¿Qué siente un maltratador cuando lee o escucha una noticia
sobre violencia de género? ¿Se envalentona o se acobarda?
Todavía no hay estudios que respondan a esta pregunta de
manera concluyente, pero algunos expertos habían advertido
que la cobertura informativa de la violencia machista
provocaba un efecto de imitación en los agresores.
¿Qué
siente un maltratador cuando lee o escucha una noticia sobre
violencia de género? ¿Se envalentona o se acobarda? Todavía
no hay estudios que respondan a esta pregunta de manera
concluyente, pero algunos expertos habían advertido que la
cobertura informativa de la violencia machista provocaba un
efecto de imitación en los agresores. Dos análisis de la
Universidad de Alicante no sólo desmontan esta teoría sino
que prueban todo lo contrario, es decir, que informar
contribuye a disminuir las agresiones sexistas. "La
presencia de la violencia de género en prensa y televisión
tiene efectos positivos en los maltratadores", explica
Carmen Vives, la investigadora principal.
Según su estudio, la probabilidad de que se produzcan
muertes por violencia machista después de la difusión de
informaciones sobre las medidas políticas encaminadas a
atajar estos crímenes es un 10% menor que cuando no hay
noticias de este tipo. Entre 2003 y 2007, hubo 340 muertes,
2.362 noticias en prensa y 3.733 en televisión. Después del
análisis, el equipo de Vives -formado por Carlos Álvarez y
Jordi Torrubiano- concluyó que el número de muertes
posteriores a la difusión de una información fue inferior al
número de muertes precedentes, de manera que "reduce el
riesgo de mortalidad por violencia de género".
Los investigadores estudiaron primero la cobertura
informativa de la violencia machista en los periódicos de
mayor tirada nacional: EL PAÍS, El Mundo y Abc.
Las noticias se clasificaron en tres tipos: sobre medidas,
actuaciones políticas o promesas en torno a la violencia
machista (1.850), sobre muertes (347) y sobre sucesos
violentos que no terminaron con la vida de la víctima (165).
Vives reconoce que los años analizados forman parte de un
periodo muy activo en materia de igualdad, ya que comprenden
la aprobación, en 2004, de la Ley Integral contra la
Violencia de Género. Aún así, el resultado de la
investigación demuestra que los medios pueden convertirse en
"instrumentos de prevención de este tipo de agresiones".
Un reto que supera con creces la declaración de
intenciones de la ley, según la cualestas informaciones
"deberán garantizar la defensa de los derechos humanos, la
libertad y dignidad de las mujeres víctimas de violencia y
la de sus hijos". En ese sentido, los medios están
cumpliendo, pero Vives advierte de que algunos todavía
informan de manera sesgada. Dar voz a testimonios
irrelevantes, como los vecinos, con su frase tipo "eran los
dos muy normales" o desvelar la identidad de la fallecida,
pero no la del agresor, son errores comunes en los relatos
periodísticos. "Se da a entender que el agresor también es
víctima y eso no se puede permitir".
Precisamente en contra de esa percepción salieron a la
calle hace unos meses las amigas de Laura Alonso, asesinada
a finales de agosto en Toén (Ourense) a manos de su ex
pareja. Protestaban por el tratamiento "injusto" del suceso
en televisión, ya que en algunas cadenas, dicen, se dio a
entender que la víctima "se lo buscó".
El equipo de Vives analizó la violencia de género en la
pequeña pantalla, excepto en programas del corazón,
películas, series documentales y reality shows.
Entre 2003 y 2007, los telediarios de TVE, La 2, Telecinco,
Antena 3, Canal + (hasta noviembre de 2005), Cuatro (desde
noviembre de 2005) y La Sexta (desde marzo de 2006)
emitieron 3.733 noticias sobre agresiones machistas. Casi la
mitad hablaban de medidas, un 44% eran crónicas de muertes y
285 relataban un ataque que no terminó en el fallecimiento
de la víctima. Vives resalta la importancia de las
informaciones que no se ciñen al suceso. "Se debe ir más
allá, aprovechar la noticia para recordar el 016, como hacen
algunas cadenas, o señalar dónde pueden acudir las
maltratadas".
De hecho, la disminución de agresiones machistas se
observa, sobre todo, después de la aparición de noticias
sobre medidas y no tanto sobre sucesos. Eso debe marcar,
aconseja el estudio, las líneas maestras de la estrategia
futura de los medios de comunicación. "Sería interesante que
llevaran a cabo más campañas preventivas, que informaran a
menudo de las políticas del Estado entorno a la violencia de
género", explica Vives, "y sobre todo que dieran mayor
visibilidad a las asociaciones de mujeres". Estos colectivos
son los primeros en identificar los problemas a los que se
enfrentan las víctimas y contribuyen a que la imagen
mediática de la mujer maltratada deje de ser una cara morada
en televisión o unas iniciales en un periódico.
¿Qué le pasa después al maltratador?
Cuando los medios de comunicación informan sobre un
crimen suelen mostrar al culpable, si ha sido detenido,
pero nunca a la víctima. En los casos de violencia de
género sucede lo contrario. Quien protagoniza los
primeros planos es la mujer maltratada o su familia,
destrozada de dolor. El agresor aparece a veces, "muy de
pasada", según la psicóloga Montserrat Moreno. Este
tratamiento informativo transmite la sensación de que
"las mujeres son víctimas inocentes a quien nadie
defiende", asegura.
Las televisiones y los periódicos nos cuentan qué le
pasó a ella, pero no qué le va a pasar a él. "La noticia
se pierde, sabemos que ha muerto una mujer en manos de
su pareja o ex pareja y luego no sabemos nada del juicio
ni de la pena impuesta al asesino", insiste Moreno. La
idea que cala, dice, es que "un hombre mató a una mujer
y no pasa nada". Y evidentemente no es así, pero puede
que sea eso lo que piensen los maltratadores.
De hecho, según el estudio de la Universidad de
Alicante, después de la difusión de noticias sobre
fallecimientos por agresiones puede haber un minúsculo
aumento del riesgo de muertes por violencia de género.
"Se da a entender que la sociedad no persigue a los
culpables", interpreta Moreno, "al menos no con la misma
virulencia que a los hombres que matan por otros
motivos". Esta cobertura sesgada puede transmitir
confianza a los maltratadores y por eso es tan
importante la difusión de informaciones sobre medidas
preventivas o punitivas, las que, según el estudio,
hacen reducir las muertes por violencia machista. "La
prevención funciona si se plantea desde la información,
nunca desde la victimización de las mujeres", afirma
Moreno. No se trata de despertar la lástima de la gente,
sino de demostrar, como sucede en el resto de crímenes,
que el culpable será castigado. Sólo de esa manera, las
noticias pueden tener un efecto disuasorio en los
agresores. "Si ven que hay castigo están a la
expectativa y el miedo puede frenar sus intenciones",
dice Moreno.