Tras años de lucha, las mujeres latinoamericanas han logrado
la igualdad ante la ley respecto a los varones. Sin embargo,
los Gobiernos de la región deben desarrollar políticas que
ayuden a transformar la sociedad para que "la igualdad ante
la ley se convierta en igualdad ante la vida", señala la
colombiana Norma Enríquez (Pasto, 1947), socióloga y
coordinadora regional del Comité de América Latina y el
Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem).
Esta organización recibirá este martes en Alcalá de Henares
(Madrid) el Premio de Derechos Humanos Rey de España,
otorgado por la Universidad de Alcalá y el Defensor del
Pueblo, por su labor en favor de la exigibilidad del
principio de la igualdad de género y la erradicación de la
violencia contra la mujer en la región.
Las mujeres de
América Latina también han logrado "que se construyera una
convención interamericana para prevenir, sancionar y
erradicar la violencia contra las mujeres. Es la única
región del mundo que tiene una ley de este tipo", destaca
Enríquez. Ahora, los países de la zona tienen que ajustar su
legislación a esta convención.
El ejemplo más escandaloso es el de los asesinatos y
desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez, urbe mexicana
fronteriza con Estados Unidos. En este caso, "lo terrible es
que la sociedad en alguna medida justifica eso: ¿qué tipo de
mujeres son?, ¿son prostitutas?, ¿son mujeres que
transportan droga?, generando dudas sobre la víctima, en
lugar de sobre el victimario". Se ha convertido en un
problema "muy complejo, que está cruzado por el
narcotráfico, las bandas, el crimen organizado, pero también
tiene cobertura de algunas autoridades, por lo cual ha sido
muy difícil abordarlo, pese a que se viene denunciando desde
hace muchos años. Ni siquiera se sabe cuántas mujeres han
sido asesinadas en realidad", afirma Enríquez. Esta lacra
también ha cobrado importancia en toda Centroamérica,
Colombia y Perú, pero "es evidente que el feminicidio se
está dando en muchísimos países de Latinoamérica", como
constató el Cladem tras elaborar un estudio sobre la
violencia contra las mujeres en 17 países de América Latina
y el Caribe.
Se trata de un problema "del que no sabemos si solamente
se está haciendo visible ahora o si es que se está
incrementando el número de mujeres asesinadas por violencia
mafiosa o por animadversión en las comunidades, así como las
parejas o ex parejas que matan a sus mujeres, que también es
feminicidio, con otras características", explica la
coordinadora del Cladem.
Enríquez cree que "las feministas han hecho un esfuerzo
muy grande desde la década de los ochenta, cuando situaron
en el debate público la violencia contra las mujeres en
todos los ámbitos: social, familiar y la violencia de
pareja, la violencia que se ejerce contra nosotras. Ese
visibilizarla sirvió para que se construyeran leyes contra
la violencia contra las mujeres, para que una cuestión que
se veía apenas normal se empezase a condenar. Empezó a darse
una sanción jurídica, pero también una sanción social".
Según explica la coordinadora regional del Cladem, el
lema de esta organización es "mujeres que utilizamos el
derecho como instrumento de cambio", pero "ahora también
enfatizamos que adicionalmente hay que cambiar el derecho,
hay que introducirle nuestra mirada, nuestra perspectiva".
Enríquez defiende la necesidad de las cuotas para que
lleguen más mujeres a los espacios de poder, gracias a las
cuales hay más mujeres en los Parlamentos y en los Gobiernos
latinoamericanos y "tenemos a Michelle Bachelet en la
presidencia de Chile y a Cristina Kirchner en Argentina".
Sin embargo, las leyes de cuotas son tachadas de
injustas. La socióloga apunta como ejemplo la decisión del
ex alcalde de Bogotá, Luis Eduardo Garzón, que nombró a 20
mujeres al frente de las 20 alcaldías locales de la capital
colombiana. "Todo el mundo le criticó, pero cuando había 20
alcaldes varones, o cuando todas las personas que ocupaban
puestos de decisión eran varones, nadie sentía que estaba
afectada la igualdad".
La situación económica mundial también puede afectar a la
situación de las mujeres, que son "las más pobres entre los
pobres". "De cara a esta crisis, todos avizoramos una
situación muy difícil para las mujeres, porque la mayoría de
los Gobiernos van a privilegiar una serie de políticas que
no dan cuenta de lo social. Sobre las mujeres sigue
recayendo el cuidado de los niños, los ancianos, los
enfermos y en la mayoría de los países hay problemas muy
serios en la prestación de servicios de salud y seguridad
social".
A pesar de todo, ha habido grandes avances en la
situación de las mujeres en América Latina. "Cuando
comparamos la situación que las mujeres jóvenes tienen ahora
con la que nosotras enfrentamos y comparamos la nuestra con
la de nuestras madres, los avances sí son grandes, sí son
reales. Pero todavía falta mucho".