"No podemos hacer nada si ellos toman la
decisión voluntaria de vivir juntos",
admitió ayer resignado Vicente Magro,
presidente de la Audiencia Provincial de
Alicante, que presentó el balance de los
resultados obtenido en los cursos de
reeducación a maltratadores. Y es que una de
cada tres mujeres víctimas de la violencia
de género en la provincia de Alicante
convive con su maltratador pese a que exista
una orden de alejamiento. "Es una situación
grave, pero personal, nosotros insistimos en
que si hay orden de alejamiento no deben
convivir", comentó Magro. El presidente de
la Audiencia destacó por este motivo la
importancia que adquiere poder "convencer y
transmitir a la víctima el miedo de que, si
regresa con el agresor, puede acabar con su
vida". Con el fin de intentar que este
mensaje cale entre las víctimas, Magro
reclamó la puesta en marcha de unidades de
valoración del riesgo en las que
profesionales, como psicólogos o médicos
forenses, hablen con las dos partes y
elaboren informes para "alertar" de que tras
la condena y la orden de alejamiento no
deben regresar.
Estos datos y reflexiones
se desprenden de la memoria de los cursos de
reeducación para maltratadores realizados
desde mayo de 2004 a 2008 en los que
participaron un total de 562 condenados.
Solo cinco penados reincidieron y tuvieron
que volver a ingresar en prisión.
El perfil del maltratador ha cambiado en
tan solo dos años. Si en 2006 el 64% eran
españoles, en 2008 un 40% eran extranjeros.
Además, una de cada cinco víctimas (20%)
tenía antecedente de maltrato y en un 15% se
trataba solo de relaciones de noviazgo.
Según las estadísticas presentadas ayer en
la Audiencia de Alicante, en un 70% de los
casos hubo agresiones físicas y en el resto,
amenazas leves, tipificadas también como
delito. La edad media del agresor es de 40,8
años. En los próximos meses está previsto
que se amplíe estos programas formativos de
reeducación a maltratadores a las provincias
de Valencia y de Castellón para luchar
contra la lacra de la violencia machista.Si
hay acuerdo previo, el juicio se acelera. El
sistema de mediación penal, por el que un
acusado puede reparar el daño material y
moral causado a su víctima en una reunión
arbitrada, permitiría reducir hasta en un
35% el volumen de tramitaciones penales
ordinarias, y convertirse en una "válvula de
escape" ante el colapso y acumulación de
causas ejecutorias, según Magro.
Para lograrlo, cada juzgado de lo penal
debería disponer de un equipo de Mediación
Penal Reparadora de Adultos, que, sin
sustituir al proceso ordinario, puede
agilizarlo, según explicó el presidente de
la Audiencia de Alicante, que presentó los
primeros datos del programa piloto sobre
mediación penal interprocesal. Una
herramienta, en estudio por parte del
Consejo General del Poder Judicial (CGPJ),
que permite al acusado por un asunto penal
entrevistarse con su víctima antes del
juicio, siempre bajo la tutela de un juez,
un fiscal y los abogados. El objetivo es
buscar que el acusado repare el daño causado
por el delito cometido y pida disculpas a la
víctima, sin que ello suponga la
paralización del proceso abierto.
En el juicio, las partes, principalmente
la Fiscalía, exponen a la Sala que el
acusado ya ha reparado de forma material el
delito cometido y muestra signo de
arrepentimiento, lo que podría conllevar
algún beneficio desde el punto de vista de
la pena. "A los acusados que son remitidos
al sistema de mediación les informamos de
que esto no garantiza en absoluto un trato
de favor", puntualizó Magro. Los casos más
comunes que se remiten a mediación están
relacionados con el robo con fuerza,
lesiones e impago de pensiones por
alimentos.
En los tres primeros meses de experiencia
piloto en uno de los Juzgados de Penal de
Alicante -noviembre y diciembre de 2007-, el
equipo de mediación ha actuado en 14
procesos, en los que en la víctima logró la
reparación material (indemnización
económica) y moral. En Alicante, en los
asuntos de robo con fuerza en las cosas se
han logrado acuerdos de mediación en el 100%
de los casos intentados, mientras que en los
delitos de impago de pensiones se ha logrado
alcanzar en el 50%.
Agresión al despertarle para
trabajar
Un nuevo caso de violencia
doméstica se ha registrado en
Castellón. La policía ha
detenido a un hombre después de
que atacara a su esposa con un
hacha, un cuchillo y una barra
metálica.
El individuo, de 28
años, se ensañó también con la
vivienda que, hasta ahora,
habían compartido ambos junto a
sus dos hijos de 2 y 1 año
provocando varios desperfectos.
La mujer presenta evidentes
signos de violencia. Un corte en
el antebrazo derecho y diversos
hematomas recientes, además de
dolor en diversas partes del
cuerpo son algunas de las
lesiones que presentaba la
mujer, quien admitió que su
marido la golpea habitualmente
por lo que, pese a que hasta
ahora no había presentado
denuncia, ha solicitado
protección, "ya que los hechos
han alcanzado un grado de
violencia difícilmente
soportable", según indicaron
fuentes policiales. Según
añadió, el individuo montó en
cólera después de que ella le
despertara para ir a trabajar; a
él no le apetecía. Los dos niños
se encuentran aparentemente bien
físicamente, según fuentes de la
policía, aunque con un cuadro de
ansiedad elevado. El arresto se
produjo después de que el 091
recibiera una llamada de aviso
de los vecinos, ante un posible
caso de violencia de género.