"Escuchamos ruidos de madrugada, ruidos de mover muebles.
Esto no lo podíamos imaginar, aunque él tiene un carácter
muy raro". El hermano y la hermana de Francisca Doménech
Micó lamentaban ayer no haber prestado más atención al
movimiento que les despertó y que venía de la planta de
arriba. A las ocho de la mañana de ayer encontraron a su
hermana muerta, en la cama, y a su cuñado tirado en la acera
con importantes heridas, después de haberse arrojado por la
ventana.
Francisca Doménech tenía 65 años. Rolan Roeser,
de origen alemán, 57. Ella, natural de Beneixida (Valencia),
se marchó a trabajar a Alemania de jovencita y regresó hace
poco más de cuatro años. Allí se casó con Rolan. La vuelta a
España coincidió con la jubilación de ambos. Se instalaron
en una casa ubicada en el número 17 de la calle de La Vall.
Ella y su marido ocupaban la primera planta. En el bajo
vivían sus hermanos. Rolan se comportó siempre, según los
familiares, como un hombre muy cerrado en sí mismo y poco
comunicativo, con una necesidad constante de estar siempre
pegado a ella. No permitía que su esposa se relacionara. De
hecho, ni siquiera se sentaban todos juntos a comer, dicen
los hermanos.
Rolan, según fuentes del caso, asfixió a Francisca con la
almohada, en la cama, presumiblemente mientras dormía. El
forense afirmó que la muerte debió de producirse de
madrugada, entre las tres y las cinco. Después del crimen,
Rolan se tiró desde la ventana de la segunda altura de la
casa. Está herido grave en el hospital General de Valencia.
Ni judicial ni policialmente hay antecedentes de maltrato
en esta pareja.