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La violencia de pareja es un patrón regular de conductas violentas y
coercitivas, con la función de conseguir la conformidad o el control
sobre la víctima, generalmente la mujer.
Implica la amenaza con intención o ejecución de daños físicos,
psicológicos (que por sí solos pueden ser de gran gravedad) y sexuales
en la persona, con una relación heterosexual adulta, adolescente o de
parejas homosexuales.
Puede aparecer tanto en citas donde todavía no se ha establecido una
relación, como en relaciones establecidas, matrimonios, o
procesos de separaciones y divorcios. Las agresiones físicas y
sexuales a la pareja, suelen ir acompañadas de intimidación verbal,
degradación, humillación, destrucción de propiedad, amenazas a
personas significativas, amenazas de abandono, acecho y aislamiento
social progresivo, incluyendo la restricción de acceso a alimentos,
ropa, transporte y servicios médicos.
Es producto de la convicción del varón de tener más privilegios y
autoridad que la mujer.
infancia
y violencia

La violencia de pareja puede ser el ambiente en
el que la menor y el menor pasan toda su vida. Los centros educativos tienen una
posición única en las comunidades para la educación por la igualdad.
Es evidente que el alumnado muestra y actúa sus frustraciones en el
ambiente educativo. La rabia y el miedo que experimentan en su hogar la
descargan en su centro.
Los centros educativos tienen las herramientas para identificar el
sufrimiento del alumnado y crear un medio seguro en el que se pueden
desarrollar conductas de respeto e igualdad, actuando desde las raíces
de la violencia. |