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  «Más de 1.000 millones de personas en todo el mundo, en su mayoría mujeres, viven actualmente en condiciones inaceptables de pobreza» (1995)

 

 

 

     
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plataforma de acción. beijing 1995
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capítulo IV. objetivos estratégicos y medidas
pobreza

47. Más de 1.000 millones de personas en todo el mundo, en su mayoría mujeres, viven actualmente en condiciones inaceptables de pobreza, principalmente en los países en desarrollo. La pobreza tiene muchas causas, algunas de ellas de carácter estructural. La pobreza es un problema complejo y multidimensional y sus orígenes están tanto en el ámbito nacional como en el internacional. La globalización de la economía mundial y la interdependencia cada vez mayor entre las naciones plantea desafíos y ofrece oportunidades para un crecimiento y desarrollo económico sostenido, así como riesgos e inseguridad con respecto al futuro de la economía mundial. Al incierto panorama económico mundial se han sumado la reestructuración económica y, en algunos países, el inmanejable y persistente nivel de la deuda externa y los programas de ajuste estructural. Además, toda suerte de conflictos, el desplazamiento de personas y el deterioro del medio ambiente han contribuido a socavar la capacidad de los Gobiernos para atender las necesidades básicas de sus poblaciones. Las transformaciones de la economía mundial están modificando profundamente los parámetros del desarrollo social en todos los países. Se ha observado una pronunciada tendencia al creciente empobrecimiento de las mujeres cuyo alcance varía de una región a otra. Las disparidades de género en el reparto del poder económico constituyen asimismo un importante factor coadyuvante. La migración y los consiguientes cambios en las estructuras familiares han representado cargas adicionales para las mujeres, especialmente para aquellas que tienen a personas a su cargo. Las políticas macroeconómicas deben replantearse y reformularse para que encuentren soluciones a la situación actual. Esas políticas, dirigidas casi exclusivamente al sector estructurado, tienden además a obstaculizar las iniciativas de las mujeres y no tienen en cuenta las diferentes consecuencias que tienen para ellas y para los hombres. La aplicación a una amplia variedad de políticas y programas de un análisis basado en el género es, por tanto, un elemento esencial de las estrategias de reducción de la pobreza. Las mujeres y los hombres deben participar plenamente y por igual en la formulación de las políticas y estrategias macroeconómicas y sociales para la erradicación de la pobreza y la búsqueda de un desarrollo sostenible. Esto no se puede lograr por medio de programas contra la pobreza únicamente, sino que requerirá la participación democrática y cambios en las estructuras económicas con miras a garantizar a todas las mujeres el acceso a los recursos, las oportunidades y los servicios públicos. La pobreza se manifiesta de diversas maneras, entre ellas la carencia de ingresos y recursos productivos suficientes para procurarse un medio de vida sostenible; el hambre y la malnutrición; la precariedad de la salud; la falta de acceso, o el acceso limitado, a la educación y otros servicios básicos; el aumento de la morbilidad y la mortalidad causada por enfermedades; la vivienda inadecuada o la carencia de vivienda; el ambiente de inseguridad y la discriminación y exclusión sociales. Se caracteriza también por la falta de participación en el proceso de toma de decisiones y en la vida civil, social y cultural. La pobreza está presente en todos los países: en muchos países en desarrollo afecta a grandes masas populares, mientras que en países desarrollados aparece en enclaves de miseria y desarraigo situados en medio de la prosperidad. La pobreza puede ser consecuencia de una recesión económica que ocasione la pérdida del medio de sustento o por un desastre o conflicto. Está por otra parte, la pobreza de que perciben bajos salarios y la indigencia total de las personas que quedan al margen de los sistemas de apoyo familiar, las instituciones sociales y las redes de asistencia.

48. Durante el último decenio, el número de mujeres que viven en condiciones de pobreza ha aumentado en forma desproporcionada en relación al número de hombres, particularmente en los países en desarrollo. La feminización de la pobreza se ha convertido recientemente en un serio problema en los países con economías en transición como consecuencia a corto plazo del proceso de transformación política, económica y social. Además de factores de carácter económico, la rigidez de las funciones que la sociedad asigna a mujeres y hombres y el limitado acceso de las mujeres a las estructuras de poder, a la educación, la formación y a los recursos productivos así como nuevos factores que ocasionan inseguridad para las familias, contribuyen también a la feminización de la pobreza. Otro factor coadyuvante es el hecho de que no se haya integrado una perspectiva de género en todos los análisis y la planificación económica y que no se hayan abordado las causas estructurales de la pobreza.

49. Las mujeres contribuyen a la economía y a la lucha contra la pobreza mediante su trabajo remunerado y no remunerado en el hogar, en la comunidad y en el lugar de trabajo. El empoderamiento de las mujeres es un factor decisivo para erradicar la pobreza.

50. Aunque la pobreza afecta a los hogares en general, debido a la división genérica del trabajo y de las responsabilidades relativas al bienestar familiar, las mujeres soportan además, una carga desproporcionada al tratar de administrar el consumo y la producción del hogar en condiciones de creciente escasez. La pobreza afecta de manera especialmente aguda a las mujeres que viven en zonas rurales.

51. La pobreza entre las mujeres está directamente relacionada con la ausencia de oportunidades y de autonomía económicas, la falta de acceso a la educación, a los servicios de apoyo y los recursos económicos, incluidos el crédito, a la propiedad de la tierra y al derecho a la herencia, y con su escasa participación en el proceso de toma de decisiones. La pobreza puede asimismo lleva a las mujeres a situaciones de explotación sexual.

52. En demasiados países los sistemas de bienestar social no toman suficientemente en consideración las condiciones específicas de las mujeres que viven en la pobreza y se observa una tendencia, cada vez mayor, a la reducción de los servicios prestados en este contexto. El riesgo de caer en la pobreza es mayor para las mujeres que para los hombres, especialmente en la vejez, donde los sistemas de seguridad social se basan en el principio de empleo remunerado continuo. En algunos casos, las mujeres no cumplen ese requisito debido a las interrupciones en su trabajo debido a la desigual distribución del trabajo remunerado y no remunerado. Además las mujeres de más edad, deben hacer frente a mayores obstáculos para volver a incorporarse al mercado de trabajo.

53. En muchos países desarrollados, donde el nivel de educación general y la formación profesional de las mujeres y los hombres son similares y donde se dispone de sistemas de protección contra la discriminación, las transformaciones económicas del último decenio han producido en algunos sectores un marcado aumento del desempleo femenino o de la precariedad de su empleo, con el consiguiente aumento de la proporción de mujeres entre los sectores más pobres. En los países con un nivel elevado de matrícula escolar entre las jóvenes, aquellas que abandonan sus estudios antes de obtener una preparación adecuada, constituyen uno de los sectores más vulnerables en el mercado de trabajo.

54. En los países con economías en transición y en otros países que están sufriendo transformaciones políticas, económicas y sociales fundamentales, las mujeres han sufrido una reducción, o se han visto privadas, de sus ingresos debido a dichos cambios.

55. Particularmente en los países en desarrollo, se debería aumentar la capacidad productiva de las mujeres mediante el acceso al capital, los recursos, el crédito, la tierra, la tecnología, la información, la asistencia técnica y la formación a fin de aumentar sus ingresos y mejorar su alimentación, su educación, la atención a su salud y a su situación en el hogar. La autonomía de las mujeres a nivel productivo, es esencial para interrumpir el ciclo de pobreza de tal manera que las mujeres puedan compartir plenamente los beneficios del desarrollo y disfrutar del producto de su propio trabajo.

56. El desarrollo sostenible y el crecimiento económico a la vez sostenido y sostenible sólo pueden alcanzarse mejorando la condición económica, social, política, jurídica y cultural de las mujeres. Para alcanzar un desarrollo sostenible, es fundamental un desarrollo social equitativo que reconozca la necesidad de capacitar a las personas pobres, en particular a las mujeres, para utilizar los recursos ambientales de manera sostenible.

57. El éxito de las políticas y de las medidas destinadas a respaldar o reforzar la promoción de la igualdad entre mujeres y hombres y la mejora de la situación de las mujeres debe basarse en la integración de una perspectiva de género en las políticas generales relacionadas con todas las esferas de la sociedad, así como en la aplicación de medidas de acción positiva con la adecuada ayuda institucional y financiera a todos los niveles.

Objetivo estratégico A.1.

subir

Revisar, adoptar y mantener políticas macroeconómicas y estrategias de desarrollo que tengan en cuenta las necesidades de las mujeres y apoyen sus esfuerzos por superar la pobreza

Medidas que han de adoptarse:

58. Medidas que han de adoptar los Gobiernos:

  1. Revisar y modificar, con la participación plena e igualitaria de las mujeres, las políticas macroeconómicas y sociales con miras a alcanzar los objetivos de la Plataforma de Acción;

  2. Analizar, desde una perspectiva de género, las políticas y los programas, incluidos los relativos a la estabilidad macroeconómica, el ajuste estructural, los problemas de la deuda externa, las cotizaciones, las inversiones, el empleo, los mercados y todos los sectores pertinentes de la economía, en relación con sus efectos en la pobreza, en las desigualdades, prestando especial atención a las mujeres; evaluando las repercusiones de esas políticas y programas en el bienestar y las condiciones de vida de las familias y ajustándolos, según convenga, para fomentar una distribución más equitativa de los bienes de producción, el patrimonio, las oportunidades, los ingresos y los servicios.

  3. Formular y aplicar políticas macroeconómicas y sectoriales racionales y estables, elaboradas y supervisadas con la participación plena e igualitaria de las mujeres, que fomenten un crecimiento económico sostenido de amplia base, que aborden las causas estructurales de la pobreza y que estén orientadas hacia la erradicación de la pobreza y la reducción de las desigualdades entre mujeres y hombres, en el marco general de un desarrollo sostenido centrado en las personas.

  4. Reestructurar y dirigir la asignación del gasto público con miras a aumentar las oportunidades económicas de las mujeres y promover su acceso en condiciones de igualdad con los hombres a los recursos productivos, y atender las necesidades sociales, educativas y de salud básicas de las mujeres, en particular de las que viven en la pobreza.

  5. Desarrollar los sectores agrícola y pesquero, cuando y donde sea necesario, con el fin de asegurar, según proceda, la seguridad alimentaria nacional y en cada uno de los hogares, así como la autosuficiencia alimentaria, mediante la asignación de los recursos financieros, técnicos y humanos necesarios.

  6. Formular políticas y programas para promover una distribución equitativa de los alimentos en el hogar.

  7. Proporcionar redes de seguridad apropiadas y fortalecer los sistemas de apoyo del Estado y de las comunidades como parte integrante de la política social, a fin de que las mujeres que viven en la pobreza puedan hacer frente a entornos económicos adversos y mantener sus medios de vida, sus bienes y sus ingresos en tiempos de crisis.

  8. Generar políticas económicas que tengan un efecto positivo en el empleo y los ingresos de las trabajadoras, tanto en el sector estructurado como en el sector no estructurado, y adoptar medidas concretas para abordar el desempleo de las mujeres, en particular aquel de larga duración.

  9. Formular y aplicar, cuando proceda, políticas concretas económicas, sociales, agrícolas y de otra índole, en apoyo de los hogares encabezados por mujeres.

  10. Elaborar y ejecutar programas contra la pobreza, incluidos programas de empleo, que mejoren el acceso de las mujeres que viven en la pobreza a los alimentos, incluso mediante la utilización de mecanismos adecuados de fijación de precios y de distribución.

  11. Velar por el reconocimiento de los derechos humanos de todas las mujeres migrantes, incluidas las trabajadoras migrantes, y por su protección contra la violencia y la explotación; instituir medidas para mejorar la situación de las migrantes documentadas, incluidas las trabajadoras migrantes, y facilitar su empleo productivo mediante un mejor reconocimiento de sus aptitudes, de los estudios realizados en su país, facilitando también su integración plena en la fuerza de trabajo nacional.

  12. Introducir medidas para integrar o reintegrar a las mujeres que viven en la pobreza y a las mujeres socialmente marginadas en el empleo productivo y en el contexto económico predominante, y asegurar el acceso pleno de las mujeres internamente desplazadas a las oportunidades económicas, así como el reconocimiento de las calificaciones y capacidades de las mujeres inmigrantes y refugiadas.

  13. Facilitar a las mujeres viviendas a precios razonables y el acceso a la tierra eliminando, entre otras cosas, todos los obstáculos que impiden ese acceso, teniendo en cuenta sus necesidades, en particular las de aquellas mujeres que viven en la pobreza y las de las cabeza de familia.

  14. Formular y aplicar políticas y programas que proporcionen a las agricultoras y pescadoras (incluidas las agricultoras y productoras de subsistencia, especialmente en las zonas rurales) mejor acceso a servicios financieros, técnicos, de ampliación y de comercialización; proporcionar el acceso y control de las tierras así como de la infraestructura y tecnología apropiadas que permitan un aumento de los ingresos de las mujeres; promover seguridad alimentaria en el hogar, sobre todo en las zonas rurales, y, donde proceda, alentar la creación de cooperativas de mercado que pertenezcan a las productoras y productores.

  15. Crear sistemas de seguridad social donde no existan, o revisar las ya existentes, con miras a situar a las mujeres en pie de igualdad con los hombres en todas las etapas de su vida.

  16. Asegurar el acceso a servicios jurídicos gratuitos o de bajo costo, que incluyan formación jurídica básica destinada especialmente a las mujeres que viven en la pobreza.

  17. Adoptar medidas especiales para promover y fortalecer políticas y programas para las mujeres indígenas que permitan su plena participación y que respeten su diversidad cultural, de manera que tengan oportunidades y posibilidades de elección en los procesos de desarrollo destinados a erradicar la pobreza que las afecta.

59. Medidas que han de adoptar las instituciones financieras y de desarrollo multilaterales, incluidos el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y las instituciones de desarrollo regional, y medidas que han de adoptarse mediante la cooperación bilateral para el desarrollo:

  1. De conformidad con los compromisos contraídos en la Cumbre mundial sobre Desarrollo Social, tratar de movilizar, facilitando su disponibilidad, recursos financieros nuevos y adicionales que sean a la vez suficientes y previsibles, aprovechando todas las fuentes y mecanismos de financiación disponibles para la erradicación de la pobreza prestando especial atención a las mujeres.

  2. Fortalecer los procedimientos de análisis para sistematizar la perspectiva de género e integrarla en el diseño y la ejecución de programas de concesión de préstamos, incluidos los programas de ajuste estructural y de recuperación económica.

  3. Encontrar soluciones duraderas y eficaces desde el punto de vista del desarrollo para los problemas de la deuda externa a fin de ayudar a los países a financiar programas y proyectos de desarrollo, incluyendo el avance de las mujeres, entre otras cosas, mediante el cumplimiento inmediato de las condiciones de reducción, cancelación u otras medidas de alivio del peso de la deuda externa, convenidas en el Club de París en diciembre de 1994, que abarcaban la reducción de la deuda, incluyendo su cancelación u otras formas de diversificación, y el desarrollo de técnicas de conversión de la deuda aplicadas a programas y proyectos de desarrollo social, de conformidad con las prioridades de la Plataforma de acción.

  4. Invitar a las instituciones financieras internacionales a que estudien nuevas formas de asistencia a los países de bajos ingresos que soportan una elevada carga de deuda multilateral para intentar aliviar dicha carga.

  5. Garantizar que los programas de ajuste estructural se diseñan para reducir al mínimo los efectos negativos sobre los grupos y comunidades vulnerables y menos favorecidas, asegurando al mismo tiempo unos efectos positivos que eviten marginalizar a dichos grupos de las actividades económicas y sociales, ideando medidas encaminadas a darles control y acceso a los recursos económicos y las actividades económicas y sociales, y adoptando medidas para reducir la desigualdad y la disparidad económicas.

  6. Examinar la repercusión de los programas de ajuste estructural sobre el desarrollo social mediante evaluaciones de su efecto social y otros métodos pertinentes que tengan en cuenta la perspectiva de género, con miras a elaborar políticas para reducir sus efectos negativos y mejorar los positivos, asegurando que no recaiga sobre las mujeres una parte desproporcionada del costo de la transición; y complementar los préstamos para el ajuste con un aumento de dichas cantidades para el desarrollo social.

  7. Crear los medios adecuados para que las mujeres tengan acceso a los medios adecuados de ganarse la vida.

60. Medidas que han de adoptar las organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales y los grupos de mujeres:

  1. Movilizar a todas las partes interesadas en el proceso de desarrollo, incluidas las instituciones académicas, las organizaciones no gubernamentales y los grupos de base y de mujeres, para mejorar la eficacia de los programas de lucha contra la pobreza dirigidos a las mujeres más pobres y desfavorecidas, como las mujeres indígenas y de las zonas rurales, las mujeres cabezas de familia, las jóvenes y las ancianas, las migrantes y las discapacitadas, reconociendo que el desarrollo social es primordialmente una responsabilidad de los Gobiernos.

  2. Organizar grupos de presión y establecer mecanismos de supervisión, cuando proceda, y realizar actividades de otro tipo con el fin de asegurar la aplicación de las recomendaciones sobre la erradicación de la pobreza incluidas en la Plataforma para la Acción; asegurar que los sectores estatal y privado asumen su responsabilidad y actúan con transparencia.

  3. Incluir en sus actividades a mujeres con necesidades diversas; y reconocer la participación cada vez mayor de las organizaciones de jóvenes como socias eficaces en los programas de desarrollo.

  4. Participar, en cooperación con los sectores oficial y privado, en el desarrollo de una estrategia nacional amplia para mejorar los servicios de salud, educación y sociales, para que las niñas y las mujeres de todas las edades que viven en la pobreza tenga pleno acceso a dichas prestaciones. Procurar obtener financiación para asegurar la inclusión de una perspectiva de género en el acceso a los servicios, así como para ampliar esos servicios de manera que lleguen a las zonas rurales y aisladas que no están dentro del ámbito de cobertura de las instituciones gubernamentales.

  5. Contribuir, en cooperación con los Gobiernos, las instituciones de empleo y otros interlocutores sociales y entidades interesadas en cuestiones sociales, al desarrollo de políticas de educación, formación y reinserción en el mercado laboral a fin de asegurar que las mujeres puedan adquirir una amplia gama de conocimientos para satisfacer las nuevas exigencias del mercado.

  6. Movilizarse para proteger los derechos de las mujeres a tener acceso pleno y en igualdad de condiciones a los recursos económicos, incluido el derecho a la herencia, la posesión de tierras y otras propiedades, a los créditos, los recursos naturales y las tecnologías apropiadas.

Objetivo estratégico A.2.

subir

Revisar las leyes y las prácticas administrativas para asegurar a las mujeres la igualdad de derechos y de acceso a los recursos económicos

Medidas que han de adoptarse:

61. Medidas que han de adoptar los Gobiernos:

  1. Asegurar el acceso a servicios jurídicos gratuitos o de bajo costo, que incluya servicios de asesoría jurídica, especialmente diseñados para las mujeres que viven en la pobreza;

  2. Emprender reformas legislativas y administrativas para que las mujeres tengan acceso pleno y en igualdad de condiciones con los hombres, a los recursos económicos, incluido el derecho a la herencia y la posesión de tierras y otras propiedades, a los créditos, los recursos naturales y las tecnologías apropiadas.

  3. Considerar la posibilidad de ratificar la Convención n.º 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como parte de los esfuerzos encaminados a promover y proteger los derechos de las poblaciones indígenas.

Objetivo estratégico A.3.

subir

Permitir a las mujeres el acceso a mecanismos e instituciones de ahorro y crédito

Medidas que han de adoptarse:

62. Medidas que han de adoptar los Gobiernos:

  1. Mejorar el acceso a los servicios financieros de las mujeres en situación desventajosa de las zonas aisladas, rurales y urbanas, fortaleciendo los vínculos entre los bancos y las organizaciones de préstamo intermediarias, mediante apoyo legislativo, capacitación para las mujeres y fortalecimiento de las instituciones intermediarias, inclusive, con miras a movilizar capital para esas instituciones y aumentar la disponibilidad de créditos.

  2. Fomentar los vínculos entre las instituciones financieras y las organizaciones no gubernamentales y apoyar las prácticas innovadoras de concesión de préstamos, incluidas aquellas que complementan los créditos con servicios y programas de formación para las mujeres y que proporcionan facilidades de crédito a las mujeres de las zonas rurales.

63. Medidas que han de adoptar los bancos comerciales, las instituciones financieras especializadas y el sector privado al examinar sus políticas.

  1. Emplear metodologías de ahorro y crédito que tengan en cuenta a las mujeres que viven en la pobreza y adoptar métodos innovadores para reducir los costos de las transacciones y redefinir los riesgos.

  2. Abrir ventanillas especiales de préstamo para las mujeres, incluidas las jóvenes, que no tienen acceso a las fuentes tradicionales de garantías.

  3. Simplificar las prácticas bancarias, por ejemplo, reduciendo las cantidades de depósito mínimo y otras condiciones para abrir cuentas bancarias.

  4. Lograr la participación, y la aplicación, cuando sea posible, del régimen de propiedad conjunta de las mujeres prestatarias en el proceso de adopción de decisiones de las instituciones que proporcionan servicios de crédito y financieros.

64. Medidas que han de adoptar las organizaciones multilaterales y bilaterales de cooperación para el desarrollo:

Apoyar, mediante el suministro de capital y recursos, a las instituciones financieras que prestan servicios a las mujeres de bajos ingresos a cargo de microempresas y empresas de pequeña escala y productoras, tanto en el sector estructurado como en el no estructurado.

65. Medidas que han de adoptar los Gobiernos y las instituciones financieras multilaterales, según proceda:

Apoyar a las instituciones que cumplen con las normas de rendimiento llegando a gran número de mujeres y hombres de bajos ingresos mediante la capitalización, la refinanciación y el apoyo al desarrollo institucional de manera que favorezcan su autosuficiencia.

66 Medidas que han de adoptar las organizaciones internacionales:

Aumentar la financiación para los programas y proyectos encaminados a fomentar las actividades empresariales sostenibles y productivas de generación de ingresos entre las mujeres en situación desventajosa y las que viven en la pobreza.

Objetivo estratégico A.4.

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Formular metodologías con visión de género y realizar investigaciones con la intención de superar la pobreza

Medidas que han de adoptarse:

67. Medidas que han de adoptar los Gobiernos, las organizaciones intergubernamentales, las instituciones académicas y de investigación y el sector privado:

  1. Elaborar medios teóricos y metodológicos para incorporar perspectivas de género en todos los aspectos de la formulación de políticas económicas, incluida la planificación y los programas de ajuste estructural.

  2. Aplicar esos métodos para analizar desde el punto de vista del género, los efectos de todas las políticas y programas, incluidos los programas de ajuste estructural, y difundir los resultados de la investigación.

68. Medidas que han de adoptar las organizaciones nacionales e internacionales de estadística:

  1. Reunir datos desglosados por sexo y por edad sobre la pobreza y todos los aspectos de la actividad económica y elaborar indicadores estadísticos cuantitativos y cualitativos para facilitar la evaluación del rendimiento económico desde una perspectiva de género.

  2. Elaborar medios estadísticos apropiados para reconocer y hacer visible en toda su extensión el trabajo de las mujeres y todas sus contribuciones a la economía nacional, que incluya su trabajo en el sector no remunerado y en el hogar, y examinar la relación entre el trabajo no remunerado que realizan las mujeres, su vulnerabilidad y la incidencia de la pobreza sobre ellas.

Fuente: http://www.lapampa.gov.ar

 

 

 

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