Las mujeres extranjeras que hayan sufrido abusos sexuales y
violencia doméstica podrán pedir asilo en Estados Unidos. El
Departamento de Seguridad Nacional ha abierto una puerta que
cerró la Administración de George W. Bush, pero que sigue
dejando fuera a las mujeres que sufren ablación genital.
Las mujeres extranjeras que hayan sufrido abusos sexuales y
violencia doméstica podrán pedir asilo en Estados Unidos. El
Departamento de Seguridad Nacional ha abierto una puerta que
cerró la Administración de George W. Bush, pero que sigue
dejando fuera a las mujeres que sufren ablación genital.
El caso que ha propiciado el cambio de política es el de
una mexicana, identificada sólo por las iniciales L. R., que
hoy tiene 42 años, que solicitó asilo en 2006 ante un
tribunal de San Francisco (California), tras argumentar que
había huido de su país después de ser violada
sistemáticamente a punta de pistola o machete desde que era
una jovencita, por el hombre que entonces era su profesor en
un instituto del Estado de Guanajuato. Ese mismo hombre la
sometió a todo tipo de abusos a lo largo de su vida adulta,
desde mantenerla prisionera en su propia casa hasta robarle
su salario. En una ocasión, al saber que estaba embarazada,
intentó quemarla mientras dormía. L. R. tuvo tres hijos
fruto de las violaciones. Todos huyeron con ella a EE UU en
2004.
Un juez de inmigración rechazó entonces la petición.
Ahora, el Departamento de Seguridad Nacional ha aceptado el
caso a pesar de que en un principio fue muy cauto porque
teme una avalancha de peticiones en este sentido. "Cada caso
se basa en unos hechos y requiere una investigación especial
de las amenazas que enfrenta cada denunciante", matizó ayer
el portavoz Matt Chandler, quien a continuación añadió que,
sin embargo, su departamento "contempla la violencia
doméstica como una causa de petición de asilo en Estados
Unidos".
La decisión tomada por el Gobierno de Barack Obama supone
la meta a un duro camino iniciado en 1996 cuando una
guatemalteca llamada Rody Alvarado obtuvo el asilo basado en
los abusos que sufría por parte de su esposo en su país
natal. Pero tres años después, un tribunal de apelaciones
que revisaba casos de inmigración rechazó la petición de
Alvarado alegando que la mujer no cumplía los requisitos
necesarios para obtener el asilo bajo las leyes
estadounidenses. Cualquier persona que solicite asilo en EE
UU debe demostrar un "fundado temor de persecución" debido a
su raza, religión, nacionalidad, opiniones políticas o
"pertenencia a un grupo social determinado". Esta última
categoría es la que se está utilizando ahora para que se
puedan beneficiar del asilo las mujeres maltratadas.
Desde el caso Alvarado, los diferentes Gobiernos
han intentado establecer sin mucho éxito una política de
asilo para víctimas de violencia doméstica. Durante la
Administración de Bill Clinton, la fiscal general Janet Reno
propuso una serie de regulaciones que nunca se pusieron en
práctica. En 2004, los abogados del Departamento de
Seguridad Nacional dieron una tímida luz verde a la
posibilidad, pero la Casa Blanca de Bush paró el proyecto en
seco.