Es fiscal desde 1987. Por "compromiso personal y profunda
vocación" se sumó desde el principio a la sección de
Violencia sobre la Mujer. A ese recorrido se añade ahora un
tramo nuevo. Teresa Gisbert, fiscal jefe provincial de
Valencia, la propuso como fiscal de Víctimas y el
nombramiento fue aprobado por la Junta de Fiscales la pasada
semana. Una instrucción del año 2005 ya estipulaba este
cometido específico. Hasta ahora, formaba parte de la
delegación de Víctimas sobre la Mujer. Y desde ahora, es una
sección independiente en la que ya se trabaja en el que será
el primer protocolo de actuación en la materia en Valencia.
Socorro Zaragoza se propone "garantizar la mayor eficacia
del procedimiento para las víctimas, cuidar de ellas,
protegerlas y hacer que sientan que son atendidas".
Pregunta. ¿Por qué un fiscal de víctimas?
Respuesta. Porque desde que se creó en el Tribunal
Supremo esa fiscalía delegada se toma conciencia de que la
víctima tiene que ser objeto de protección por parte del
ministerio fiscal. Pero además, tenemos una instrucción del
año 2005 donde se establece claramente qué tipo de
protección tenemos que dar a las víctimas tanto
preprocesales como procesales.
P. ¿Es un asesor para la víctima?
R. Es más que eso. Para asesorar están las
oficinas de atención a la víctima, que en la Comunidad
Valenciana están coordinadas por Favide. Cuando esas
víctimas, por ejemplo de violencia doméstica, de género o de
agresiones sexuales en el ámbito familiar quieren denunciar,
está el ministerio fiscal para interponer la oportuna
denuncia mediante la apertura de diligencias de
investigación penal. Cuando lo que quieren, como
consecuencia de unos delitos violentos dolosos o bien unas
lesiones corporales graves o por unos delitos contra la
libertad sexual, es recibir las ayudas que contempla el
Estado y las indemnizaciones a las que tienen derecho, el
cauce es a través de las oficinas de ayuda a la víctima en
coordinación con el ministerio fiscal. Vamos a intentar
firmar un protocolo con la Consejería de Justicia para que
las oficinas de atención a la víctima que coordina Favide y
el centro mujer 24 estén coordinadas con la fiscal delegada
de víctimas.
P. ¿Está pensado para unas víctimas concretas?
R. Está pensado para todas las víctimas. Pensamos
especialmente en las víctimas de delitos violentos y contra
la libertad sexual. Pero son todas las víctimas.
P. ¿Cómo se define la actuación que va a llevar a
cabo?
R. Irá tomando forma a medida que vayamos
afrontando las situaciones que se nos planteen. Ahora mismo,
tengo encima de mi mesa cuatro expedientes que son de cuatro
cosas completamente distintas que me exigen cosas muy
diferentes. Tenemos claro, y así lo ha expresado la fiscal
jefe en varias ocasiones, que nos vamos a ocupar de que las
víctimas no estén olvidadas, que no sean doblemente
víctimas, que encuentren jurídicamente el mejor camino para
resolver sus situaciones, que ninguna víctima se quede sin
respuesta. Queremos acercar más el ministerio fiscal al
ciudadano. Queremos que tenga presente que estamos a su lado
para defender escrupulosamente sus derechos. Pero no somos,
y no queremos ser, una oficina de quejas. Las quejas tienen
otros cauces. Ni podemos interferir en el trabajo que esté
desempeñando un compañero en un asunto concreto. Tampoco es
eso. Nos proponemos que una realidad delictiva, dolosa, que
sea conocida por alguien o vivida por alguien, tenga un
cauce rápido y directo. Las víctimas han estado muy
olvidadas. Yo quiero, esta sección quiere, cuidar, proteger,
mimar a las víctimas.
P. ¿Tiene medios para ello?
R. Tenemos ganas, tenemos un profundo
convencimiento, pero somos sólo dos fiscales de momento y no
tenemos ningún funcionario para atender esta sección. La
Fiscalía, como todos sabemos, tiene un déficit importante de
funcionarios. Para la sección, es indispensable contar con
recursos humanos, funcionarios, y materiales, más allá de un
ordenador. Y confíamos en que la Consejería de Justicia, que
es quien tiene competencias para dotarnos de esos medios,
sea sensible y nos proporcione lo que precisamos.