María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera
del Gobierno ha señalado que "no hay satisfacción" por los
resultados del Ejecutivo en materia del combate a la
violencia de género a pesar de que "todos hemos trabajado
mucho" para erradicar el fenómeno. "No podemos olvidar a las
mujeres asesinadas", ha señalado la vicepresidenta en la
rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros. La
violencia contra las mujeres, ha dicho Fernández de la Vega,
"es una lacra que tarda en erradicarse".
La responsable
del ministerio de Igualdad, Bibiana Aído, ha comparecido
junto a la vicepresidenta para informar sobre el balance del
Gobierno a tres años de la Ley Integral contra la violencia
de género, en vigor desde el 29 de enero de 2005. Aído ha
destacado los esfuerzos del gobierno, entre ellos los 63
consejos de ministros en los que se han aprobado medidas
para nutrir la normativa.
La Ministra ha destacado varias cifras para dimensionar
los esfuerzos que el Gobierno lleva a cabo en este tema.
Primero ha mencionado que cada vez es mayor el número de
mujeres que logran salir de la violencia, llegando hasta el
4,2% en 2006. También subraya el aumento de las denuncias,
que en cinco años, de 2002 a 2007 han crecido un 72%. Aído
ha asegurado que actualmente hay 94.000 mujeres que tienen
"garantizada su seguridad" gracias a órdenes de protección y
alejamiento. Aún así ha reconocido que hay una "tendencia
creciente de mujeres asesinadas".
Otro de los datos "positivos" que arroja la ley es que se
ha registrado un aumento considerable en las penas dictadas
por violencia de género. Actualmente, dijo la Ministra, "hay
más de 300.000 mil penas contra agresores y más de 51.000
condenas a prisión", una "evolución ascendente", ha
puntualizado.
El Gobierno ha invertido 800 millones de euros en
políticas de prevención, juzgados especializados, fiscalías,
cuerpos especiales, y recursos asistenciales, entre otras
medidas para apoyar a las víctimas de la violencia, ha
informado la responsable de Igualdad.
La ministra ha admitido que estos tres años de
funcionamiento de la Ley "es un tiempo corto para
valorarla", y que son necesarias una posición crítica con la
norma y una mayor implicación de las comunidades autónomas.
"Somos conscientes de que queda mucho por hacer, pero la ley
es el mejor instrumento para avanzar. Es imposible que en
tan poco tiempo se erradique un problema tan profundo como
la desigualdad entre las mujeres y hombres", ha señalado
Aído.