó un tiro en la cabeza. "¡Por favor, no me hagáis esto, sacadme de aquí!", fueron los gritos que la testigo comenzó a dar en la escalera de la finca, como explicó Mireia, una joven de 19 años que vive en la puerta contigua al piso escenario de la tragedia. La mujer comenzó a aporrear la puerta de sus vecinos, presa de la desesperación. "Yo he abierto un poco y he visto los dos cuerpos tirados en la entrada de la vivienda. He cerrado muy asustada al ver que la sangre llegaba casi hasta mi casa y le he dicho que llamara a la Guardia Civil", relató Isabel, residente en el piso situado junto al escenario del homicidio. "Iba toda llena de sangre", apuntó Mireia. Según su declaración, su ex marido entró en el apartamento utilizando una copia de las llaves del inmueble ya que no utilizó la fuerza para acceder al inmueble. No obstante, varios vecinos aseguraron que los protagonistas de la dramática historia -al parecer, todos vecinos de Madrid- acudían a menudo “los tres juntos” al apartamento de la pedanía valenciana. El tiroteo y el griterío llevó a numerosos vecinos a asomarse a los balcones de la calle Timón. Una llamada al teléfono de Emergencias 112 alertó a las Fuerzas de Seguridad. Al lugar acudieron seis patrullas de la Guardia Civil y de la Policía Local de Valencia, además de una ambulancia del SAMU. Los agentes, protegidos con chalecos antibalasen previsión de un posible tiroteo subieron por la escalera los cinco pisos de la finca y descubrieron el fatal panorama. Sin vida en el pasillo Los investigadores comprobaron al instante que los cuerpos de ambos hombres yacían sin vida en el pasillo de la vivienda. Los médicos tuvieron que atender a la mujer, que sufrió una crisis de ansiedad. Una guardia civil incluso bajó a la calle para pedir a los vecinos un par de cigarrillos con los que calmar a la testigo. Mientras los agentes de la Policía Judicial realizaban la inspección ocular del domicilio, hasta el lugar acudió la comisión del juzgado de instrucción número tres de Valencia. Tras un concienzudo análisis del inmueble, el levantamiento de los dos cadáveres se produjo alrededor de las cinco de la madrugada. Los cuerpos fueron trasladados al Instituto de Medicina Legal de Valencia para realizarles hoy la autopsia para certificar la causa de la muerte. Tras precintar la vivienda, la testigo de los hechos acompañó hasta el cuartel a los agentes de la Guardia Civil de El Perellonet, encargados de la investigación. Su testimonio fue clave para dilucidar los motivos del crimen pasional que ayer conmocionó a la habitualmente tranquila pedanía valenciana. |
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| Fuente: Red Feminista | ||