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  «A nivel mundial, sólo un 10 por 100 de los escaños de los órganos legislativos y un porcentaje inferior de los cargos ministeriales están ocupados por mujeres»

 

 

 

     
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  igualdad de acceso y participación de las mujeres en las estructuras de poder
  participación en la toma de decisiones y niveles directivos

 

 

 

     

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plataforma de acción. beijing 1995
fuente

capítulo IV. objetivos estratégicos y medidas
poder y toma de decisiones

181. La Declaración Universal de Derechos Humanos establece que toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país. El empoderamiento y la autonomía de las mujeres y la mejora de su situación social, económica y política son fundamentales para el logro de un gobierno y una administración transparentes y responsables y para el desarrollo sostenible en todas las esferas de la vida. Las relaciones de poder que impiden que las mujeres puedan ejercerlo plenamente funcionan a muchos niveles de la sociedad, desde lo público a lo personal. Conseguir el objetivo de la igualdad de participación de mujeres y hombres en la toma de decisiones proporcionará un equilibrio que reflejará de manera más adecuada la composición de la sociedad y es necesario para promover el buen funcionamiento de la democracia. Sin este equilibrio es muy poco probable la integración real de la dimensión de igualdad en la formulación de políticas gubernamentales. A ese respecto, la igual participación de las mujeres en la vida política juega un papel crucial en el proceso general de avance de las mujeres. La participación igualitaria de las mujeres en la toma de decisiones no es sólo una exigencia básica de justicia o democracia sino que puede considerarse una condición necesaria para que los intereses de las mujeres se tengan en cuenta. Sin la participación activa de las mujeres y la incorporación de sus puntos de vista a todos los niveles del proceso de toma de decisiones, no se podrán conseguir los objetivos de igualdad, desarrollo y paz.

182. A pesar de que en la mayoría de los países se han desarrollado procesos de democratización, las mujeres siguen estando insuficientemente representadas en casi todos los niveles de gobierno, sobre todo a nivel ministerial y de otros órganos ejecutivos, y se han conseguido pocos avances en cuanto a espacios de poder político en los órganos legislativos y en lo que respecta al cumplimiento del objetivo aprobado por el Consejo Económico y Social de que para 1995 tenía que haber un 30 por 100 de mujeres en puestos directivos. A nivel mundial, sólo un 10 por 100 de los escaños de los órganos legislativos y un porcentaje inferior de los cargos ministeriales están ocupados por mujeres. De hecho, en algunos países, incluso en los que están experimentando cambios políticos, económicos y sociales fundamentales, ha disminuido significativamente el número de mujeres representadas en los órganos legislativos. Aunque las mujeres constituyen, por lo menos, la mitad del electorado de casi todos los países y han conseguido el derecho al voto y a desempeñar cargos públicos en casi todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas, la proporción de candidatas a cargos públicos es muy insuficiente. Los modos tradicionales de muchos partidos políticos y estructuras gubernamentales siguen siendo un obstáculo para la participación de las mujeres en la vida pública. Las actitudes y prácticas discriminatorias, las responsabilidades familiares y el cuidado de hijas e hijos, y el elevado costo que supone aspirar a cargos públicos y mantenerse en ellos, son factores que pueden disuadir a las mujeres de ocupar puestos políticos. Las mujeres que ocupan estos puestos políticos y de toma de decisiones en los gobiernos y órganos legislativos, contribuyen a redefinir las prioridades políticas al incluir en los programas de los gobiernos nuevos temas que atienden y responden a las cuestiones específicas de género, a los valores y las experiencias de las mujeres y ofrecen nuevos puntos de vista sobre cuestiones políticas generales.

183. Las mujeres han demostrado capacidad de liderazgo en organizaciones no gubernamentales y comunitarias, y también en cargos públicos. Sin embargo, la socialización y los estereotipos negativos sobre las funciones de mujeres y hombres, que incluso difunden los medios de comunicación, refuerzan la tendencia a que las decisiones políticas sigan siendo predominantemente una tarea de los hombres. Asimismo, la escasa representación de las mujeres en puestos directivos en el campo de las artes, la cultura, los deportes, los medios de comunicación, la educación, la religión y el derecho, ha impedido a las mujeres desarrollar su influencia en muchas instituciones clave.

184. Debido a su acceso limitado a las vías tradicionales de poder, como son, por ejemplo, los órganos de decisión de los partidos políticos, las organizaciones patronales y los sindicatos, las mujeres han conseguido acceder al poder a través de estructuras alternativas, particularmente en el sector no gubernamental. A través de estas organizaciones no gubernamentales y populares, las mujeres han podido expresar sus intereses y preocupaciones e incluir estas cuestiones en las agendas nacionales, regionales e internacionales.

185. La desigualdad en el ámbito público tiene muchas veces su origen en las actitudes y prácticas discriminatorias y en el desequilibrio en las relaciones de poder entre mujeres y hombres que existen en el seno de la familia, como se describe en el párrafo 29. La división desigual del trabajo remunerado y de las responsabilidades de los hogares, basada en unas relaciones de poder también desiguales, limita las posibilidades de las mujeres de encontrar tiempo y desarrollar las capacidades necesarias para participar en el proceso de toma de decisiones en ámbitos públicos más amplios. Un reparto más igualitario de dichas responsabilidades entre mujeres y hombres proporciona no sólo una mejor calidad de vida para las mujeres y para sus hijas, sino también mayores oportunidades de configurar y elaborar políticas públicas, líneas de trabajo y presupuestarias, de forma que sus intereses puedan ser reconocidos y tenidos en cuenta. Las redes y otros mecanismos no oficiales de toma de decisiones a nivel local, que reflejan un espíritu predominantemente masculino, restringen la capacidad de las mujeres de participar en igualdad en la vida política, económica y social.

186. La baja proporción de mujeres entre las personas encargadas de adoptar decisiones económicas y políticas a los niveles local, nacional, regional o internacional, refleja las barreras estructurales e ideológicas que deben superarse mediante la adopción de medidas de acción positiva. Los Gobiernos, las empresas transnacionales y nacionales, los medios de comunicación, la banca, las instituciones académicas y científicas y las organizaciones regionales e internacionales, incluidas las del sistema de Naciones Unidas, no se benefician plenamente de las aptitudes que tiene las mujeres para la administración de alto nivel, la formulación de políticas, la diplomacia y la negociación.

187. La distribución equitativa del poder y del proceso de toma de decisiones a todos los niveles, depende de que los Gobiernos y otros agentes realicen análisis estadísticos de género, e incorporen una perspectiva de género al proceso de formulación de políticas y de ejecución de programas a todos los niveles. La igualdad en el ejercicio del poder y la toma de decisiones es esencial para el empoderamiento de las mujeres. En algunos países, el establecimiento de medidas de acción positiva ha llevado a una representación de las mujeres en los Gobiernos, a nivel local y nacional, de al menos, un 33,3 por 100.

188. Los institutos de estadística nacionales, regionales e internacionales no han sabido incorporar todavía las cuestiones relacionadas con la igualdad entre mujeres y hombres en las esferas económica y social. En concreto, apenas se utilizan las bases de datos y las metodologías existentes en un campo de actividad tan importante como es el proceso de toma de decisiones.

189. Al abordar la cuestión de la desigualdad entre mujeres y hombres en el reparto del poder y en la toma de decisiones a todos los niveles, los Gobiernos y otros agentes deben promover una política activa y visible que incorpore la perspectiva de género en todas las políticas y programas de modo que se analicen sus efectos sobre mujeres y hombres, respectivamente, antes de tomar decisiones.

Objetivo estratégico G.1.

subir

Adoptar medidas especiales para garantizar la igualdad de acceso y la plena participación de las mujeres en las estructuras de poder y en la toma de decisiones

Medidas que han de adoptarse:

190. Medidas que han de adoptar los Gobiernos:

  1. Comprometerse a establecer como objetivo el equilibrio entre mujeres y hombres en los órganos y comités gubernamentales, así como en la administración pública y en la judicatura, incluidas, entre otras cosas, la fijación de objetivos concretos y medidas de aplicación, a fin de aumentar substancialmente el número de mujeres con miras a lograr una representación paritaria de ambos sexos mediante el establecimiento de medidas de acción positiva en favor de las mujeres, cuando sea necesario, en todos los puestos de gobierno y de la administración pública.
  2. Adoptar medidas, incluso en los sistemas electorales, cuando proceda, que alienten a los partidos políticos a incorporar mujeres en los puestos públicos electivos y no electivos en la misma proporción y en las mismas categorías que los hombres.
  3. Proteger y promover la igualdad de derechos entre mujeres y hombres en cuanto a su participación en actividades políticas, así como su libertad de asociación, incluida su pertenencia a sindicatos y partidos políticos.
  4. Examinar el efecto diferencial de los sistemas electorales en la representación política de las mujeres en los órganos electivos y examinar, cuando proceda, la posibilidad de ajustar o reformar esos sistemas.
  5. Vigilar y evaluar los progresos logrados en la representación de las mujeres mediante la recogida periódica, el análisis y la difusión de datos cuantitativos y cualitativos sobre mujeres y hombres a todos los niveles de los diversos puestos de toma de decisiones, tanto en el sector público como privado, y difundir anualmente datos sobre el número de mujeres y hombres que trabajan para los Gobiernos, en sus diversos niveles; garantizar que exista un igual acceso a toda la gama de cargos públicos para mujeres y hombres, y establecer, dentro de las estructuras gubernamentales, mecanismos que permitan supervisar los progresos realizados en este sentido.
  6. Apoyar a las organizaciones no gubernamentales y los institutos de investigación que realizan estudios sobre la participación y la influencia de las mujeres en el contexto de la toma de decisiones y en las propias decisiones.
  7. Alentar una mayor participación de las mujeres indígenas en la toma de decisiones a todos los niveles.
  8. Promover y garantizar, según proceda, que las organizaciones que reciban financiación pública adopten políticas y prácticas no discriminatorias a fin de aumentar el número y elevar la categoría de las mujeres en sus organizaciones.
  9. Reconocer que el reparto del trabajo y las responsabilidades parentales entre mujeres y hombres, fomentan una mayor participación de las mujeres en la vida pública, y adoptar medidas apropiadas para lograr ese objetivo, incluidas aquellas medidas encaminadas a hacer compatibles la vida familiar y la profesional.
  10. Procurar el equilibrio entre ambos sexos en las listas de las candidaturas nacionales propuestas para su elección o nombramiento para los órganos de las Naciones Unidas, los organismos especializados y otras organizaciones autónomas del sistema de las Naciones Unidas, especialmente para puestos de categoría superior.

191. Medidas que han de adoptar los partidos políticos:

  1. Considerar la posibilidad de examinar las estructuras y los procedimientos de los partidos a fin de eliminar todas los aspectos que discriminen directa o indirectamente a las mujeres en su participación en la vida política.
  2. Considerar la posibilidad de establecer iniciativas que permitan a las mujeres participar plenamente en todas las estructuras internas de toma de decisiones y en los procesos de nombramiento por designación o elección.
  3. Considerar la incorporación de la perspectiva de género en su agenda política tomando medidas que permitan a las mujeres participar en la dirección de los partidos políticos, en pie de igualdad con los hombres.

192. Medidas que han de adoptar los Gobiernos, los órganos nacionales, el sector privado, los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones empresariales, las instituciones de investigación y académicas, los organismos subregionales y regionales e internacionales y las organizaciones no gubernamentales :

  1. Adoptar medidas positivas para conseguir que exista un número representativo de mujeres dirigentes, ejecutivas y administradoras en puestos estratégicos de toma de decisiones.
  2. Crear o fortalecer, según proceda, mecanismos para supervisar el acceso de las mujeres a los niveles superiores de toma de decisiones.
  3. Revisar los criterios de contratación y nombramiento para los órganos consultivos y de toma de decisiones y de promoción para puestos de alto nivel, con el fin de garantizar que tales criterios sean pertinentes y no discriminen a las mujeres.
  4. Alentar los esfuerzos de las organizaciones no gubernamentales, los sindicatos y el sector privado para conseguir la igualdad entre mujeres y hombres en sus distintas categorías, incluida la participación en sus órganos de toma de decisiones y en las negociaciones, en todos los sectores y a todos los niveles.
  5. Desarrollar estrategias de comunicación para fomentar el debate público sobre los nuevos papeles de mujeres y hombres en la sociedad y en la familia, tal y como se indica en el párrafo 29.
  6. Reestructurar los programas de contratación y desarrollo profesional para velar por que las mujeres, y especialmente las jóvenes, tengan igualdad de acceso a la formación en materia de gestión y conocimientos empresariales, técnicos y de dirección y a la propia experiencia de trabajo.
  7. Desarrollar programas de especialización profesional para mujeres de todas las edades, mediante la planificación y la orientación profesional, las técnicas de búsqueda de empleo, el asesoramiento, la formación y el reciclaje profesional.
  8. Alentar y apoyar la participación de las organizaciones no gubernamentales de mujeres en las conferencias de las Naciones Unidas y en sus procesos preparatorios.
  9. Proponer como objetivo, y apoyar, el equilibrio entre mujeres y hombres en la composición de las delegaciones ante las Naciones Unidas y en otros foros internacionales.

193. Medidas que han de adoptar las Naciones Unidas:

  1. Aplicar las políticas y medidas existentes y adoptar otras nuevas en materia de empleo, a fin de lograr una igualdad entre mujeres y hombres en su conjunto, especialmente en el cuadro orgánico y las categorías superiores para el año 2000, teniendo debidamente en cuenta la importancia de contratar personal con arreglo a una distribución geográfica lo más amplia posible, de conformidad con el párrafo 3 del Artículo 101 de la Carta de las Naciones Unidas.
  2. Desarrollar mecanismos que favorezcan la candidatura de mujeres en los nombramiento a puestos superiores en las Naciones Unidas, en los organismos especializados y en otros organismos y órganos del sistema de las Naciones Unidas.
  3. Seguir reuniendo y difundiendo datos cuantitativos y cualitativos sobre las mujeres y hombres en el proceso de toma de decisiones y analizar su diferente impacto en las decisiones y vigilar los progresos realizados hacia el logro del objetivo de la Secretaría General de que, para el Año 2000, el 50 por 100 de los puestos administrativos y de toma de decisiones estén ocupados por mujeres.

194. Medidas que han de adoptar las organizaciones de mujeres, las organizaciones no gubernamentales, los sindicatos, los interlocutores sociales, las entidades productivas, las organizaciones empresariales y profesionales:

  1. Fomentar y reforzar la solidaridad entre las mujeres mediante la información, la educación y las actividades de sensibilización.
  2. Promover a las mujeres, en todos los niveles, para que puedan influir en las decisiones, procesos y sistemas políticos, económicos y sociales, y trabajar en el sentido de responsabilizar y pedir cuentas a las personas representantes electas en lo relativo a su compromiso con las cuestiones de género.
  3. Establecer, conforme a las leyes sobre la protección de los datos, bases de datos sobre mujeres con sus perfiles profesionales para utilizarlos en las designaciones a puestos superiores de toma de decisiones y de consultorías, para difundirlos entre los Gobiernos, las organizaciones regionales e internacionales, la empresa privada, los partidos políticos y otros órganos pertinentes.

Objetivo estratégico G.2.

subir

Aumentar las posibilidades de participación de las mujeres en la toma de decisiones y en los niveles directivos

Medidas que han de adoptarse:

195. Medidas que han de adoptar los Gobiernos, los organismos nacionales, el sector privado, los partidos políticos, los sindicatos, las organizaciones empresariales, los organismos subregionales, regionales e internacionales, las organizaciones no gubernamentales y las instituciones de enseñanza:

  1. Proporcionar formación en liderazgo y autoestima para mujeres y niñas, en particular para aquellas que tienen necesidades específicas, para las mujeres con discapacidades y para aquellas que pertenecen a minorías raciales y étnicas, con el fin de alentarlas a ocupar puestos relevantes en el proceso de toma de decisiones.
  2. Aplicar criterios transparentes para el acceso a los puestos de toma de decisiones y garantizar que los órganos de selección tengan una composición equilibrada de mujeres y hombres.
  3. Crear un sistema de asesoramiento para las mujeres que carecen de experiencia y en particular, ofrecer formación que incluya técnicas para el acceso a los puestos directivos y de decisión, para la autoafirmación y la actividad pública así como en lo que respecta a su participación en las campañas políticas.
  4. Proporcionar una formación de género, tanto a mujeres como a hombres, con el fin de fomentar unas relaciones de trabajo no sexistas y el respeto por la diversidad en los estilos de trabajo y de administración.
  5. Desarrollar mecanismos y proporcionar formación para alentar a las mujeres a que participen en los procesos electorales, las actividades políticas y otros ámbitos de dirección.

Fuente: http://www.lapampa.gov.ar

 

 

 

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