Es médico forense, y tiene 46 años y dos hijos. Su familia
vive en Jaén, por lo que lo que se dice conciliar, concilia
"en la distancia", como reconoce riendo. Juega al tenis y al
pádel, oye música, desde clásica a
heavy y rock duro,
y, aparte de leer, escribe libros sin parar
Pregunta.
¿Para qué sirve su cargo?
Respuesta. Para hacer un diagnóstico continuado de
la situación y poner en marcha las políticas de forma
coordinada.
P. ¿Por qué se necesita un forense, si ya se sabe
de qué han muerto las mujeres?
R. El forense sabe cómo han muerto, pero no de qué
y bajo qué circunstancias. Un suicidio o un homicidio son
síntomas de que la sociedad está enferma.
P. Antes no se educaba para la igualdad. ¿Cómo
salió usted tan apañadito?
R. Siempre digo que, en el fondo, yo no he sabido
ser hombre, y que mi mérito es mi demérito. Quizá porque
desde chico renuncié a ser hijo de médico en un pueblo, con
unos privilegios que yo no quería. Me di cuenta de que eso
sucede en un aspecto fundamental, como ser hombre o mujer. Y
he querido trabajar por la igualdad.
P. ¿Le hubiera gustado ser mujer?
R. Nunca me lo he planteado. Pero estoy convencido
de que, siendo mujer o siendo hombre, hubiera trabajado por
lo mismo.
P. Los agresores suelen suicidarse tras el crimen.
¿No podría educárseles para que se suicidaran antes?
R. Se podría intentar, si fuera algo tan sencillo
como dirigirles hacia el camino a tomar antes de llevar a
cabo su conducta.
P. Usted, que ha trabajado en biogenética, ¿para
cuándo cree que podrán individuarse células madre sin
machismo?
R. Me parece muy interesante la propuesta. Creo
que dependerá del uso que se haga de la célula madre. El
origen de gran parte de la condición humana está en esa
capacidad de generar vida, y no sólo biológica, sino social,
en la cual tienen mucho que decir las mujeres.
P. Trabajó también en la Academia del FBI. ¿Cómo
se pasa del Pentágono al Ministerio de Igualdad?
R. Pues hay una gran diferencia. Lo más importante
es que el Pentágono es un polígono cerrado, y la Igualdad
son dos líneas paralelas abiertas.
P. ¿En España hay más violencia machista que en
otros países?
R. No, en absoluto. Hay más interés por la
situación, más publicidad y mejor recogida de datos.
P. ¿Y todo esto lo seguirá sufriendo la niña de
Rajoy?
R. Yo espero que no. Estamos trabajando para que
no ocurra, y hay indicios de cambios.
P. ¿Es usted peligroso para las mujeres?
R. En el fondo pueden pensar que no dejo de ser un
hombre que está abordando cuestiones de las que
tradicionalmente se han ocupado ellas.
P. Yo hablaba de la distancia corta.
R. Pues en absoluto. Soy una persona muy sumisa y
muy tranquila.
P. En una cena de chicas, ¿se consideraría una
más?
R. Sí, absolutamente. De hecho, uso mucho el
femenino cuando estamos reunidas.
P. Como si fuera una miembra.
R. Efectivamente.
P. ¿Su ministra es lo mejor que le ha pasado en la
vida?
R. Mi ministra es parte de lo mucho bueno que me
ha pasado en la vida.
P. ¿Lo de comer sólo avellanas no es demasiado
austero?
R. ¿Por qué? Las tengo siempre en el despacho, y
también latas de coca-cola light.
P. ¿Lo hace por el palmito?
R. No. Empecé cuando estaba en el FBI, porque era
difícil compaginar mi horario de trabajo con la comida
americana, de once a una.
P. ¿En todo es tan parco?
R. En general, yo creo que soy una persona parca.
P. Ni el menor desmelene.
R. No soy una persona que tienda a esos
llamémosles excesos o desvíos. Pero tampoco tengo muchas
oportunidades de desmelenarme, ¿eh? Todo sea dicho.
P. Le dio por estudiar la Sábana Santa, y dice que
Jesús no resucitó, sino que despertó de un coma superficial.
Como le oiga Benedicto...
R. Sí, creo que no compartiría ese diagnóstico.
Pero no hay un argumento que me lo rebata. Y no es
incompatible mi percepción con lo que se considera un hecho
sobrenatural.
P. ¿Es más sobrenatural Esperanza Aguirre o Elena
Salgado?
R. En capacidad de gestión, trabajo y trayectoria,
Elena Salgado demuestra un esfuerzo que no es normal. En
cuanto a posiciones cerradas, vería más fuera de lo normal,
más sobrenatural, a Esperanza Aguirre.
P. ¿Cuál es el mayor muerto que le ha tocado?
R. Diseccionar a los hombres para quitar algún que
otro tumor cultural que aún guardan. Es un trabajo arduo,
porque no se dejan [ríe]. Son muertos muy inquietos.
P. En su autopsia, ¿qué encontrarían más
perjudicado?
R. Lo que tengo más perjudicado es el corazón.
Abordar la violencia de género, a sabiendas de que eres un
incomprendido, porque no dejas de ser un hombre para las
mujeres, y no eres un hombre del todo para los hombres,
genera a veces una situación difícil.
Perfil
Es médico forense, y tiene 46 años y dos hijos. Su
familia vive en Jaén, por lo que lo que se dice
conciliar, concilia "en la distancia", como reconoce
riendo. Juega al tenis y al pádel, oye música, desde
clásica a heavy y rock duro, y, aparte de leer,
escribe libros sin parar. Sigue a vueltas con el
análisis de la Sábana Santa, sobre la que versará su
siguiente publicación. Le gustan las estilográficas, y
lleva a gala no ser celoso.