Un anciano de 77 años se confesó ayer autor de la muerte de
su esposa, de 71 años, y de haberla arrojado desnuda a un
estanque cercano a su vivienda, en Arico, al sur de Tenerife
(Canarias). Para rescatar el cuerpo, que presentaba un golpe
en la cabeza, fue necesaria la intervención del grupo de
actividades subacuáticas de la Guardia Civil.
La víctima
había denunciado a su verdugo por malos tratos en 2004, y
durante todo ese año pesó sobre él una orden de alejamiento.
No hay registradas denuncias posteriores entre los miembros
de la pareja, que convivía en la actualidad, según fuentes
de la investigación. Con esta mujer y la anciana de 80 años
fallecida también ayer de forma violenta en Gran Canaria, ya
serían 69 las víctimas de violencia de género registradas en
España en lo que va de año.