comisión para la investigación de
malos tratos a
mujeres

asóciate a la Comisión

noticias

Almagro 28, 28010 Madrid  Tel: 91 308 27 04 Fax: 91 319 36 19 comision@malostratos.org
   
volver a noticias hemeroteca
   
9 de abril de 2008  

Un hombre mata en Guadalajara a su ex pareja y al compañero sentimental de ésta y luego se suicida

El presunto agresor cometió el doble crimen en presencia de su hijo de cuatro años

Un hombre ha acabado hoy con la vida de su ex pareja y de la del compañero sentimental de ésta con un arma de fuego y después se ha quitado la vida en Alovera (Guadalajara), todo ello en presencia del hijo de cuatro años del presunto agresor y la mujer. El hombre tenía denuncias por malos tratos en 2003 y 2006, además de otra por quebrantamiento de condena en 2007, ha informado el subdelegado del Gobierno en Guadalajara, Juan Pablo Herranz.

Según fuentes de la Delegación del Gobierno y del juzgado de paz de Alovera, los hechos ocurrieron pasadas las siete de la mañana en el número 1 de la calle Manuel de Falla de Alovera cuando el presunto agresor se dirigió al chalet de su ex pareja, donde habría cometido el doble crimen para después suicidarse.

El niño de cuatro años, hijo del presunto agresor y de la mujer, presenció los hechos y fue trasladado al Hospital de Guadalajara para ser atendido por los psicólogos, aunque después regresó con unos vecinos por recomendación de la juez de menores.

Ex militar

Al lugar del crimen se personó una pareja de la Policía Militar, por lo que se presume que el presunto homicida pertenecía al Ejército y que habría utilizado una pistola de nueve milímetros.

 

Una vecina que vive enfrente de la vivienda escenario de los hechos, Teresa Águila, ha declarado que sobre las siete de la mañana escuchó una especie de martillazos y luego unos disparos y "me extrañó oír llorar al niño porque su madre siempre le estaba atendiendo", ha manifestado la vecina.

La pareja fallecida residía en Alovera desde hacía un año, hasta donde llegó procedente de la localidad madrileña de Ajalvir.

 
 

 

Fuente: El País