|
Las sucesivas conclusiones, aunque nunca son vinculantes, han
permitido a los movimientos de mujeres presionar en los diferentes países
e instituciones internacionales. Las conferencias han unido a la
comunidad internacional en apoyo de un conjunto de objetivos comunes con
un plan de acción eficaz para el adelanto de las mujeres en todas
partes y en todas las esferas de la vida pública y privada.
La participación de miles de ONGs, ciudadanos y
ciudadanas, personas del mundo de la academia y los negocios,
convirtieron estas conferencias en auténticos foros mundiales.
Las Conferencias Internacionales sobre la Mujer han
tenido lugar en México (1975), Copenhague (1980), Nairobi (1985), Beijing (1995) y
Nueva York (2000).
Los
temas tratados fueron: pobreza, educación, salud, violencia contra las
mujeres, derechos humanos, conflictos armados, participación de las
mujeres, medios de comunicación, medio ambiente y todos aquellos
aspectos que tienen relación con la protección y el desarrollo de las
mujeres y las niñas. méxico
1975

La primera Conferencia Mundial sobre la Condición Jurídica
y Social de la Mujer se convocó en México D.F. para que coincidiera
con el Año Internacional de la Mujer, en 1975.
La Conferencia, conjuntamente con el Decenio de las
Naciones Unidas para la Mujer (1976-1985) proclamado por la Asamblea
General cinco meses después a instancias de la Conferencia, inició una
nueva era de esfuerzos a escala mundial para promover el avance de las
mujeres.
Se identificaron tres objetivos que se convertirían en
la base de la labor de las Naciones Unidas en beneficio de las mujeres:
-
La igualdad plena de género y la eliminación de la
discriminación por motivos de género;
-
La integración y plena participación de las
mujeres en el desarrollo;
-
Una contribución cada vez mayor de las mujeres al
fortalecimiento de la paz mundial.
La Conferencia aprobó un Plan de Acción mundial en el
que se presentaban directrices que debían seguir los gobiernos y la
comunidad internacional en los diez años siguientes para alcanzar los
objetivos fundamentales establecidos por la Asamblea General.
En el Plan de Acción se estableció un mínimo de
metas, para alcanzarlas en 1980, que se centraban en garantizar el
acceso equitativo de la mujer a los recursos como la educación, las
oportunidades de empleo, la participación política, los servicios de
salud, la vivienda, la nutrición y la planificación de la familia.
Esta Conferencia dio lugar a la creación del Instituto
Internacional de Investigaciones y Capacitación para la Promoción de
la Mujer (INSTRAW) y el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para
la Mujer (UNIFEM).
Una faceta importante de la reunión de México D.F. fue
el hecho de que las propias mujeres desempeñaran un papel fundamental
en la orientación de los debates.
De las 133 delegaciones de Estados Miembros reunidas allí,
113 estaban encabezadas por mujeres.
Las mujeres también organizaron paralelamente un foro
de organizaciones no gubernamentales, la Tribuna del Año Internacional
de la Mujer, que atrajo aproximadamente a 4.000 participantes.
copenhague 1980

En esta Conferencia se interpretó la igualdad no sólo
en el sentido de igualdad jurídica, sino también de igualdad de
derechos, responsabilidades y oportunidades para la participación de
las mujeres en el desarrollo, como beneficiarias y como agentes activos,
ya que a comienzos del Decenio, en 1975, las perspectivas de desarrollo
eran optimistas.
Pero, durante los primeros años de 1980, la economía
mundial experimentó una recesión generalizada, lo que influyó en la
preparación de la III Conferencia.
La Conferencia de Copenhague de 1980 reconoció que
estaban comenzando a surgir señales de disparidad entre los derechos
garantizados y la capacidad de la mujer para ejercer esos derechos.
Para abordar esa inquietud, la Conferencia estableció
tres esferas en que era indispensable adoptar medidas concretas y con
objetivos precisos para que se alcanzaran las amplias metas de igualdad,
desarrollo y paz, determinadas por la Conferencia de México D. F.
Esas tres esferas eran:
-
la igualdad de acceso a la educación,
-
las oportunidades de empleo y,
-
los servicios adecuados de atención de la salud.
La Conferencia se clausuró con la aprobación de un
programa de acción que citaba una variedad de factores para explicar la
discrepancia entre los derechos jurídicos y la capacidad de las mujeres
para ejercer esos derechos, entre los que destacaban la falta de
participación de los hombres en el mejoramiento de la situación de las
mujeres, la voluntad política insuficiente, la escasez de mujeres en
puestos de decisión, etc.
Para abordar estas preocupaciones, el Programa de Acción
de Copenhague exhortó, entre otras cosas, a que se adoptaran medidas
nacionales más enérgicas.
nairobi
1985

La III Conferencia Mundial sobre la Mujer, tiene por
objeto el examen y la evaluación de los logros del Decenio de las
Naciones Unidas para la Mujer: Igualdad, Desarrollo y Paz, en 1985.
De los datos aportados por las Naciones Unidas se
desprendía que las mejoras en la situación jurídica y social de las
mujeres y los esfuerzos para reducir la discriminación habían
beneficiado únicamente a una pequeña minoría de mujeres.
Los objetivos del Decenio - igualdad, desarrollo y paz-,
no se habían alcanzado, en consecuencia la Conferencia de Nairobi
recibió el mandato de buscar nuevas formas de superar los obstáculos.
Nairobi sentó nuevas pautas en el camino hacia la
igualdad al declarar que todas las cuestiones estaban relacionadas con
la mujer.
Se reconocía que la igualdad de las mujeres, lejos de
ser una cuestión aislada, abarcaba toda la esfera de la actividad
humana.
En esta línea se impulsaron una serie de medidas
encaminadas a lograr la igualdad a escala nacional que abarcaban una
amplia gama de temas -el empleo, la salud, la educación y los servicios
sociales, la industria, la ciencia, las comunicaciones y el medio
ambiente- junto con directrices para la adopción.
beijing
1995

La IV Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en
Beijing en 1995, abre un nuevo capítulo en la lucha por la igualdad
entre los sexos.
Todo un éxito a nivel organizativo y de resultados,
Beijing supuso el traslado del foco de atención de las mujeres al
concepto de género, reconociendo que toda la estructura de la sociedad,
y todas las relaciones entre los hombres y las mujeres en el interior de
esa estructura, tenían que ser reevaluadas.
Hasta entonces las Conferencias Mundiales de la Mujer
fueron encuentros de las mujeres, o encuentros para tratar las
cuestiones que afectaban a las mujeres.
Las mujeres eran las únicas destinatarias de las líneas
de actuación que se marcaban o de las medidas propuestas.
A partir de Beijing se considera que el cambio de la
situación de las mujeres afecta a la sociedad en su conjunto y se
considera por primera vez que su tratamiento no puede ser sectorial y
tiene que integrarse en el conjunto de políticas.
La Conferencia aprobó por unanimidad la Declaración y
la Plataforma de Acción de Beijing, que era en esencia un programa para
la potenciación del papel de la mujer y representa un momento decisivo
para el adelanto de la mujer en el siglo XXI.
En la Plataforma de Acción se identificaban doce
esferas de especial preocupación que se consideraba que representaban
los principales obstáculos al adelanto de la mujer y que exigían la
adopción de medidas concretas por parte de los gobiernos y la sociedad
civil.
Las 12 esferas son las siguientes:
Al aprobar la Plataforma de Acción de Beijing los
gobiernos asumieron el compromiso de incluir de manera efectiva una
dimensión de género en todas sus instituciones, políticas, procesos
de planificación y de adopción de decisiones.
new york 2000

Beijing +
5:
La Mujer en el año 2000: igualdad
entre los géneros, desarrollo y paz en el siglo XXI
En junio de 2000, la Asamblea General convocó, en la
sede de las Naciones Unidas de Nueva York, un período extraordinario de
sesiones para examinar el progreso alcanzado en los cinco años
transcurridos desde la aprobación de la Plataforma de Acción de
Beijing.
El documento de conclusiones del examen de Beijing + 5
reflejó importantes novedades como:
-
el
reconocimiento de la necesidad de participación igualitaria de las
mujeres en la toma
de decisiones sobre macroeconomía;
-
reconocimiento
de los impactos negativos de la globalización en las mujeres y la propuesta
de asegurar un acceso igualitario a la protección social
-
reconocimiento
del derecho a la herencia y la propiedad
-
la
adopción del Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación
de Todas
las Formas de Discriminación contra la Mujer
-
la
inclusión en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de
todas las formas
de violencia sexual como crímenes de guerra y, en ciertas
circunstancias, como
crímenes de lesa humanidad o genocidio
-
la
necesidad de que los gobiernos formulasen nuevos compromisos en relación
con
la responsabilidad de los Estados en casos particulares, como los
"crímenes cometidos
en nombre del honor" y los abusos cometidos por "agentes no
estatales".
Pese a los avances experimentados -64 países
modificaron sus legislación para adaptarla a las exigencias de la
Plataforma de Acción-, factores como la resistencia sociocultural, las
limitaciones financieras y la negativa de dar la suficiente prioridad al
avance de las mujeres han impedido que se logren la mayor parte de los
objetivos concretos establecidos en la Conferencia de Beijing.
|