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capítulo
II. contexto
mundial
6. La Cuarta Conferencia Mundial sobre las
Mujeres tiene lugar en el umbral de un nuevo milenio.
7. La Plataforma para la Acción hace suya
la Convención sobre la Eliminación de todas las
Formas de Discriminación contra las Mujeres y se apoya en las
Estrategias de Nairobi Orientadas hacia el Futuro para el Avance de las
Mujeres, así como en las resoluciones relevantes adoptadas por el
Consejo Económico y Social y la Asamblea General. La formulación de la
Plataforma para la Acción establece un grupo básico de medidas
prioritarias que deberían aplicarse en el curso de los próximos cinco
años.
8. La Plataforma para la Acción reconoce la
importancia de los acuerdos alcanzados en la Cumbre Mundial en favor de
la Infancia, la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente
y Desarrollo, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la Conferencia
Internacional sobre Población y Desarrollo y la Cumbre Mundial sobre
Desarrollo Social, donde se establecieron enfoques y compromisos
concretos para fomentar el desarrollo sostenible y la cooperación
internacional y para fortalecer la función de las Naciones Unidas en
ese sentido. Asimismo, la Conferencia Mundial sobre el Desarrollo
Sostenible de los pequeños estados Insulares en Desarrollo, la
Conferencia Internacional sobre Nutrición, la Conferencia Internacional
sobre Atención Primaria de la Salud y la Conferencia Mundial sobre
Educación para Todas y Todos trataron distintos aspectos del desarrollo
y de los derechos humanos, desde sus distintos puntos de vista,
prestando especial atención al papel que desempeñan las mujeres y las
niñas. Además, el Año Internacional de las Poblaciones Indígenas del
Mundo, el Año Internacional de la Familia, el Año de las Naciones
Unidas para la Tolerancia, la Declaración de Ginebra sobre las Mujeres
Rurales, y la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia Contra
las Mujeres también han puesto énfasis en el empoderamiento de las
mujeres y en la igualdad.
9. El objetivo de la Plataforma para la Acción,
que se ajusta plenamente a los propósitos y principios de la Carta de
las Naciones Unidas y al derecho internacional, es el empoderamiento de
todas mujeres. Para lograrlo es imprescindible que estas disfruten
plenamente de todos los derechos humanos y libertades fundamentales.
Aunque hay que tener presentes las particularidades nacionales y
regionales y sus diversos antecedentes históricos, culturales y
religiosos, los Estados, independientemente de sus sistemas políticos,
económicos y culturales, tienen la obligación de promover y proteger
todos los derechos humanos y libertades fundamentales. La aplicación de
la presente Plataforma, en concreto, mediante la promulgación de leyes
nacionales y la formulación de estrategias, políticas, programas y
prioridades para el desarrollo, es responsabilidad soberana de cada
Estado, de acuerdo con todos los derechos humanos y libertades
fundamentales, y la importancia y el pleno respeto de los diversos
valores religiosos y éticos, de los antecedentes culturales y
convicciones filosóficas de cada individuo y de sus comunidades, deberían
contribuir a que las mujeres disfruten plenamente de sus derechos
humanos para así conseguir la igualdad, el desarrollo y la paz.
10. Desde la Conferencia Mundial para el
Examen y la Evaluación de los Logros del Decenio de las Naciones Unidas
para las Mujeres: Igualdad, Desarrollo y Paz, celebrada en Nairobi en
1985, y la adopción de las Estrategias de Nairobi orientadas hacia el
Futuro para el Avance de las Mujeres, el mundo ha experimentado
profundas transformaciones políticas, económicas, sociales y
culturales que han tenido efectos tanto positivos como negativos para
las mujeres. En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos se reconoció
que los derechos humanos de las mujeres y de las niñas son parte
inalienable, integral e indivisible de los derechos humanos universales.
La plena e igual participación, en condiciones de igualdad, en la vida
política, civil, económica, social y cultural a nivel nacional,
regional e internacional, así como la erradicación de todas las formas
de discriminación sexista son objetivos prioritarios de la comunidad
internacional. La Conferencia Mundial de Derechos Humanos reafirmó el
solemne compromiso de todos los Estados de cumplir sus obligaciones de
promover el respeto universal, así como la observancia y la protección,
de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todas
las personas, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas, con
otros instrumentos relativos a los derechos humanos y el derecho
internacional. El carácter universal de esos derechos y libertades no
admite dudas.
11. El fin de la guerra fría ha acarreado
cambios internacionales y una menor competencia entre las
superpotencias. La amenaza de un conflicto armado mundial ha disminuido,
al tiempo que las relaciones internacionales han mejorado y las
perspectivas de paz entre las naciones han aumentado. Aunque las
amenazas de conflicto mundial se han reducido, las guerras de agresión,
los conflictos armados, la dominación colonial u otras formas de
dominación foránea y de ocupación extranjera, las guerras civiles y
el terrorismo siguen asolando muchas partes del mundo. Se cometen graves
violaciones de los derechos humanos de las mujeres, especialmente en épocas
de conflicto armado, que incluyen el asesinato, la tortura, las
violaciones sistemáticas, los embarazos y los abortos forzados, en
particular en aquellos lugares donde se aplican políticas de depuración
étnica.
12. El mantenimiento de la paz y la
seguridad a nivel mundial, regional y local, junto con la prevención de
las políticas de agresión y de depuración étnica y la resolución de
los conflictos armados, son cruciales para la protección de los
derechos humanos de las mujeres y las niñas, así como para la
eliminación de todas las formas de violencia contra ellas y de su
utilización como arma de guerra.
13. Los excesivos gastos militares,
incluidos aquellos que se realizan a escala mundial, el tráfico y
comercio de armas, y las inversiones en la producción y adquisición de
estas armas han reducido los recursos disponibles para el desarrollo
social. Muchos países en desarrollo han aplicado políticas de ajuste
estructural como resultado de la carga de la deuda y de otras
dificultades económicas. Además, hay programas de ajuste estructural
que están mal diseñados y ejecutados, lo que ha tenido efectos
perjudiciales en el desarrollo social. El número de personas que viven
en situación de pobreza ha aumentado de forma desproporcionada en la
mayoría de los países en desarrollo, en particular en los países
fuertemente endeudados, durante la última década.
14. En este contexto, se debe enfatizar la
dimensión social del desarrollo. El crecimiento económico acelerado,
si bien es necesario para el desarrollo social, en sí mismo no mejora
la calidad de vida de la población. En algunos casos, se presentan
condiciones que pueden acentuar las desigualdades sociales y la
marginación. De ahí que sea indispensable buscar nuevas alternativas
que garanticen que todas y todos los miembros de la sociedad se
beneficien del crecimiento económico basado en un enfoque integral de
todos los aspectos del desarrollo: crecimiento, igualdad entre mujeres y
hombres, justicia social, conservación y protección del medio
ambiente, sostenibilidad, solidaridad, participación, paz y respeto por
los derechos humanos.
15. La tendencia mundial hacia la
democratización ha abierto el proceso político en muchas naciones,
pero la participación popular de las mujeres en la toma de decisiones
fundamentales como partícipes plenas y en condiciones de igualdad con
los hombres, sobre todo en política, aún no se ha logrado. En Sudáfrica
se ha desmantelado la política de racismo institucionalizado, el
apartheid, lo cual dio lugar a un traspaso político y democrático del
poder. En Europa central y oriental, la transición a la democracia
parlamentaria ha sido rápida y ha dado lugar a una variedad de
experiencias, según las circunstancias concretas de cada país. Si
bien, en general, la transición ha sido pacífica, en algunos países
este proceso se ha visto obstaculizado por conflictos armados que tienen
como consecuencia violaciones graves de los derechos humanos.
16. La recesión económica generalizada y
la inestabilidad política en algunas regiones han sido responsables del
retraso de los objetivos de desarrollo en muchos países, lo cual ha
provocado el aumento de la pobreza hasta límites indescriptibles. El número
de personas que vive en situación de indigencia supera los 1.000
millones, de los cuales la gran mayoría son mujeres. El rápido proceso
de cambio y ajuste en todos los sectores ha provocado también un
incremento del desempleo y el subempleo, que han afectado especialmente
a las mujeres. En muchos casos, los programas de ajuste estructural no
se diseñaron teniendo en cuenta los efectos negativos sobre grupos
vulnerables o desfavorecidos, ni sobre las mujeres, ni diseñaron
medidas que asegurasen efectos positivos sobre estas personas, que
intentasen prevenir su marginalización de las actividades sociales y
económicas. En el Acta Final de la Ronda Uruguay de negociaciones
comerciales multilaterales, se puso de relieve la creciente
interdependencia de las economías nacionales y la importancia de la
liberalización del comercio y el acceso a mercados dinámicos y
abiertos. Ha habido también elevados gastos militares en algunas
regiones. A pesar de que la ayuda oficial al desarrollo (AOD) ha
aumentado en algunos países, recientemente, ha disminuido, en términos
generales.
17. La pobreza absoluta y la feminización
de la pobreza, el desempleo, el creciente deterioro del medio ambiente,
la continua violencia contra las mujeres y la exclusión generalizada de
la mitad de la humanidad de las instituciones de poder y gobierno ponen
de manifiesto la necesidad de seguir luchando por conseguir el
desarrollo, la paz y la seguridad y de buscar medios que aseguren un
desarrollo sostenible centrado en las personas. La participación y el
liderazgo de la mitad de la humanidad, que son mujeres, es fundamental
para lograr ese objetivo. Así pues, sólo una nueva era de cooperación
internacional entre los Gobiernos y los pueblos basada en un espíritu
de partenariado, un entorno social y económico internacional equitativo
y una transformación radical de las relaciones entre mujeres y hombres,
hacia una colaboración plena y en condiciones de igualdad, que haga
posible que el mundo afronte los retos del siglo XXI.
18. Los recientes acontecimientos económicos
ocurridos en la esfera internacional han tenido a menudo un impacto
desproporcionado para mujeres, niñas y niños, que mayoritariamente
viven en países en desarrollo. En los Estados con una pesada carga de
deuda externa, los programas y las medidas de ajuste estructural, aunque
beneficiosos a largo plazo, han dado lugar a una reducción del gasto
social, que ha perjudicado a las mujeres, sobre todo en África y en los
países menos desarrollados. La carga para las mujeres se ha visto
aumentada cuando los compromisos de las Gobiernos en materia de
servicios sociales han desaparecido y han pasado a las propias mujeres.
19. La recesión económica en muchos países
desarrollados y en desarrollo, así como la reestructuración que
actualmente se está llevando a cabo en los países con economías en
transición han tenido consecuencias desproporcionadamente negativas
para el empleo de las mujeres. A menudo, éstas no tienen más remedio
que aceptar empleos precarios o que conllevan condiciones laborales
peligrosas, dedicarse a actividades productivas no protegidas en el
hogar o quedarse sin empleo. Muchas mujeres entran en el mercado laboral
aceptando empleos infrarremunerados e infravalorados para aumentar sus
ingresos familiares y otras deciden emigrar por los mismos motivos. Al
no reducirse ninguna de sus responsabilidades añadidas, su carga total
de trabajo ha aumentado considerablemente.
20. Las políticas y los programas macro y
microeconómicos, incluido el ajuste estructural, no han tenido en
cuenta, en general, su impacto sobre mujeres y niñas, en especial,
aquellas que viven en condiciones de pobreza. La miseria ha crecido en términos
absolutos y relativos y el número de mujeres pobres ha aumentado en la
mayoría de las regiones. Muchas mujeres de las zonas urbanas también
viven en la pobreza, pero merece especial atención la difícil situación
de las que viven en áreas rurales y aisladas, debido al estancamiento
del desarrollo en dichas zonas. En los países en desarrollo, aun en
aquellos en que los indicadores nacionales han mejorado, la mayor parte
de las mujeres de las zonas rurales siguen viviendo en condiciones de
subdesarrollo económico y marginación social.
21. Las mujeres son un factor clave para la
economía en la lucha contra la pobreza, a través del trabajo
remunerado y del no remunerado que realizan en el hogar, la comunidad o
en los lugares de trabajo. Cada vez es mayor el número de mujeres que
adquieren independencia económica gracias a sus empleos remunerados.
22. La cuarta parte de todos los hogares del
mundo están encabezados por mujeres y muchos otros dependen de los
ingresos de las mujeres aun cuando el hombre esté presente en el hogar.
Estos hogares están, con frecuencia, entre los más pobres debido entre
otras cosas, a la discriminación salarial, a las pautas de segregación
ocupacional en el mercado laboral y a otros obstáculos basadas en el género.
La desintegración familiar, los movimientos de población entre zonas
urbanas y rurales dentro de los propios países, la migración
internacional, las guerras y los desplazamientos internos son factores
que contribuyen al aumento de hogares encabezados por mujeres.
23. Tras reconocer que el logro y el
mantenimiento de la paz y la seguridad son requisitos previos
indispensables para el progreso económico y social, las mujeres se están
manifestando progresivamente como protagonistas en múltiples facetas
del movimiento mundial por la paz. Su plena participación en la toma de
decisiones, en la prevención y resolución de conflictos y en todas las
demás iniciativas orientadas a la paz resulta esencial para conseguir
una paz duradera.
24. La religión, la espiritualidad y las
creencias desempeñan una función fundamental en las vidas de millones
de mujeres y hombres, en la manera en que viven y en sus aspiraciones de
futuro. El derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión
es inalienable y debe ser disfrutado universalmente. Ese derecho incluye
la libertad de tener o adoptar la religión o creencia de su elección,
ya sea individualmente o en comunidad con otras personas, en público o
en privado, y a manifestar su religión o creencia en el culto, la
observancia, la práctica y la enseñanza. A fin de lograr la igualdad,
el desarrollo y la paz, es necesario respetar plenamente esos derechos y
libertades. La religión, el pensamiento, la conciencia y las creencias
podrían y pueden contribuir a satisfacer las necesidades morales, éticas
y espirituales de mujeres y hombres y a que realicen todas sus
capacidades en la sociedad. No obstante, se reconoce que toda forma de
extremismo puede tener consecuencias negativas para las mujeres y puede
conducir a situaciones de violencia y de discriminación.
25. La Cuarta Conferencia Mundial sobre las
Mujeres deberá acelerar el proceso que se inició formalmente en 1975,
cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el Año
Internacional de las Mujeres. Dicho Año marcó un hito, pues, a partir
de esa fecha, se tienen en cuenta las cuestiones relacionadas con las
mujeres en el programa de la Organización. El Decenio de las Naciones
Unidas para las Mujeres (1976-1985) significó un esfuerzo a escala
mundial para revisar su situación y sus derechos, y para promocionar
mujeres en puestos de toma de decisiones. En 1979 la Asamblea General
adoptó la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de
Discriminación contra las Mujeres, que entró en vigor en 1981 y fijó
una pauta internacional para esclarecer el concepto de la igualdad entre
mujeres y hombres. En 1985, la Conferencia Mundial para el Examen y la
Evaluación de los logros del Decenio de las Naciones Unidas para las
Mujeres: Igualdad, Desarrollo y Paz adoptó las Estrategias de Nairobi
Orientadas hacia el Futuro para el Avance de las Mujeres, para ser
aplicadas antes del año 2000. Se ha avanzado considerablemente en el
logro de la igualdad entre mujeres y hombres. Muchos Gobiernos han
promulgado leyes que fomentan esta igualdad y han establecido mecanismos
nacionales para asegurar la perspectiva de género en todas las áreas
de interés general de la sociedad. Los organismos internacionales han
dedicado mayor atención a la situación de las mujeres y a las
funciones que estas desempeñan.
26. La creciente influencia del sector no
gubernamental, en particular, las organizaciones de mujeres y los grupos
feministas ha pasado a ser un motor importante del cambio. Las
organizaciones no gubernamentales han desempeñado una importante función
de asesoramiento en los avances legislativos y en las medidas para
asegurar la mejora en la situación de las mujeres. Asimismo, estas
organizaciones han generado nuevos enfoques del desarrollo. Muchos
Gobiernos han ido reconociendo progresivamente el destacado papel que
desempeñan estas organizaciones y la importancia de trabajar con ellas
para lograr avances. A pesar de ello, en algunos países, los Gobiernos
siguen restringiendo su libertad de actuación. Las mujeres, a través
de las organizaciones no gubernamentales, participan y ejercen una gran
influencia en foros comunitarios, nacionales, regionales y mundiales, así
como en debates internacionales.
27. Desde 1975 ha aumentado el conocimiento
acerca de la situación de mujeres y hombres, y ello está contribuyendo
a la adopción de medidas encaminadas a promover la igualdad. En varios
países se han registrado importantes cambios en las relaciones entre
mujeres y hombres, sobre todo en aquellos en los que se han logrado
avances en la educación para las mujeres y aumentos significativos en
su participación como fuerza de trabajo remunerada. Gradualmente se han
ido eliminando las fronteras entre las funciones productiva y
reproductiva en la división del trabajo a medida que ellas han
comenzado a integrarse en esferas de trabajo en las que antaño
predominaban los hombres y estos han comenzado a aceptar más
responsabilidades domésticas, incluyendo el cuidado de niñas y niños.
Sin embargo, los cambios en la actitudes de las mujeres han sido mayores
y mucho más rápidos que en el caso de los hombres. En muchos países,
sigue sin reconocerse que las conquistas y las actividades diferentes de
mujeres y hombres no son consecuencias de diferencias biológicas
inmutables sino de la asignación social de los roles para cada sexo.
28. Es más, diez años después de la
Conferencia de Nairobi, no ha podido lograrse aún la igualdad entre
mujeres y hombres. En términos generales, estas constituyen apenas el
10 % del total de los cargos legislativos electos en todo el mundo y en
la mayoría de las estructuras administrativas nacionales e
internacionales, tanto públicas como privadas, siguen estando infrarrepresentadas.
La propia Organización de Naciones Unidas no es la excepción.
Cincuenta años después de su creación, las Naciones Unidas siguen
privadas de la participación de las mujeres debido a su escasa
representación en las instancias donde se toman las decisiones, tanto
dentro de la Secretaría como en los organismos especializados.
29. Las mujeres desempeñan una función
decisiva en la estructura familiar. La familia es la unidad básica de
la sociedad y como tal debe ser fortalecido, mediante protección y
apoyo amplios. En sistemas culturales, políticos y sociales diferentes,
existen distintas formas de familia. Los derechos, capacidades y
responsabilidades de cada uno de sus miembros deben ser respetados. Las
mujeres contribuyen en gran medida al bienestar de sus familias y al
desarrollo de la sociedad, si bien esto no se reconoce ni se considera
suficientemente. También debe reconocerse la importancia social de la
maternidad y la función de padres y madres en la familia, así como en
la educación de niñas y niños. La responsabilidad de su crianza debe
ser compartida por madres y padres, y por la sociedad en su conjunto. La
maternidad, la condición de madres y padres y la función reproductora
de las mujeres no deben ser motivo de discriminación ni debe restringir
la plena participación de las mujeres en la sociedad. Asimismo, se debe
reconocer el importante papel que, a menudo y en muchos países, desempeñan
las mujeres al hacerse cargo del cuidado de otros miembros de la
familia.
30. Pese a que la tasa de crecimiento de la
población mundial esta disminuyendo, en cifras absolutas, continua
siendo elevada, con un incremento actual que llega anualmente a los 86
millones de personas. Dos indicadores demográficos fundamentales han
tenido, a su vez, profundas repercusiones en la tasa de personas
dependientes dentro de las familias. En muchos países en desarrollo,
entre el 45% y el 50% de la población tiene menos de 15 años, mientras
que en los países industrializados están aumentando tanto el número
como la proporción de personas de edad avanzada. Según estimaciones de
las Naciones Unidas, el 72% de la población mayor de 60 años vivirá
en los países en desarrollo en el año 2025 y, de ese total, más de la
mitad serán mujeres. El cuidado de hijas e hijos, de las personas
mayores y enfermas es una responsabilidad que recae de manera
desproporcionada sobre las mujeres debido a la desigualdad y a la
distribución desequilibrada del trabajo remunerado y no remunerado
entre mujeres y hombres.
31. Muchas mujeres se enfrentan a barreras
específicas, debido a causas muy diversas, que se suman a las ya
existentes por razones de género, que las aíslan o marginan, y que
obedecen a diversos factores. Estas barreras son, entre otras, la negación
de sus derechos humanos, la falta de acceso, o la imposibilidad de
acceder a la educación y la formación profesional, al empleo, a la
vivienda y a la autonomía económica, excluyéndolas además, de los
procesos de toma de decisiones. Esas mujeres suelen verse privadas de la
oportunidad de contribuir al desarrollo a todos los niveles, de sus
comunidades.
32. La pasada década ha sido testigo de un
reconocimiento cada vez mayor de los intereses y las preocupaciones
propios de las mujeres indígenas, cuya identidad, tradiciones
culturales y formas de organización social mejoran y fortalecen las
comunidades en las que viven. Con frecuencia, estas mujeres encuentran
obstáculos tanto por su condición de mujer como de indígena.
33. En los últimos 20 años el mundo ha
presenciado una explosión en el campo de las comunicaciones. En virtud
de los avances en la tecnología informática y las televisiones por satélite
y cable, el acceso mundial a la información sigue aumentando y expandiéndose,
con lo que se crean nuevas oportunidades para la participación de las
mujeres en los medios de comunicación, así como para la divulgación
de información sobre mujeres. Sin embargo, las redes mundiales de
comunicación han sido utilizado para difundir imágenes estereotipadas
y degradantes de las mujeres con una finalidad consumista y comercial
determinada . Mientras las mujeres no participen equitativamente en las
esferas técnica y de toma de decisiones dentro del contexto de los
medios de comunicación, incluyendo el mundo de las artes, seguirán
siendo objeto de representaciones falsas y se seguirá desconociendo la
realidad de sus vidas. Los medios de comunicación tienen muchas
posibilidades de promover el avance de las mujeres, y la igualdad,
mostrando a mujeres y hombres sin estereotipos, de una manera plural y
equilibrada, respetando la dignidad y el valor de la persona humana.
34. El creciente deterioro del medio
ambiente, que afecta a todos los seres humanos, tiene un impacto más
directo en las mujeres. Su salud y sus condiciones de vida se ven
amenazadas por la contaminación y los desechos tóxicos, la deforestación
en gran escala, la desertización, la sequía y el agotamiento de los
suelos y de los recursos costeros y marinos, con una incidencia cada vez
mayor de problemas de salud, e incluso fallecimientos, relacionados con
el medio ambiente, que se registran entre las mujeres y las niñas. Las
más afectadas son las mujeres que habitan en zonas rurales y las indígenas,
cuyas condiciones de vida y subsistencia diaria dependen directamente de
ecosistemas sostenibles.
35. La pobreza y la degradación del medio
ambiente están estrechamente vinculadas. Si bien la pobreza tiene
algunos efectos perjudiciales sobre el medio ambiente, la causa
principal del creciente deterioro del medio ambiente a nivel mundial
radica en las insostenibles pautas de consumo y producción,
particularmente de los países industrializados, que constituyen un
motivo de profunda preocupación y agravan la pobreza y los
desequilibrios.
36. Las tendencias mundiales han provocado
profundos cambios en los estrategias y modos de supervivencia familiar.
La migración de las zonas rurales a las zonas urbanas se ha
incrementado notablemente en todas las regiones. Según las previsiones,
en el año 2000 la población urbana mundial representará el 47% del
total de la población. Se estima que 125 millones de personas son
migrantes, refugiadas y desplazadas, y que la mitad de ellas vive en países
en desarrollo. Estos movimientos a gran escala han tenido profundas
repercusiones en las estructuras y el bienestar de las familias, así
como consecuencias desiguales para mujeres y hombres, que incluyen, en
muchos casos, la explotación sexual de las mujeres.
37. De acuerdo con estimaciones de la
Organización Mundial de la Salud (OMS), al comienzo de 1995 el número
total de casos del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) era
de 4,5 millones. Desde que se diagnosticó por primera vez el virus de
inmunodeficiencia humana (VIH), se estima que 19,5 millones de, mujeres,
hombres, niñas y niños han sido infectados con ese virus y, conforme a
las previsiones, otros 20 millones de personas estarán infectadas al
final de esta década. Entre los casos nuevos, las posibilidades de
infección son el doble para las mujeres que para los hombres. En las
primeras etapas de la pandemia del SIDA, el número de mujeres
infectadas no era elevado; en cambio, actualmente asciende a unos 8
millones. Las jóvenes y las adolescentes son particularmente
vulnerables. Se estima que en el año 2000 habrá más de 13 millones de
mujeres infectadas y que 4 millones de mujeres habrán muerto de
enfermedades relacionadas con el SIDA. Por añadidura, se estima que
anualmente se producirán alrededor de 250 millones de casos nuevos de
enfermedades de transmisión sexual. La tasa de transmisión de estas
enfermedades, del VIH/SIDA aumenta a un ritmo alarmante entre las
mujeres y las niñas, especialmente en los países en desarrollo.
38. Desde 1975 ha aumentado
considerablemente el conocimiento y la información sobre la situación
de las mujeres y sus condiciones de vida. En el transcurso de su vida,
la existencia diaria de las mujeres y sus aspiraciones, se ven
restringidas por actitudes discriminatorias, estructuras sociales y económicas
injustas y la falta de recursos en la mayoría de los países, que
impide su participación plena y en condiciones de igualdad. En
determinados países, la práctica de la selección prenatal del sexo,
unas mayores tasas de mortalidad entre niñas de corta edad y los bajos
índices de escolarización de las niñas, en comparación con los niños,
sugieren que la preferencia por los hijos está limitando el acceso de
las niñas a los alimentos, a la educación, a la atención para la
salud e incluso a la propia vida. La discriminación contra las mujeres
comienza en las primeras fases de la vida y, por tanto, debe lucharse
contra ella desde ese momento en adelante.
39. Las niñas de hoy son las mujeres de mañana.
Las capacidades, las ideas y la energía de las niñas son cruciales
para el pleno logro de los objetivos de la igualdad, el desarrollo y la
paz. Para que una niña desarrolle plenamente sus potencialidades es
preciso que crezca en un medio propicio donde se satisfagan sus
necesidades espirituales, intelectuales y materiales de supervivencia,
protección y desarrollo y se salvaguarden sus derechos iguales. Ya que
las mujeres tienen que compartir con los hombres, en igualdad de
condiciones, todos los aspectos de la vida y del desarrollo, ha llegado
el momento de reconocer la dignidad humana y el valor de las niñas y de
que se garantice el pleno disfrute de sus derechos humanos y libertades
fundamentales, incluidos los derechos garantizados por la Convención
sobre los Derechos de Niñas y Niños, cuya ratificación
universal se pide encarecidamente. Sin embargo, es evidente en todo el
mundo que la discriminación y la violencia contra las niñas empiezan
en las primeras fases de la vida y continúan y persisten a lo largo de
su existencia. Las niñas tienen a menudo menor acceso que los niños, a
la alimentación, los servicios de salud física y mental y la educación,
y disfrutan de menos derechos, menos oportunidades y menos beneficios en
la infancia y en la adolescencia. Las niñas son, con frecuencia, objeto
de diversas formas de explotación sexual y económica, pedofilia,
prostitución forzada, venta de sus órganos y tejidos, violencia y prácticas
denigrantes como el infanticidio femenino y la selección prenatal del
sexo, el incesto, la mutilación genital y el matrimonio prematuro,
incluso en la niñez.
40. La mitad de la población mundial tiene
menos de 25 años, y la mayor parte de las y los jóvenes del mundo -más
del 85%- vive en países en desarrollo. Las personas responsables de
formular las políticas deberían reconocer las consecuencias de estos
factores demográficos. Es preciso tomar medidas especiales para
asegurar que las jóvenes desarrollen las cualidades necesarias para una
participación activa y efectiva a todos los niveles directivos
sociales, culturales, políticos y económicos. Será indispensable que
la comunidad internacional demuestre un nuevo compromiso para el futuro
que produzca una nueva generación de mujeres y hombres para que
trabajen juntos por una sociedad más justa. Esta nueva generación de líderes
debe aceptar y promover un mundo en el que todos las niñas y niños estén
a salvo de injusticias, opresión y desigualdad, y libres para
desarrollar sus propias aspiraciones. Por consiguiente, el principio de
la igualdad entre mujeres y hombres debe formar parte integrante del
proceso de socialización. |