El juez decano de Barcelona, José Manuel Regadera, ha
dimitido hoy después de varias semanas de polémica por su
imputación por malos tratos a su esposa el pasado 2 de
abril. Regadera ha comunicado esta mañana su dimisión que ha
justificado por el motivo "exclusivo" de que algunos
compañeros han perdido la confianza en él.
"Siempre he
tratado de representarles por igual con la máxima dignidad,
la que se merece la Carrera Judicial", manifiesta en un
comunicado del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña
dirigido a los jueces. Regadera está acusado por malos
tratos a su mujer en una discusión en la que él le reconoció
la infidelidad.
Aquella noche, la pareja llegó a las manos y los
mossos se presentaron en el domicilio de en Barcelona.
Horas después, Regadera y su esposa de la que está en
trámites de separación, acudieron a declarar al juzgado de
violencia sobre la mujer. Allí, el juez les acusó de un
delito de violencia doméstica y solicitó nueve meses de
prisión para él y siete para ella. E l juicio se celebrará
el próximo mes de septiembre en Barcelona.
Hasta ahora, Regadera había soportado las peticiones de
dimisión, pero la semana pasada 18 jueces pidieron la
renuncia porque consideraban que dañaba la imagen del
colectivo. Más allá de esta petición, Regadera había perdido
la confianza de la presidenta del Tribunal Superior de
Justicia de Cataluña, María Eugenia Alegret, que pertenece
como él a la conservadora y mayoritaria Asociación
Profesional de la Magistratura (APM).
"La situación procesal del juez decano y la amplia
trascendencia mediática comprometen gravemente su función
representativa de los jueces de esta ciudad", afirmaban en
una carta 18 de los 33 jueces de instrucción de Barcelona.
Regadera ha considerado oportuno abandonar el cargo tras
recibir esta carta porque "pese a ser muy minoritaria la
petición, es suficiente para renunciar a la representación
de los jueces de Barcelona", según consta en otro documento
remitido a los casi 200 jueces que ejercen en la demarcación
barcelonesa.
El pasado 16 de abril, Regadera envió un correo
electrónico a sus compañeros en el que pedía perdón. "Os
pido a todos disculpas por no haber sabido evitar que
cuestiones de mi vida privada tuvieran tan lamentable
repercusión pública".