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La crisis económica amenaza los logros en la lucha contra la
pobreza. Los estados más ricos han gastado miles de millones de
euros en evitar que sus bancos se desplomen, mientras en los más
desfavorecidos sigue aumentando el número de hambrientos. Si no
se toman medidas, este año habrá 90 millones más.
Ante esta situación, un grupo de destacadas activistas ha
decidido pedir cuentas al G-8. Son ocho mujeres de distintas
partes del mundo, reunidas bajo el nombre de 'Women 8' (W8) .
Quieren exigir a los líderes mundiales que cumplan con sus
compromisos de ayuda al desarrollo, en la próxima reunión que
mantendrán en Italia en julio. Entre ellos, el de destinar a
este fin el 0,7% de su PIB.
Esta iniciativa, promovida por Oxfam Internacional, Intermón
Oxfam en España, ha unido a mujeres de India, Georgia,
Bangladesh, Malí, Tailandia, Filipinas, Malawi y Nicaragua,
reconocidas dirigentes de movimientos sociales en sus propios
países.
Elba Rivera, la representante de América Latina, ha viajado a
España para pedir al presidente José Luis Rodríguez Zapatero que
sea la voz del desarrollo en la cumbre de Italia. Este martes se
reunirá con la vicepresidenta primera del Gobierno, M.ª Teresa
Fernández de la Vega, para instarle a que el Gobierno mantenga
sus promesas e incremente su ayuda. "Sabemos lo que están
sufriendo por la crisis, pero nosotros sufrimos mucho más. No es
lo mismo ser un parado aquí que en un país pobre", señala.
Esta nicaragüense sabe de lo que habla. Su vida es todo un
ejemplo de superación y tenacidad. Nacida en un enclave en medio
de la selva, que su familia ayudó a construir de la nada,
aprendió a leer y a escribir a los 16 años, gracias a un
programa de alfabetización que llegó hasta su población. Hoy es
máster en Educación y Ciencias Políticas por la Universidad
Alemana de Tübingen, dirige una escuela Montessori comunitaria,
es representante de la Campaña Mundial por la Educación en su
país y lidera un movimiento de campesinos.
No hay tiempo que perder "Los líderes del G8 tienen que
entender la urgencia con la que se necesitan recursos económicos
en los países en desarrollo, sobre todo en este momento de
crisis global que está afectando de manera desproporcionada a
los países más pobres. Por cada año que ellos postergan sus
compromisos de ayuda, en el sur perdemos generaciones
completas", afirma Rivera.
Las 'W8' resaltan que el precio de la inacción es muy
elevado. En el mundo sigue muriendo un niño cada tres segundos
de enfermedades prevenibles, cada minuto una mujer pierde la
vida durante el parto o el embarazo por falta de atención médica
y 75 millones de niños no tienen acceso a la escuela, la mayoría
niñas.
"El desarrollo no lo representan un puñado de hombres
encorbatados. El desarrollo tiene rostro de mujer, vive en los
países del sur y es muy activo", afirma Elba Rivera. Ella, junto
a las otras activistas del W8, han solicitado una entrevista con
la canciller alemana Angela Merkel, única mujer dentro del G8.
Acostumbrada a sortear obstáculos, Rivera advierte: "No
queremos pagar las consecuencias de una crisis que no hemos
provocado. Primero hemos decidido hablar con los políticos, pero
si ellos no nos escuchan hablaremos con las ONG y los
movimientos sociales y tendrán que escuchar al pueblo", añade.
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