ĐĎॹá>ţ˙ ŃÓţ˙˙˙ĎĐ˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙˙ěĽÁM đż’5bjbjâ=â= .F€W€W’1˙˙˙˙˙˙l,,,,,,,@ &4@o2śffffffffî1đ1đ1đ1đ1đ1đ1$%3 E5˘2,fffff2,,,ff)2,,,fŠ,f,fî1,fî1,î,î1,,î1fZ ËŐ‰&Ć@Ú đ*Śî1î1?20o2î1ç5–+jç5î1,@*jÖ,,,,Ů “MALO PARA EL CUERPO, MALO PARA EL CORAZÓN” La prostitución dańa a las mujeres tanto si se la legaliza o se la discriminaliza Melissa Farley Con ejemplos de la Ley de Prostitución de Nueva Zelanda de 2003, este artículo argumenta las lógicas inconsistencias de las leyes que apoyan la prostitución e incluye evidencias del dańo físico, emocional y social de la prostitución. Estos dańos no han descendido por la legalización o discriminalización. El artículo destaca la confusión causada por organizaciones que se oponen al tráfico, pero al mismo tiempo promueven la prostitución como una forma justificable de trabajo para mujeres pobres. El fracaso de los Programas de distribución del condon/ reducción del dańo para proteger a las mujeres que trabajan en la prostitución de la violación, de las enfermedades de transmisión sexual (STDs), y SIDA esta en discusión. El éxito de estos Programas a la hora de obtener subvenciones y de promover la prostitución como trabajo del sexo también está en discusión. INTRODUCCION żPueden los dańos físicos, sociales y psicológicos de la prostitución ser controlados o disminuidos por la discriminalización, regulación u otras formas de supervisión del Estado? żHay algún modo de hacer la prostitución más segura?żEs posible proteger los derechos humanos en los derechos de las prostitución? żla legalización o discriminalización disminuye el dańo en la prostitución?. En Mayo 2003, la prostitución fue discriminalizada en Nueva Zelanda (NZ) por mayoría de un voto del Parlamento. A través de este artículo, se utilizarán ejemplos de NZ para analizar los argumentos que sostienen que discriminalizar la prostitución la haría más segura para las mujeres que la practican. Cuatro de las cinco razones propuestas para discriminalizar la prostitución en NZ tienen que ver con la salud pública. En el lenguaje de la ley, tienen que ver con salvaguardar los derechos humanos de las trabajadoras del sexo, con protegerlas de la explotación, con promover el bienestar, la seguridad laboral y la salud de las trabajadoras del sexo y con crear un entorno que se transforme en salud pública. También se alegaba que la ley protegería los nińos de la explotación de la prostitución. (Comité de Justicia Electoral de Nueva Zelanda, 2001). Defender leyes que legalizan o descriminalizan la prostitución es mantener que la prostitución es inevitable. Esta idea es defendida desde diferentes sectores: los proxenetas , los clientes, gobiernos, funcionarios de la salud pública y por sexólogos y psicólogos progresistas. Los proxenetas, por ejemplo, han promovido la legalización de la prostitución con los siguientes argumentos: żPor qué hacer que hacer que un hombre casado que no busca nada más que una alternativa a la masturbación, “se le pille infraganti”, vea su fotografía y su nombre publicados en su periódico local y tenga que darle explicaciones a su mujer? żNo es esto destructivo para la sociedad? żPorqué tener una legión de propagadores de STD independientes cuando se puede controlar la salud de los trabajadores del sexo? żPor que emplear tiempo y recursos por la cantidad de cientos de miles de $ al ańo en hacer que se cumpla la ley en vez de recoger al menos una cantidad similar en inmuebles y retención de impuestos sobre la renta? Es algo que tiene sentido. (Patrick, 2000, p.12). Afirmaciones públicas de los proxenetas enfatizan que la prostitución está y permanecerá, con Denis Hof en Las Vegas , Nevada y Heidi Fleiss en Sidney, Australia, repitiendo el mantra “los chicos siempre serán chicos”. Un abogado canadiense defendió la legalización de la prostitución afirmando que la prostitución es “un mercado sin fondo” (Young, 2003). Estos estereotipos acerca de los hombres no solo normalizan y trivializan la prostitución sino que son también una buena estrategia de negocio, aliviando a los clientes de cualquier duda acerca de la aceptabilidad social de su depravación sexual mientras que al mismo tiempo se les está invitando a gastar su dinero. La prostitución ha sido propuesta como política de desarrollo para países poco industrializados y en vías de desarrollo. A menudo los que promueven la prostitución son hombres de negocios de la industria del sexo y funcionarios del gobierno. Los negocios del sexo tales como el servicio de la prostitución, burdeles de masaje, clubs de “Striptease”, negocios del sexo por teléfono, y prostitución por Internet han sido descritos por Lim (1998) como el sector del sexo de una economía de estado. En algunos países los beneficios del sector del sexo están incluidos en estimaciones de su actividad económica. Por ejemplo en Holanda, la industria del sexo constituye el 5% del PIB. Daley, 2001). Las mujeres en la prostitución Holandesa nos dicen que a pesar de que la legalización de la prostitución fue promovida como modo para mejorar su situación, ellas lo ven principalmente como una forma de recaudar impuestos por parte del Estado. (Schippper, 2002). A menudo ellas no piensan que se ha beneficiado su salud o que tienen mayor protección bajo la prostitución legalizada o descriminalizada. Algunos investigadores sociales definen las actitudes depravadas de los hombres que compran a las mujeres en la prostitución como normales, manteniendo que la prostitución es simplemente parte de la naturaleza humana (Ahmad, 2001; Fisher, 1992; Marters & Johnson, 1973; Phetwerson, 1996; Scambler & Scambler, 1995). Esta definición de normalidad se refleja de este modo en políticas públicas que definen la prostitución como una forma de trabajo (trabajo del sexo), donde la prostitución es considerada como un trabajo desagradable pero no diferente de otros tipos de trabajos desagradables tales como el trabajo en una fábrica. Desde esta perspectiva, las mujeres prostituidas son vistas simplemente como otra categoría de trabajadoras con problemas y necesidades especiales.(Bullough & Bulloug, 1996; Kinnell, 2001; Nairne, 2000). La organización Mundial de la Salud (OMS) define la prostitución como un proceso dinámio y adaptativo que implica una transacción entre el vendedor y el comprador de un servicio sexual (OMS, 1988). La OMS ha recomendado la discriminalización de la prostitución desde entonces (Ahmad, 2001). Mucha de la literatura de las ciencias de la salud ha considerado la prostitución como una opción laboral (Deren et al., 1996; Farr, Castro, Disantostefano, Claasen, & Olguin, 1996; Green et al., 1993; Romans, Potrer, Martin, & Herbison, 2001; NV/SIDA, 2002). Sin embargo la opinión de que la prostitución es un trabajo tiende a hacerle un dańo invisible. żDónde se origina la idea de que la prostitución es un trabajo?. En 1973 la Organización Americana COYOTE (Abandona tu vieja y gastada ética) declaró que la prostitución era un legítimo trabajo de servicio. En los 80, COYOTE capitalizó la epidemia del SIDA como una crisis de salud, manteniendo el enfoque de su organización en aumentar su clientela pero cambiando su estrategia a ir más allá de los límites de la educación además de abogar por la descriminalización de la prostitución (Jennes, 1993). Estos objetivos están reflejados en las actividades del colectivo de Prostitutas de Nueva Zelanda (NZPC), una de las muchas ramas de COYOTE que aglutina a gente de la prostitución. Sin embargo cuando la prostitución se entiende como violencia, tiene tan poco sentido sindicalizar a las mujeres prostitutas como sindicalizar a las mujeres maltratadas. Los partidos políticos han creado plataformas definiendo la prostitución como trabajo. Por ejemplo, el Partido de los verdes ha definido la prostitución como trabajo y a los que están en ella como trabajadores del sexo. Un miembro del Partido Verde de NZ describía la descriminalización de la prostitución como una forma de proteger los derechos de las prostitutas como trabajadoras (oSue Bradford, discurso público del Partido Verde en Auckland, Nueva Zelanda, Junio26, 2003). Sin embargo, otro defensor del Proyecto de Ley de discriminalización admitía, “van a ser los propietarios o los operarios de los burdeles y otros negocios del sexo los que serán los beneficiarios a largo plazo (de la discriminalización)”. (Else, 2003, n.p.). En esta afirmación, el político parece reconocer que los derechos de las trabajadoras de la prostitución son una fantasía política. Mientras parecen promover la salud pública, la Ley de NZ mantiene secretos los nombres de los propietarios de los burdeles, de esta forma hace imposible las inspeccione públicas de salud de los burdeles. El escandalizado alcalde de Auckland, Nueva Zelanda, escribió, “Esta llamada profesión legítima permanece parcialmente escondida detrás de un velo secreto (bajo la nueva ley)”. (Banks, 2003, n.p.). De hecho la ley protege la privacidad de los proxenetas y generalmente representa los intereses de los clientes. El apoyo a la prostitución legalizada viene de muchos que creen que la legalización disminuirá el dańo en la prostitución como una benda en una herida. La gente tiene confusión sobre como tratar lo que ellos entienden como el dańo de la prostitución. Se preguntan żNo sería al menos un poco mejor si estuviera legalizada? żNo habría menos estigma, y estarían las prostitutas más protegidas? Por ejemplo, la Presidenta de Gobierno de NZ, Helen Clark, fue citada diciendo que la prostitución es abominable mientras al mismo tiempo apoyaba el proyecto de ley de discriminalización de la prostitución de su partido laborista como modo de reducir el dańo de la prostitución (Banks, 2003). La gente está confundida por la falta de lógica de las políticas públicas vagamente escritas que declaran reducir el dańo de la prostitución legalizada. Por ejemplo, la Comisión para la compensación de accidentes de NZ (ACC) establece valoraciones de riesgos para varias ocupaciones, estableciendo cantidades por lo que los empleadores deben pagar para cubrir las demandas médicas y de rehabilitación. La prostitución ha sido clasificada por la ACC como un trabajo más seguro que el cuidado de un nińo o el personal ambulante. (Dearnaley, 2003). Estrategias legales para promover la prostitución como trabajo pueden ser formuladas como una cuestión de derechos humanos de las prostitutas, además confundiendo a la gente. COYOTE propuso que negar a las mujeres el “derecho a prostituirse era violar sus derechos civiles (Jennes,1993. Por ejemplo, una octavilla de la organización para la acción de los trabajadores del sexo (SWAC) apuntaba que el grupo se oponía a la legislación contra el proxenetismo porque violaba los derechos de las prostitutas. SWAC además argumentaba que aunque pueden ser vistos los clientes como que “se aprovechan de la vulnerabilidad económica de la prostituta”, ellos se oponen a la imposición de leyes antiprostitución contra los clientes (SWAC, 1993). Estas estrategias son mejor entendidas como intentos de eliminar todos los obstáculos para dirigir el negocio de la prostitución. Las leyes contra los depravados sexuales –proxenetas y clientes- se las ve como barreras a las operaciones de negocios. Los nombres de las organizaciones que son partidarias de legalizar la prostitución son otra fuente de confusión. Los apologistas de la industria del sexo se apropian intencionadamente de títulos de derechos humanos o de organizaciones de salud pública. Aunque sus nombres son parecidos, la Alianza global contra el tráfico de Mujeres (GAATW) promueve la prostitución como trabajo del sexo, mientras que la Coalición contra el Tráfico de Mujeres (CATW) trabaja para la abolición de la prostitución y otras formas de discriminación contra las mujeres. Otras organizaciones que aceptan o promueven la prostitución como un trabajo razonable para mujeres pobres incluye la Fundación Holandesa de Mujeres (STV); Coordinación para la Investigación Activa del Sida y Movilidad (CARAM/cambodia); Red Europea de prevención del SIDA/STD en Europa (EUROPAP); Prevención Transnacional Del SIDA/STD entre las prostitutas Inmigrantes (TAMPEP; Holanda, Italia, Alemania y Austria); CARE Internacional; Grupo de asalto Norte Americano de la Prostitución; Anti-esclavitud Internacional; Guardia de Derechos Humanos; Amnistía Internacional (USA); Amnistía Para las mujeres, Hamburgo; Derechos de los artistas en Asia para combatir la Opresión humana y el tratamiento injusto, Hong Kong (REACH OUT); Coalición para las Mujeres en Bangladesh; Médicos sin fronteras; Desde Nuestra calle con Dignidad (FROST’D), New York; Coalición contra la Esclavitud y el Tráfico (CAST), Los Angeles; Consejo y Educación para las Alternativas a la Prostitución (PACE), Vancouver, Canada; Nueva Era en Salud, Panamá. Organizaciones de Naciones Unidas como WHO, UN7AIDAS, y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) han apoyado también la legalización de la prostitución y han considerado generalmente a la prostitución como trabajo (Lim, 1998; asociación de la Prensa de Africa del Sur, 2001). En 2001, Gilles Poumerol, consejero en enfermedades de Transmisión Sexual de WHO en el Sureste de Asia, promovió la descriminalización de la prostitución en Asia (Prensa Agentur Alemania, 2001). Desgraciadamente, no podemos confiar en los nombres para contar toda la historia. Es necesario hacer preguntas fuertes acerca de quién patrocina cada grupo y como se usan los fondos; acerca de si hay y qué alternativas a la prostitución se defienden; y si la organización tiene otro objetivo además de la prevención de las enfermedades de transmisión sexual (STD/SIDA). Se le debe preguntar a las organizaciones lo que saben acerca de la violencia en la prostitución, si consideran la prostitución como trabajo del sexo y acerca de la formación laboral y el acceso a la vivienda porque eso es lo que las mujeres nos dicen que necesitan para escapar de la prostitución (Farley et al., 2003). Según los partidarios de la legalización o descriminalización de la prostitución, el principal dańo de la prostitución es el estigma social en contra de la prostitución. Los que están a ambos lados del debate coinciden en que las mujeres en la prostitución están estigmatizadas. Invisibles socialmente como seres humanos completos, los que están en la prostitución internalizan a menudo el desprecio público y privado dirigido hacia ellos. Algunos han sugerido que la legalización o la discriminalización eliminaría el prejuicio social contra las mujeres prostitutas. Pero todavía la vergüenza de las que están en prostitución permanece después de la legalización o la descriminlización. Las formas en las que los clientes están legalmente y socialmente protegidos y su falta de responsabilidad no han cambiado, a pesar del estado legal de la prostitución. Nadie quiere que el negocio de la prostitución opere en su comunidad. Por eso, dividir en zonas la localización del negocio del sexo es a menudo una condición “sine qua non” de la legalización o descriminalización. Expertos políticos estaban seguros de que la ley NZ no habría sido aprobada sin una enmienda de última hora que permitía a la jurisdicción local zonificar la prostitución en los barrios de aquellos que menos pueden permitirse la batalla legal para mantenerla alejada de sus casas. Desde la aprobación de la ley NZ, ha aumentado el conflicto en lo que respecta a la zonificación de la prostitución. Los proxenetas a menudo alquilan casas en zonas del extrarradio para fines de prostitución y tráfico. Los propietarios de las casas, por otra parte, quieren que se lleve la prostitución fuera de las zonas suburbanas y hacia el centro de la ciudad en Auckland y en el distrito mas rural de Tauranga (MacBrayne, 2003; New Zeland Herald, 2003). La regulación de la prostitución por zonificación es una manifestación física del mismo estigma psico-social que los partidarios de la discriminalización quieren evitar. Reflejando el aislamiento social de los que están en ella, a menudo se aparta a la prostitución de la tendencia general. Sea en los Genelevs turcos (complejos amurallados de burdeles en módulos) o en los burdeles de Nevada (cercados con alambre de púas o con vallas eléctricas), las mujeres en la zonificación de la prostitución están físicamente aisladas y socialmente rechazadas por el resto de la sociedad. A menudo, cuando a la prostitución no se la aparta físicamente de otros negocios, por ejemplo, en el caso de los clubs de striptease, los propietarios de los clubs niegan que en ellos se lleve a cabo. la prostitución. Los partidarios de la discriminalización argumentan que la salud de los que están en prostitución mejorará con ello porque de lo contrario las mujeres no tendrían acceso a la sanidad. Se supone que las mujeres buscarán el cuidado sanitario tan pronto como el estigma de la detención se aparte de la prostitución. Si el estigma desaparece, afirman sus partidarios, entonces las mujeres presentarán una queja, en los casos de abuso, violación o violencia en prostitución. Ellos suponen que la queja será seguida de una respuesta policial que trate a las mujeres en la prostitución con dignidad y como ciudadanos normales. Desgraciadamente, los trabajadores de la sanidad y la policía muy a menudo comparten el mismo desprecio hacia la prostitución que tienen otras personas. Una ex prostituta en NZ dijo en el Parlamento: “Este proyecto de ley proporciona a la gente como yo alguna forma de recompensa por la brutalidad a la que puedes estar sometida cuando estás con un cliente y te amenaza con un cuchillo.” (Georgina Beyer, discurso, Wellington, NZ Junio 26, 2003). La forma específica de recompensa ofrecida por la ley de discriminalización de NZ no fue descrita por el orador y tampoco está articulada en la ley. El dilema para la persona que está en prostitución no es que no hay recompensa legal por coacción, violencia física y violación en la nueva ley o en antiguas leyes. El dilema es que en la prostitución no se puede evitar el abuso y la explotación sexual, la violación y los actos que son equivalentes a la tortura. La discriminalización en NZ fue promovida como un medio de proporcionar a los que están en prostitución una recompensa legal contra los clientes violentos. Sin embargo, las mujeres prostitutas ya podrían emprender acciones legales con las leyes existentes pero raramente lo hacían. Explicando esta situación, un miembro de un colectivo de prostitutas de NZ, seńalaba, “Ellas no quieren dirigir la atención hacia ellas mismas y lo que están haciendo”(Else, 2003, n.p). Las mujeres en Holanda han expresado sentimientos similares, a pesar de que la prostitución ha sido legal allí desde hace ańos. Su preocupación era la falta de anonimato que existe en la prostitución legal. Una vez que se inscriben como prostitutas, las mujeres holandesas temen que esta designación les persiga para el resto de sus vidas. A pesar del hecho de que si se inscriben legalmente como prostitutas ellas tienen derecho a fondos de pensiones, las mujeres todavía prefieren el anonimato (Schippers, 2002). Ellas quieren dejar la prostitución tan rápido como puedan sin antecedentes legales de haber estado en ella (Daley, 2001). De forma similar, a pesar de los intentos de sindicalizar a las mujeres en la industria alemana de la prostitución, de $16,5 billones, las mujeres no solo evitan sindicalizarse, también evitan inscribirse con el gobierno y continuan metiéndose en la prostitución ilegal, en parte porque sienten que en las zonas alejadas donde la prostitución está zonificada, el riesgo de peligro físico aumenta, no disminuye (Taubittz, 2004). LA VIOLENCIA ES PROFUNDA TANTO EN LA PROSTITUCIÓN LEGAL COMO EN LA ILEGAL Es una cruel mentira sugerir que la descriminalización o la legalización protegerá a las personas en la prostitución. Hay mucha evidencia de que sea cual sea su situación legal, la prostitución causa un gran dańo a las mujeres. Las siguientes páginas resumen alguno de los muchos estudios que documentan el dańo físico y emocional que causa la prostitución. En las dos décadas pasadas, un buen número de autores han documentado o analizado las experiencias de violencia sexual y física de las mujeres en prostitución, incluyendo Baldwin (1993,1999); Barry (1979,1995); Boyer, Chapman and Marshall (1993); Dworkin (1081,1997, 2000); Farley, Baral, Kiremire y Sezgin (1998); Gobbe (1991,1993); Hoigard and Finstad 1986); Hughes (1999); Hunter (1994); Inés and Raymond (2002); and Zundi (1995);Leihold (1993); MacKinon (1993,1997,2001); McKeganey and Barnard (1996); Miller (1995); Silbert and Pines (1982Ş, 1982b); Valera, Sawyer and Schiraldi (2001); Vanwesenbeeck (1994); and Weisberg (1985). Violencia sexual y agresión física son la norma entre las mujeres en todos los tipos de prostitución. Nemoto, Operario, Takenaka, Iwamoto y Le (2003) informan que el 62% de las mujeres asiáticas en San Francisco que trabajan en salas de masaje han sido agredidas físicamente por los clientes. Estos datos eran solo del 50% de las salas de masaje de San Francisco. El otro 50% _ los burdeles controlados por proxenetas/traficantes que niegan la entrada a los investigadores_ eran probablemente incluso mas violentos hacia las mujeres. Raymond, D´Cunhna, et al. (2002) encontró que 80% de las mujeres que han estado relacionadas con el tráfico o la prostitución, sufren dańos relacionados con la violencia en prostitución. Entre las mujeres entrevistadas por Parriott (1994), 85% han sido violadas en prostitución. En otro estudio, 94% de las prostitutas de la calle han sufrido agresión sexual y el 75% han sido violadas por uno o más clientes (Miller 1995). En Holanda, donde la prostitución es legal, 60% de las mujeres prostituidas sufren agresiones físicas; 70% experimentan amenazas verbales de agresión física; 40% experimentan violencia sexual; y 40% han sido obligadas a prostituirse o abusadas sexualmente por conocidos (Vanwesenbeek, 1994). Muchas chicas jóvenes en prostitución han sido golpeadas o han sufrido abusos por clientes proxenetas. Silbert and Pines (1981, 1982b) informó que 70% de las mujeres en prostitución ha sufrido violación con el 65% siendo agredidas físicamente por clientes y 66% agredidas por proxenetas. Entre 854 personas de la prostitución en nueve paises (Canada, Colombia, Alemania, México, Sur Africa, Tailandia, Turkía, EEUU y Zambia), 71% sufrió agresión física en prostitución y 62% informó de violaciones en prostitución (Farley, Cotton, et al, 2003). 89% dijo a los investigadores que quería dejar la prostitución pero no tenían otras opciones para sobrevivir económicamente. Normalizar la prostitución como una opción de trabajo razonable para mujeres pobres hace invisible su fuerte deseo de escapar de la prostitución. Vanwesenbeek (1994) encontró que habían dos factores asociados a una mayor violencia en prostitución. A mayor pobreza, mayor violencia; y a mayor tiempo en prostitución, más probabilidades de sufrir violencia. Similarmente, a mayor tiempo en prostitución, informan de más STDs. Los que promueven la prostitución raramente hablan de clase, raza, y etnia como factores que hacen a las mujeres incluso más vulnerables a los riesgos de salud en prostitución. Farley (2003) encontró que en NZ, como en otra parte, mujeres nativas se las coloca en lo más bajo de una jerarquía de raza y clase dentro de la misma prostitución. Cuando los investigadores comparan Maori/Isleńos, Pacífico/Neocelandeses con Neocelandeses de origen europeo en prostitución, los Maorí/Isleńos Pacífico tenían más probabilidades de haber entrado en la prostitución a una edad temprana. Mama Tere, una activista comunitaria de Auckland, se refería a la prostitución en NZ como un sistema de apartheid (Farley, 2003Ş). Plumridge and Abel (2001) describe de la misma forma la industria del sexo en NZ como “segmentada”, el 7% de la población en Christchurch eran Maori; sin embargo, 19% de las personas en prostitución en Christchurch eran Maori. Las mujeres en prostitución son tratadas como si sus violacones no fueran importantes. Por ejemplo, en Venezuela, El Salvador y Paraguay, la pena por violación se reduce 1/5 si la victima es una prostituta (Wijers& Lap-Chew, 1997). Mucha gente asume que cuando una prostituta es violada, la violación es parte de su trabajo y que ella lo merece o lo busca. En un ejemplo de esta tendencia , un juez de california dio la vuelta a una decisión del Jurado de inculpar a un cliente de violación, diciendo: “una mujer que sale a la calle y se hace puta está abierta a cualquiera” (Arax, 1986, p1). Preguntamos a mujeres actualmente ejerciendo la prostitución en Colombia, Alemania, México, Sur Africa y Zambia si pensaban que la prostitución legal les ofrecería seguridad en las agresiones físicas y sexuales. Cuarenta y seis por ciento de esas mujereas en prostitución de seis países sentían que no estarían mas seguras de la agresión física y sexual incluso si la prostitución fuera legal. La prostitución de burdeles es legal en Alemania, uno de los países encuestados. En una denuncia de la prostitución legal, 59% de los alemanes que contestaban nos dijeron que no pensaban que la prostitución legal los hacía más seguros frente a la violación y la agresión física (Farley et al, 2003). Un comparable 50% de 100 prostitutas en una encuesta en Washington D.C, expresaron la misma opinión (Varela et al.2001). No es posible proteger la salud de una persona cuyo “trabajo” significa que será violada como promedio de una vez por semana (Hunter 1993). Una mujer explicaba que la prostitución es “como la violencia doméstica llevada al extremo” (Leone, 2001). Otra mujer decía, “lo que es violación para otras, es normal para nosotras” (Farley, Lynne, & Cotton, in press). EFECTOS EN LA SALUD DERIVADOS DE LA VIOLENCIA EN PROSTITUCIÓN A través de la historia , a pesar de su situación legal, la prostitución ha tenido un impacto devastador en la salud de las mujeres. En 1858, Sanger preguntó a 2000 prostitutas en Nueva York acerca de su salud y llegó a la conclusión de que el envejecimiento prematuro era el resultado invariable de la prostitución (como se cita en Benjamín & Masters, 1964). Sanger describió las condiciones de desesperación, degradación, deterioro y muerte temprana entre las prostitutas que sobrevivían solo 4 ańos como promedio después de comenzar la prostitución. Como médico, él se preguntaba como resistían tanto tiempo (benjamín& Masters, 1964). Haciendo la misma observación en el lenguaje del mercado global de hoy, un proxeneta anónimo hablaba sobre la “vida breve ” de una chica en prostitución. Pheterson (1996) resumía los problemas de salud de las mujeres en la prostitución: agotamiento, frecuentes enfermedades virales, STDs, infecciones vaginales, dolores de espalda, insomnio, depresión, dolores de cabeza, dolores de estómago, trastornos de alimentación. Las mujeres que eran usadas por más clientes en prostitución, denunciaban más síntomas físicos severos (Vanwesenbeeck, 1994). Una comisión canadiense encontró que el índice de mortalidad de las mujeres en prostitución era 40 veces más alto que el de la población general (Comit´e especial de Pornografía y prostitución, 1985). Un estudio de mortalidad de más de 1600 mujeres en prostitución en U.S.A apuntaba que ninguna población de mujeres estudiadas previamente ha tenido un porcentaje de muertes producidas por asesinato incluso acercándose a las que eran estudiadas en nuestra cohorte” (Potterat et al., 2004, p783). En este estudio, el asesinato está relacionado con el 50%de las muertes de mujeres en prostitución. Analizando estudios comparados Potterat et al. (2004) seńalaba que el asesinato está relacionado con entre 29% y 100% de las denuncias de las muertes de mujeres prostitutas en Birmingham, UK; Nairobi, Vancouver, Canada; y Londres. El cáncer cervical es común entre mujeres que han estado en prostitución. Dos factores de riesgo del cáncer cervical son la temprana edad de la actividad sexual y la cantidad de encuentros sexuales. Las mujeres prostitutas tienen un mayor riesgo de cáncer cervical y también de hepatitis crónica (Chattopadhyay, Bandyopadhyay, & Duttagupta, 1994; de Sanjose et al., 1993; Nakkashima et al., 1996; Pelzer, Duncan, Tibaux, & Mehari, 1992). En un estudio de Minesota la incidencia de Ecografías entre mujeres en prostitución es varias veces mayor que la media (Parito, 1994). Comparando la violencia sexual contra las mujeres prostitutas con la violencia sexual en contra de las no prostitutas, investigadores canadienses encontraron que la violencia sexual contra las prostitutas tenía más violencia física y más frecuentemente intervenían las armas (Efendov& Stermac, 2003). Se asume muchas veces que las mujeres jóvenes en prostitución tienen conocimientos acerca de reproducción y conductas sexuales. Esto no es necesariamente cierto. A menudo, las mujeres que entran en prostitución en la adolescencia saben muy poco acerca del embarazo, control de natalidad, y STD. Aunque han podido tomar precauciones acerca del SIDA, las adolescentes en prostitución a menudo no tienen una educación de confianza con respecto a la sexualidad, embarazo, y anticoncepción y pueden carecer de información acerca de no SIDA relacionado con STDs. Lesiones traumáticas de cerebro (TBI) se dan en la prostitución como consecuencia de golpes o patadas en la cabeza, estrangulamientos, o aplastar la cabeza contra el salpicadero del coche. Se ha encontrado TBI en sobrevivientes de tortura (Jacobs & Iacopino, 2001) y mujeres maltratadas (Valera & Berenbaum, 2003). La mitad de un grupo de 100 mujeres canadienses en prostitución informan de haber recibido golpes violentos en la cabeza que las dejaron inconscientes (Farley, Lynne, & Cotton, in press). Probablemente las secuelas de TBI a las que aluden las mujeres canadienses incluyen problemas de concentración, de memoria, dolores de cabeza, dolor e insensibilidad en manos y pies, problemas de visión, mareos, problemas de equilibrio y de oído. Muchos de estos síntomas se pueden confundir con otros diagnósticos comunes en mujeres prostitutas, tales como los problemas de stress post-traumático (PTSD), depresión, y abuso de sustancias. TBI se puede tratar pero solo después de que haya sido diagnosticado correctamente. Los problemas crónicos de salud como consecuencia de abuso sexuales y abandono en la nińez (Radomsky, 1995), de violencia sexual (Golding, 1994), maltrato (Crowell & Burgess, 1996), problemas de salud no tratados, y agobiante stress y violencia (Friedman & Yehuda, 1995; Koss & Heslet, 1992; Rasmusson & Friedman, 2002). Las mujeres prostitutas sufren de todo esto. Muchos de los síntomas crónicos de las mujeres en prostitución son similares a las consecuencias físicas a largo plazo de la tortura (Peel, Hinshelwood, & Forrest, 2000; Vesti, Somnier, & Kastrup, 1992). żHAY DIFERENCIAS ENTRE LA PROSTITUCIÓN DE CALLE, BURDEL, Y CLUB DE STRIPTESS QUE AFECTAN A LA SEGURIDAD Y LA SALUD DE LAS MUJERES? Ha sido asumido que la descriminalización/legalización disminuirá la prostitución de calle y que la prostitución entonces se trasladará al interior de las casas, donde será más segura para las que están en ella. Los que promueven la prostitución legal sugieren que las mujeres estarán mas seguras en la prostitución dentro de las casas que en la prostitución en la calle. Sin embargo las mujeres en Chicago informan de la misma frecuencia de violación tanto acompańadas como en la prostitución de calle (Raphael & Shapiro, 2002). Ninguna investigación ha demostrado que la `prostitución legal disminuye la prostitución ilegal. Siguiendo la legalización de la prostitución en Victoria, Australia, aunque el número de burdeles legales se dobló, la mayor expansión fue en la prostitución ilegal. En un ańo (1999), hubo un 300% de crecimiento de burdeles ilegales (Sullivan & Jeffeys, 2001). Es un error asumir que las mujeres en prostitución se registran para ejercerla en un lugar y permanecen ahí. De hecho, se mueven entre diferentes tipos de prostitución, dependiendo de la situación de los clientes, del nivel de acoso de la policía, del lugar donde se puede ganar más dinero e.g, cerca de las bases militares o durante convenciones políticas o de negocios Kramer (2003) encontró que 59% de 119 americanos encuestados habían estado en una o más tipos de prostitución en salas (como club de striptease, masajes, prostitución de compańía) además de la prostitución de calle. Treinta y tres por cien de los encuestados por Kramer habían estado en la prostitucón en salas por un período mayor de tiempo, mientras 66% participaron en la prostitución de calle por el período más largo. En parecidas conclusiones, Farley (2003) encontró que 46 NZ encuestados habían estado en diferentes tipos de prostitución, incluyendo la de compańía, club de striptease, teléfono del sexo, prostitución por internet, sex show, bares de prostitución, prostitución de calle, de burdel y prostitución asociada con una base militar. Veintidós por ciento de estos encuestados habían cambiado de casa de una región a otra de NZ, y el 6% habían llegado de otro país a NZ (Farley, 2003). Algunos estudios han encontrado diferencias en el nivel de violencia en la calle en oposición a la prostitución de burdel, con más incidentes de violencia en la prostitución de calle que en la de burdel. Estas conclusiones son relativas, sin embargo. Muchos de nosotros no consideramos ninguna predecible y sistemática violencia en nuestros trabajos. Mientras el 83% de 303 NZ encuestados por Plumridge y Abel (2001) experimentaron algún tipo de violencia en prostitución, 27% de los que fueron a la prostitución de calle y 8% de los que fueron a la de burdel informaron de violación. Cuarenta y uno por ciento de la prostitución de calle y 21% de la de burdel habían sufrido violencia física. Es probable que la baja incidencia de violación en algunos estudios es el resultado de definiciones no claras de la violación. Encontramos en nuestra investigación que hasta las mismas mujeres en prostitución asumen que la violación no puede ocurrir en prostitución, cuando de hecho ocurre constantemente. Futuras investigaciones en prostitución deberían definir las actitudes de la violación. Por ejemplo, si la violación se define como un acto sexual involuntario, entonces la prostitución tiene un índice extremadamente alto de violación porque muchos sobrevivientes ven que la prostitución consiste casi por completo en involuntarios actos sexuales o en palabras de una persona, violación pagada Como Plumridge&Abel en NZ, nosotros (Farley, Baral, el al, 1998) encontramos más violencia física en la prostitución de calle comparado con la de burdel en Africa del Sur. Sin embargo, no encontramos diferencia en la incidencia de PTSD en estos 2 tipos de prostitución, esto sugiere que la experiencia emocional de la prostitución es intrínsecamente traumatizante tanto si se lleva a cabo en la calle o en burdeles. Documentando la profunda angustia emocional que experimentan las mujeres en los dos tipos de prostitución, un estudio canadiense comparó la prostitución de los clubs de striptease y de la calle. Los autores encontraron que las mujeres que se prostituyen en los clubs tenían tasas más altas de síntomas psiquiátricos y disociativos que las prostitutas de la calle (Ross, Anderson, Heber& Norton,1990). En un estudio separado, comparamos la prostitución de los clubs de stiptease/masaje, burdeles y de la calle en México y no encontramos diferencias en la prevalencia de la violencia física y la violación en la prostitución, del abuso sexual a menores, o síntomas de PTSD (Farley, et al, 2003). Tampoco encontramos diferencias en los porcentajes de mujeres mejicanas en burdeles, en la calle, o clubs de striptease/masaje que querían escapar de la prostitución. Vanwesenbeek (1994) también observo una gran angustia emocional entre las mujeres que ejercen la prostitución en los burdeles de Holanda. Al investigar la angustia emocional de las mujeres que ejercen la prostitución en clubs, burdeles y ventanas, Vanwesenbeek encontró que el 90% de ellas declararon un gran nerviosismo. Asi como sabemos que hombres violentos de todas las clases sociales golpean a las mujeres, también sabemos que las diferencia entre los proxenetas que aterrorizan a las mujeres en la calle y los proxenetas en trajes de ejecutivo que las aterrorizan en clubs de hombres es una diferencia solo de clase, no una diferencia de odio a la mujer. Generalmente es solo un prejuicio de clase asumir que la prostitución de calle es mucho peor que la de compańía de alto standing. Boyer, Chapman, & Marshall (1993) sugerían que la mujer en prostitución de burdeles (clubs de striptease, masaje y pornografía) tenía menos control sobre las condiciones de su vida y probablemente enfrentaban mayores riesgos de explotación, esclavitud, y dańo físico que las mujeres que se prostituían en la calle. Algunas mujeres han dicho que se sienten más seguras en la prostitución de calle comparada con la de los burdeles (en USA y en NZ) donde no se les permitía rechazar a los clientes. Explicaban que en la calle ellas podían rechazar clientes con aspecto peligroso o con síntomas de intoxicación. En la calle, alguna amiga podía tomar el número de la matrícula del coche del cliente, que consideraban como disuasorio a la violencia del cliente. Un cliente podía ser fácilmente localizado utilizando estos métodos, mientras que en un burdel la identidad del cliente está protegida por el propietario del burdel, haciendo difícil acusarlo de actitud violenta. Las mujeres en burdeles o clubs no se las anima a protestar acerca de la violencia de proxenetas/propietarios. A veces, son despedidas por estas protestas, después de ser violadas. En 2000, una bailarina en San Francisco fue violada en una cabina privada del club de striptease “Mitchell Brothers”. Cuando se quejó a los propietarios de la violación la despidieron. Promoviendo un clima que hacía la vista gorda a la explotación sexual, el acoso y la violencia, el club había distribuido unos anuncios que decían a los clientes: “lo que haces al otro lado de la cortina es tu pequeńo secreto” (sward, 2000). En 2004 una mujer que se prostituía en un burdel de Nevada interpuso una demanda contra un cliente que la violentó y contra el proxeneta Dennis Hof porque no llamó a la policía y porque el timbre de emergencia de su habitación no funcionaba (Associated Press, 200). Propietarios de burdeles y partidarios de la prostitución de compańía son conscientes de los peligros de este tipo de prostitución, pero raramente lo admiten públicamente. Por ejemplo, una organización en Africa del Sur que es partidaria de la discriminalización de la prostitución, Grupo de asalto partidario de la educación de los trabajadores del sexo (SWEAT), seńalaba los peligros de la prostitución de compańía distribuyendo una lista de consejos de seguridad para mujeres. Estos incluían la recomendación de que mientras se desvestía, la prostituta debería esconder un zapato debajo de la cama, y mientras lo recuperaba buscar cuchillos, esposas o cuerdas. La octavilla de SWEAt también decía que mullir las almohadas en la cama permitiría buscar allí las armas. Un propietario de burdel en Holanda se quejaba de una ley que exigía a los burdeles tener almohadas en las habitaciones: “No se puede tener una almohada en una habitación de burdel. Es un arma mortal”. (Daley, 2001,p.1). Conociendo cómo los clientes tratan a las mujeres en prostitución, este proxeneta holandés entendía que los cliente eran asesinos de mujeres. La gente a menudo supone que la prostitución no se da en clubs de stritease. Pero con todo la línea entre prostitución y otras actividades de explotación como striptease, está cada vez más desdibujada. La cantidad de contacto físico entre clientes y mujeres de striptease se ha incrementado desde 1980, como también lo ha hecho el acoso sexual y la violencia física. Tocar, agarrar, pinchar y poner el dedo en las bailarinas , elimina los límites entre bailar, striptease y prostitución (Lewis,1998). Holsopple (1998) documentó el abuso verval, físico y sexual que experimentan las mujeres en los clubs, que incluye tocamiento de pechos, traseros, y genitales así como darles patadas, golpes, bofetones, escupirlas y penetrarlas vaginalmente y analmente durante la danza del regazo. En muchos clubs, los clientes pueden comprar un baile de mesa o en el regazo donde la bailarina se sienta en las rodillas del cliente con poca o nada de ropa y frota sus genitales contra él. Aunque él está vestido, a menudo espera eyacular. La danza puede tener lugar en la sala principal del club o en una habitación privada. Cuanto más privada es la actuación sexual, se paga más y hay más probabilidad de que haya violento acoso sexual o violación. En un club de striptease, una mujer seńalaba, “sabemos cuando la prostitución ocurre en la danza del regazo. Entonces se ponen cuatro canciones en vez de dos” (Son, 2003, n..p). Coney (2003) describió las medidas del Departamento de Salud y Seguridad ocupacional de NZ como una farsa a la hora de proteger a las mujeres de la violencia en prostitución. El proyecto de ley de prostitución de NZ que permite a los oficiales de salud entrar en los burdeles, no permite la inspección de los actos violentos que ocurren detrás de las puertas cerradas. Los timbres de emergencia en las salas de masaje, saunas, y burdeles no pueden nunca ser atendidos con la rapidez necesaria para prevenir la violencia. Timbres de emergencia en burdeles tienen tan poco sentido como los timbres de emergencia en las casas de las mujeres maltratadas. Un guardia en un burdel legal de Australia decía que cuando las mujeres tocan el timbre, él rompe la puerta, pero no hay realmente una forma de prevenir la violencia y según este guardia, los clientes golpean a las mujeres con regularidad (Jeffreys, 2003). Una mujer que ejercía la prostitución de compańía (donde los clientes llaman a números de la guía de teléfono o anuncios de los periódicos, y se acuerda un lugar de encuentro) afirmaba que su conductor “funcionaba como guardaespaldas”. Tu tienes que llamar cuando llegas para saber que todo está OK. Pero ellos no están depié detrás de la puerta mientras tu estás allí, luego puede ocurrir cualquier cosa” (Raymond, Hughes,&Gomez, 2001.p 74). Las especificaciones en el código Australiano de Seguridad y Trabajo en prostitución (OSC) traiciona el peligro en la prostitución ya que no es lo mismo que en otros trabajos. El Australiano OSC recomienda defensa personal para las mujeres en prostitución y promueve clases de habilidades en negociar con rehenes. El OSC Australiano mientras sugiere que una mujer use su intuición para predecir los clientes que serán violentos, también distribuye una lista de los clientes violentos a la policía, trabajadores sociales y mujeres prostitutas (Jeffreys, 2003). LOS RESULTADOS DEL ABUSO VERBAL AUMENTAN LOS RIESGOS DE SALUD EN PROSTITUCIÓN En gran parte de la violencia sexual fuera de la prostitución a las mujeres se las denomina prostitutas. En prostitución a las mujeres se las llama de la misma forma que los hombres violentos llaman a todas las mujeres. Para los depredadores del sexo, los nombres justifican la violencia tanto como los nombres racistas justifican la violencia racista. Junto con la humillación de la victima, el abuso verbal erotiza la violencia de los clientes (Baldwin,1993). El dańo de la violencia verbal (mayoritariamente de los clientes) contra los que están en prostitución es emocionalmente devastador, a menudo va más allá de las lesiones físicas. El abuso verbal en prostitución es socialmente invisible, así como otros acosos sexuales en prostitución es normal e invisible. Con todo es penetrante: 88% de las 315 mujeres prostitutas y adolescentes en Canadá, Colombia y Mejico, describen el abuso verbal como intrínseco a la prostitución (Farley et al., 2003). Violencia verbal en todos los tipos de prostitución causará probablemente síntomas psicológicos agudos y a largo plazo. Explicando este proceso, una mujer decía que en el tiempo produce dańos internos. En tu mente te conviertes en lo que esa gente hace y te dice. Te preguntas cómo te dejas hacer esto y porqué esa gente quiere hacerte esto (Farley, 2003 b,p.267). EL SINDROME DE STRESS POST-TRAUMÁTICO (PTSD) ES CONSECUENCIA DE LA PROSTITUCION Las leyes que justifican la legalización o discriminalización de la prostitución para salvaguardar la salud de las mujeres no mencionan el dańo psicológico de la prostitución. Aunque los efectos traumáticos de la violación y otra violencia a la mujer que no está en prostitución están bien establecidos, el mismo trauma no está bien entendido entre las mujeres en prostitución. Investigación sobre los efectos traumáticos de la violación se refiere a las mujeres en prostitución. Aosved y Long (2003), por ejemplo, encontraron que mujeres que sufren violación como resultado de tácticas coercitivas como abuso de autoridad, discusiones o presión social experimentan el mismo alto nivel de depresión y PTSD que las mujeres que han sido violadas por la fuerza y con amenazas de fuerza. El diagnóstico de PTSD abarca los síntomas resultantes de acontecimientos traumáticos, incluyendo el trauma de la prostitución. PTSD puede ser el resultado cuando las personas han experimentado grandes traumatismos que incluyen experiencias personales o un suceso que incluye amenazas de muerte o serias lesiones; u otras amenazas a su integridad personal; o ser testigo de un suceso que incluye muerte, lesión, o amenazas a la integridad personal de otra persona; o tener conocimiento acerca de muerte violenta o inesperada, serio dańo, o amenaza de muerte o lesión sufrida por un miembro de la familia u otro conocido (American Psychiatric Asssociation, 1994, p 424). PTSD se caracteriza por ansiedad, depresión, insomnio, irritabilidad, flashbacks, insensibilidad emocional, estado de hiperalerta. Los síntomas son más severos y duraderos cuando el causante es una persona. PTSD es una norma entre las mujeres prostitutas. Farley et al (2003) encontró una tasa de prevalencia del 68% entre la prostitución en nueve países. Esta tasa era comparable a las tasas de PTSD entre mujeres maltratadas buscando acogida (45%, Housekamp& Foy, 1991;84%, Kemp, Rawling, &Green, 1991), sobrevivientes de violación (70%, Bownes, O´Gorman, &Sayers,1991) y sobrevivientes de tortura apoyada por el Estado (51%, Ramsay,Gorst-Unsworth,& Turner, 1993). Ilustrando síntomas severos de PTSD una sobreviviente de prostitución dijo, “Los primeros meses que trabajé en prostitución tenía muchas pesadillas que incluían un gran número de penes (Williamas, 1991,p.75). Después de ańos de escapar de la prostitución una mujer de Okinawan que fue comprada por personal militar americano durante la guerra de Vietnam sufría agitación y venían a su memoria imágenes de violencia sexual en los días 15 y 30 de cada mes_ los días que los militares cobraban su sueldo (Sturdevant & Stoltzfus, 1992). Un tercer sobreviviente describía una conciencia alterada del tiempo que puede ser entendida como síntoma de PTSD: “Cuando eres una prostituta, no piensas en mańana, solo piensas en el hoy” (Karim et. Al, 1995 p. 1523). LA PROSTITUCIÓN CAUSA OTROS DAŃOS PSICOLÓGICOS ADEMÁS DE PTSD La descripción del dańo psicológico de la prostitución a veces viene de los que la apoyan. Por ejemplo, el NZPC escribió en una octavilla no publicada que las personas en prostitución saben que deben tomar un descanso en la prostitución “cuando cada cliente hace que tu piel se encoja, cuando tu mandíbula te duele por apretar tus dientes para no escupir en la cara del bastardo...[o] cuando no puedes soportar lo que ves cuando te miras en el espejo (NZPC octavilla de Michele, circa 1994). Muchas mujeres que han estado en prostitución por un período largo de tiempo experimentan disfunciones sexuales con las parejas que eligen. Hay una desconexión de los sentimientos en los actos sexuales. Es casi imposible considerar a la pareja de forma diferente a un cliente. Funari (1997) trabajó desnuda en una cabina con espejo. En este tipo de prostitución, no hay contacto entre la prostituta y el cliente, y aun así el concepto de si misma se ve negativamente afectado, su sexualidad y su actitud hacia los hombres. Un espeso muro de cristal separaba a Funari de los mirones y cuando la contraventada bajaba cada 30 segundos, pagaban de nuevo para mirarla y masturbarse. En los shows de mirones y en cabinas de pornografía/prostitución, las cabinas de los hombres se riegan con una manguera con cloros después de cada cliente. Funari describía los efectos que había tenido en ella después de menos de un ańo en la prostitución de las cabinas: “En el trabajo, lo que mis manos encuentran cuando ellos tocan mi cuerpo es “producto”. Fuera del trabajo, mi cuerpo tiene continuidad, integridad. Anoche tumbada en la cama después del trabajo, tocaba mi ombligo, mis pechos. Se sentían como en Capri (el nombre del show donde trabaja) y se negaban a cambiar. Cuando mi pareja me besaba sin darme cuenta evitaba sus caricias. Conmocionados nos separamos y nos miramos. De algún modo el cristal había desaparecido y él se había convertido en uno de ellos (p.32).” Para mantener el respeto por sí misma, Funari se resistía a conectarse emocionalmente con hombres que la consideraban despreciable. Y aun así se sentía “envenenada” por el desprecio de sus clientes. La atracción sexual para con su novio disminuyó. La disociación se da en situaciones de máximo stress entre prisioneros de guerra que han sido torturados, entre nińos que sufren violencia sexual y entre mujeres maltratadas, violadas o prostituidas (Herman, 1992). Disociación, depresión y otros desordenes emocionales son comunes entre mujeres prostitutas de la calle, acompańamiento y de club de striptease (Belton, 1998; Ross et al, 1990; Vanwesenbeeck, (1994). Disociación en prostitución es una consecuencia de la violencia sexual en la infancia y en la prostitución de adultos. Al mismo tiempo, la disociación es un requisito del trabajo para sobrevivir en prostitución. A pesar de las variantes en el tipo de prostitución, las mujeres sienten que tienen que rentabilizar las partes más intimas de su cuerpo a extrańos anónimos para usarlos como agujero para eyacular. Las mujeres tratan de mantenerse lo más ilesas posibles de esta invasión masiva manteniendo una distancia del cliente (Hoigard & Finstad, 1986 p.132). La prostituta se trata a sí misma como si fuera una silla para que se siente alguien. Su mente se queda en blanco. Solamente se queda allí tumbada. Te conviertes en un objeto... Después de un tiempo lo sientes como una cosa normal (mcLead, 1982,p. 39). La prostitución es como una violación. Es como cuando tenía 15 ańos y fui violada. Yo experimentaba dejar mi cuerpo. Quiero decir que es lo que hice cuando un hombre me violó. Miré al techo y me quedé paralizada porque no quería sentir lo que estaba sintiendo. Estaba muy asustada. Y mientras fui prostituta lo hacía todo el tiempo. Paralizaba mis sentimientos. No sentía ni que estaba en mi cuerpo. Realmente dejaba mi cuerpo y me iba a otro lugar con mis pensamientos y sentimientos hasta que él venía y acababa todo. No se cómo explicarlo pero me sentía violada. Era como una violación para mi (Giobbe, 1991 p.144). Un proxeneta de Nueva Zelanda de 25 ańos,B_ informaba que después de algún engańo, casi todas las chicas sabían si podían sobrevivir a la prostitución. Según este proxeneta, 30% de las mujeres no pueden soportar la prostitución en absoluto. Es probable que este 30% que no pueden continuar sean aquellas que no pueden disociar. Haciendo una observación similar acerca de las mujeres en Holanda, Vanwesenbeek (1994) apuntaba que lo que ella llamaba una habilidosa disociación contribuía a una “actitud profesional” entre las mujeres en la prostitución holandesa. Una mujer Tailandesa decía, “Te vacía por dentro” (Bishop & Robinson, 1998 p.47). En prostitución me evado mentalmente y emocionalmente. Pronto pierdo la cuenta del tiempo y de los días . Cuando estaba despierta, comenzaba a sentirme “invisible”. Cuando volvía a casa después de una llamada, me ponía delante de un espejo y me pinchaba para ver si era real. Pasar meses con la gente que te mira el cuerpo hace que te preguntes si “tu” realmente existes (Williams, 1991.p. 80). “La memoria es algo sorprendente. Me voy de aquí (el burdel) y no me acuerdo de nada” (Farley 2003). Otra mujer describía el desarrollo gradual de una identidad disociada durante los ańos en que se prostituía en clubs de striptease : Comienzas cambiando tu misma para encajar en la fantasía de lo que ellos piensan que debe ser una mujer. En el mundo real esas mujeres no existen. Ellos te miran como muertos de hambre. Te chupan hasta secarte; te conviertes en una concha vacía. No te miran realmente; tu no eres tu. Incluso no estás allí (mujer anónima, entrevista personal 10 Mayo, 1998). Es difícil de entender para muchos, incluidos los gobiernos, que las mujeres en prostitución parecen consentirla. Solamente cuando se mira con cuidado al contexto del consentimiento así como a traumáticos abusos del pasado, es cuando este aparente consentimiento y apoyo de la prostitución por algunas mujeres en la industria del sexo puede ser entendido. Playwright Carolyn Gage (in press) ha escrito acerca de la relación entre incesto, disociación y defensa de la prostitución en la vida de una mujer: “Angie... estimó que había prestado servicio sexual alrededor de 2000 hombres. Era propietaria de una casa, a la cual se refería como “la casa que el joder construyó. Como prostituta , Angie se había convertido en portavoz de la prostitución. Se describía a sí misma como “pintura de un nińo” para las organizaciones partidarias de la legalización de la prostitución. Era aparentemente su modelo de feliz y sano gancho.” La prostitución de Angie era apoyada socialmente y bien pagada. Para entenderse ella misma como nińa víctima habría que ver que sus aparentes elecciones autónomas e incluso rebeldes eran de hecho respuestas programadas a una actividad y tortura previas. Los elementos de elección y libre voluntad tan críticos a su sentido como persona, no eran como ella los había visto. Con cada acto de los llamados de liberación sexual, ella estaba reinscribiendo su trauma. Durante tres décadas, Angie no había recordado su abuso sexual cuando era nińa. Habiendo crecido en el Midwest como hija única de padres cristianos fundamentalistas, no había recordado nada extraordinario acerca de su nińez.. Más tarde, se casó y comenzó a participar en sexo de grupo e intercambios de pareja. Eran los ańos 60 y Angie se consideraba liberada. La memoria de abuso sexual crónico de Angie volvió después de que había dejado la prostitución. Hasta ese momento las memorias de abusos de la nińez no eran conscientes. Mas tarde se encontró con una amiga que la poyaba y asistió a una clase en la que comenzó a escribir sobre su vida. En ese momento, las memorias de su abuso sexual salieron a la superficie. Por un tiempo, sintió que había traicionado a otras mujeres por su anterior defensa de la prostitución como una elección de carrera glamorosa. Una primera función de la disociación es soportar y manejar el abrumador miedo, pánico y la crueldad sistemática que se experimenta en la prostitución, además del temprano abuso, separando estas atrocidades del resto de si misma (Ross, Farley, & Schwartz, 2003). En la disociación de identidad es muy importante negar lo que se separa porque de lo que se trata es de sobrevivir. Por este motivo la personalidad disociada puede ser muy persuasiva. Cuando Angie decía que le gustaba ser prostituta, servir a sus clientes, lo habría hecho incluso sin cobrar, era persuasiva porque lo creía y porque lo creía era digna de crédito (Gage, in press, n.p). żPUEDEN LAS MUJERES EN PROSTITUCIÓN ESTAR PROTEGIDAS DEL SIDA? Hay una extensa documentación médica que dice que el SIDA se transmite del cliente a la prostituta por relaciones vaginales y anales. La violación por clientes es la principal fuente de infección entre las mujeres prostitutas, adolescentes y nińos. En cambio una de las mentiras acerca de la prostitución es que ella es la fuente de infección. Aunque ha habido un intenso enfoque en el riesgo de SIDA que corren los hombres que compran a las prostitutas, al mismo tiempo ha habido una falta de atención hacia la violencia psicológica y física contra las mujeres en prostitución. En la literatura de SIDA de 1980 a 2000, muchos autores minimizan o ignoran el riesgo que impone el cliente a la mujer prostituta. Muchos también dejan de mencionar alternativas a la prostitución como medio para mejorar la salud de la mujer . Por ejemplo, Karim y compańeros (1995) entrevistaron a mujeres que se prostituian en el camión de un stop situado entre Durban y Johannesburg, Africa del Sur. Este grupo de investigadores encontraron que las mujeres corrían un mayor riesgo de violencia física cuando insistían en el uso de condon con los clientes. Ignorando sus propios descubrimientos en los peligros de las mujeres que intentan persuadir a los clientes en el uso del condón, los investigadores recomendaban que las mujeres en prostitución aprendieran habilidades de comunicación y negociación para reducir el riesgo de SIDA. Parece trágicamente probable que este particular proyecto, y otros con recomendaciones parecidas, pueden resultar en lesiones incluso muerte, para algunas mujeres en prostitución. Cuando el SIDA fue reconocido como epidemia a principios de los 80, los programas de educación del SIDA se focalizaban en lo que se ha llamado educación para un sexo mas seguro o negociación para un sexo más seguro, asumiendo que si a la mujer en prostitución se la enseńa a ser más asertiva, entonces puede persuadir al cliente para que use condón. En lo que fallan muchos programas de prevención del SIDA es en dirigirse a la demanda de sexo del cliente sin condón en situación desigual de poder donde la mujer en prostitución no tiene el poder físico o económico para rechazarlo. Ochenta y nueve por ciento de los clientes canadienses de prostitutas rechazan los condones en un estudio (Cunningham & Christensen, 2001). Porque los clientes pagan más dinero para no usar condones, actos sexuales de grave riesgo “pueden ser comprados siempre”. (Loff, Overs & Longo, 2003). En otro estudio, 47% de las mujeres en prostitución en USA afirmaban que los hombres esperaban sexo sin condón, y 45% de las mujeres decían que los hombres se vuelven abusivos si ellas insisten en usar condón (Raymond, Hughes, et al. 2001). Está reglamentado el uso de condón en la sauna, pero es negociable entre las partes en privado. Muchos chicos esperan felaciones sin condón (Raymond et al. 2001 p. 72). En círculos de salud pública todavía se asume que las consecuencias de la prostitución en la salud son principalmente STD o SIDA y que el uso del condón resolverá la totalidad de los problemas de salud de las mujeres prostitutas (Hsu & du Gverny, 2002, Wolffers & van Beelen, 2003). Todavía en 2003, el grupo de Epidemiología del Sida en la Universidad de Otago informaba de la no asociación entre SIDA/VIH y prostituciçón en Nueva Zelanda (Coney, 2003). Muchos ahora entienden que las mujeres en prostitución harán lo que puedan para evitar el VIH y otros STDs. Cuando no están físicamente prevenidas con condones masculinos y cuando los condones femeninos están disponibles, las mujeres en prostitución utilizan métodos de protección de barrera para STD y SIDA. Los partidarios de la legalización/descriminalización raramente mencionan que las mujeres en prostitución son infectadas muy a menudo por los clientes, no porque ella evite los condones deliberadamente, sino porque él la viola sin un condón o porque la persuade o la obliga pagándola mucho más por los actos sexuales sin condón. En Tailandia comenzó a final de los 80 una campańa de SIDA y WHO para asegurar 100% uso del condón. Según las mujeres en prostitución, bajo esta política sufren el mismo desprecio social de siempre pero con ańadidas tácticas coercitivas como ser llevadas a las clínicas para test sanitarios acompańadas por policías o militares. La campańa humillaba a las mujeres exhibiendo sus fotografías en burdeles para que los clientes puedan informar a los proxenetas de qué mujeres practican sexo sin condón (Loff et al. 2003). La culpabilidad del cliente por sus fallos al usar condón era ignorada. Respondiendo a la presión de los educadores en SIDA de que las mujeres inpongan el uso del condón a los clientes, un grupo de mujeres Nicaragüenses en prostitución insistía en que eran los clientes, no las prostitutas quienes debían ser obligados a usar condón (Gorter et al, 2000). Esta recomendación rara vez viene de los proxenetas, propietarios de burdeles, educadores en SIDA, legisladores, quienes en lugar de eso se unen en adjudicar a las mujeres la responsabilidad del uso del condón antes que mantener la responsabilidad del cliente masculino. Globalmente la incidencia de la seropositividad en SIDA entre las prostitutas es devastadora. Nińos de la calle y adolescentes en Rumanía y Colombia por ejemplo, están al más alto riesgo de saqueo sexual así como SIDA..Piot (1999) apunta que la mitad de los nuevos casos de SIDA son gente por debajo de 25 ańos, y que las chicas serán infectadas probablemente a una edad más temprana que los chicos, en parte por la aceptación de la violencia perpetrada contra las chicas y las mujeres en muchas culturas. La violencia contra las mujeres es un factor de riesgo de SIDA primordial (García Moteno & Watts, 2000; Matsamura, 2003; Piot, 1999; Naciones Unidas, 2003). Aral & Mann (1998), en los centros para el control de la enfermedad hacían hincapié en la importancia de insistir en asuntos de derechos humanos junto con campańas de salud públicas contra STD. Ellos apuntan que dado que muchas mujeres entran en prostitución debido a la pobreza, violación, infertilidad y posterior abandono o divorcio, los programas de salud pública deben tener en cuenta los factores sociales que contribuyen al SIDA/STD. Desigualdad de género en cualquier cultura normaliza el sexo forzado y promueve la violencia doméstica y la prostitución, contribuyendo finalmente a la posibilidad para las mujeres de ser infectadas de SIDA (Pyne, 1995, Raimond, 1998). Entender la conexión entre la violencia del acompańante, violación y SIDA/VIH es crucial para entender la continua vulnerabilidad de las mujeres en prostitución, a pesar de los programas de distribución de condones. Por ejemplo Kalichman, Kelly, Shaboltas, y Granskaya (2000) y Kalichman, Kelly, Williams, Cheery, Belcher, y Nachimson (1998) apuntaba la coincidencia de la epidemia del Sida y la violencia doméstica en Rusia, Ruanda y Estados Unidos. SIDA y STD han aumentado su exponencialidad en los estados de la antigua Unión Soviética desde 1995. Desde 1987 a 1995, pocos menos de 200 nuevas infecciones de SIDA por ańo fueron diagnosticadas en Rusia. En los primeros 6 meses de 1999, 5000 nuevos casos de SIDA fueron declarados (Dehno, Khodakevich, Hamers, & Schwartlander, 1999). En la ciudad de Kaliningrado, Rusia, 1 de 3 personas infectadas de Sida era una mujer y 80% de las mujeres infectadas estaba en prostitución (Smolskaya, Momot, Tahkinova, &Kotova , 1998). Es probable que este masivo aumento de VIH sea resultado de una tasa extremadamente alta de violencia contra las mujeres en Rusia (Hamers, Downs, Infuso, & Brunet, 1998). En Rusia las mujeres son tratadas como “prostitutas de oficina” a través de requerimientos del trabajo que requiere tolerar el acoso sexual (Hughes, 2000). En Senegal, la prostitución está regulada por el Gobierno basada en la asunción de que la regulación reducirá las tasas de SIDA. Las mujeres están obligadas a registrarse como prostitutas para tener controles sanitarios mensuales y recibir asesoramiento en VIH. Se les suministra también condones. En un estudio que compara las mujeres registradas que han recibido educación en VIH con las que no estaban registradas y sin formación acerca del VIH, los investigadores encontraron tasas de infección de SIDA más altas entre las mujeres registradas (Laurent et al, 2003). Este estudio sugiere preguntas acerca de la eficacia de los programas de Educación en VIH. EDUCACIÓN EN SIDA/VIH Y LA PROMOCION DE LA PROSTITUCIÓN Algunas organizaciones de prostitutas como NZPC han hecho una valiosa educación en SIDA/VIH, intercambio de jeringas, y distribución de condones (Coney, 2003). Esto es una contribución a la salud pública y sin lugar a dudas ha salvado vidas. Por otra parte hay una cara siniestra en la educación en VIH de actividades de grupos que pretenden presentar a todas las mujeres en prostitución mientras simultáneamente promueven la prostitución como trabajo. Alexander (1996) comentaba que la epidemia del sida trajo con ella algunas ventajas para los que promueven la prostitución. La epidemia del Sida ha facilitado indirectamente el crecimiento de la comercial industria del sexo creando oportunidades en fondos para la educación en SIDA . La subvención del gobierno para programas que promueven la educación en VIH y el reconocimiento legal de la prostitución ha tenido lugar en Brazil, Cambodia, Canada, Alemania, Holanda, México, Australia, Nueva Zelanda, India, Rusia, EEUU, entre otros grupos tales como el colectivo de prostitutas de Nueva Zelanda (NZPC), SWEAT en Sur Africa y el Proyecto para la educación de las prostitutas de California (CAL. PEP) se han beneficiado de los fondos que han apoyado sus esfuerzos para legalizar o descriminalizar la industria del sexo. Estos programas han creado sindicatos y oportunidades para descriminalizar la prostitución. SWEAT por ejemplo, distribuyó un panfleto en 1995, el objetivo del cual era “asistirte en tu carrera de la industria del sexo”. Subvencionado con programas de prevención del VIH, SWEAT ofrecía preparación en masaje sexual. Otros programas operan de forma similar a SWEAT: Aunque diseńadas para prevenir STD/VIH entre los que están en prostitución, estas organizaciones no solo distribuyen condones sino que también promueven la prostitución. Por ejemplo, una publicación Europea titulaba “sanidad obligatoria recomendaba centros de día, condones y café como servicios necesarios para las que están en prostitución. (Bloem, 1999, p.7). Sin embargo, las opciones de alojamiento, tratamiento de drogas o escape de la prostitución no se mencionaban en el panfleto. El mejor resultado posible para los que están en prostitución se asume como una sincera , informal charla con compańeros en prostitución. El panfleto tácita asume la continuidad del destinatario en prostitución. El NZPC se fundó en 1987 como grupo de presión en el negocio del sexo y mejorar las condiciones de trabajo de las mujeres en prostitución. Desde 1987, el NZPC ha sido subvencionado por el Ministerio de Salud de Nueva Zelanda para proporcionar educación en VIH a las personas en prostitución y distribuir agujas limpias. En el proceso de subvencionar el NZPC, el Ministerio de Sanidad de NZ fue educado acerca de la prostitución exclusivamente por esa organización y consecuentemente, se alineo con los fines políticos del NZPC: descriminalizar la prostitución. Representantes del Ministerio de Sanidad de NZ me dijeron que sabían todo lo que necesitaban saber acerca de la prostitución a través de la información recibida del NZPC. En este caso la conexión es clara: primero hay fondos de salud pública para conocimiento de SIDA, después las organizaciones que dirigen los grupos de presión de salud para la discriminalización u otro reconocimiento legal de la prostitución, y consecuentemente, delegaciones del gobierno adoptan la perspectiva de que la prostitución es una forma de trabajo antes que una violación de los derechos humanos. La distribución de fondos de sanidad pública para la prevención del VIH se ha llevado a cabo con descuido de los objetivos del destinatario, la aplicación de los programas, o la ética. Los educadores de sanidad pública deben negociar con los proxenetas para asegurar que podrán entrar en los burdeles para distribuir condones a las mujeres e incluso a los nińos en prostitución. A veces se llegan a acuerdos, por ejemplo en el estado de Kerala, India, donde los trabajadores Sociales tienen que obtener permiso del proxeneta del burdel para repartir condones. A cambio, los Trabajadores Sociales estaban de acuerdo en ignorar la presencia de nińos en prostitución informando a las mujeres a cerca de los servicios disponibles. (Fiedman, 1996). Negociar con los proietarios de burdeles y proxenetas también se da en el Proyecto Sonagachi en Calcuta. Jana, Bandyopadhyay, Saha, and Dutta (1999) explicaban que en proyecto Sonagachi la prostitución era aceptada como una profesión válida y no se hacía ningún intento en desanimar a los trabajadores sexuales en practicar la prostitución o en rescatarlas o rehabilitarlas. Esto aseguraba a los implicados en el comercio del sexo que nosotros intrusos no íbamos a alterar su negocio. Una alianza entre proxenetas y otros que utilizan educación en VIH para promover la prostitución es también clara en el caso de cal-PEP. En 1993, cal-PEP había recibido $ 1,6 millones en subvenciones estatales y federales para trabajar en la prevención del SIDA entre las prostitutas. El fundador de cl-PEP era un miembro de COYOTE, una organización americana que promueve la despenalización de la prostitución. Además la delegación estaba dirigida por el fundador ex -proxeneta que tenía una condena criminal por dirigir un negocio de prostitución interestatal. (Mannucci & Williams , 1993) .Este proyecto de Oakland, California, continua recibiendo fondos estatales para la prevención del VIH en 2003. Aunque proporciona unos servicios de prevención de salud y VIH, el burdel Tan Bazar en Bangladesh es en realidad una prisión campamento. El burdel Tan Bazar anuncia los siguientes servicios para prostitutas en una clínica unida al burdel: anticonceptivos, asesoramiento, condones, STD/VIH, tratamiento, aborto, controles prenatales y postnatales, cuidados de infertilidad, cuidados ginecológicos, y tratamiento de enfermedades menores. Se incluye una clínica de nińos (Ahmed 2001). Este gran burdel, el mayor de Bangladesh, encierra a las mujeres y sus nińos dentro y funciona básicamente como prisión para mujeres pobres en prostitución. Ellas viven la mayor parte de sus vidas en el burdel, constantemente disponibles para la compra de sus servicios pero fuera de la vista del público. En otro ilustre caso de política de salud pública equivocada, Hernández investigó el tráfico de chicas mejicanas a los burdeles cerca de San Diego, donde redes criminales controlan al menos 50 burdeles incluyendo un campo de explotación sexual al aire libre para trabajadores del campo emigrantes. Durante un período de 10 ańos , cientos de chicas adolescentes provenientes del México rural eran secuestradas o engańadas para cruzar la frontera con EEUU por coyotes, traficantes, y proxenetas. Estas chicas eran vendidas para realizar actos sexuales no solo a cientos de campesinos que eran transportados a los campos donde asaltaban sexualmente a las chicas en prostitución, sino a turistas de EEUU y personal militar. Un médico estadounidense que trabajaba para una clínica que proporcionaba cuidados sanitarios a los trabajadores emigrantes decía, “la primera vez que fui a los campos no vomité solo porque no tenía nada en mi estómago. Era verdaderamente grotesco e inimaginable (Hernández, 2003). Muchas de las chicas tenían 9 o 10 ańos. En una ocasión, el médico contó 35 hombres que pagaban por violar a una chica durante una hora. Después de que informó de la violencia sexual en prostitución, los oficiales de salud pública americanos le dijeron que la prostitución no era algo que concerniera con la salud pública de los inmigrantes. Aconsejado por sus superiores de trabajar con los proxenetas, la médico limitó su práctica a “prevenir VIH/SIDA y otras enfermedades venéreas en las menores explotadas” (Herández, 2003). Es francamente criminal centrarse solamente VIH/STD e ignorar el abuso físico de nińas y adolescentes, el rapto, tráfico y la prostitución de nińas. En clínicas de salud pública y de VIH/SIDA, este punto de vista suele ser la norma, más que la excepción. Bernard Trink, un expatriado americano que vive en Bangkok que es un ávido cliente de prostitución, escribe columnas semanales en el Bangkok Post acerca de la industria del sexo tailandesa. Trink es un crítico de grupos como SWEAT, NZPC, Cal-PEP, o EMPOWER en Bangkok, pero no tiene pelos en la lengua cuando se le pregunta acerca de la efectividad de los grupos que trabajan contra el VIH entre las prostitutas: “EMPOWER es una operación mierda...trabajan en la discriminación por SIDA, lo cual está bien pero no ayuda a las mujeres. Para ellas solo cuenta el dinero . Lo único que sacaría a las mujeres de la prostitución es un trabajo donde se les pagara lo mismo. Bernard Trink, citado por Bishop&Robinson, 1998,p.184). CONCLUSIÓN El negocio legal del sexo proporciona lugares donde el acoso sexual, la explotación sexual y la violencia contra las mujeres son perpetradas con impunidad. El apoyo del Estado a la prostitución pone en peligro a las mujeres y nińos donde los actos de saqueo se consideran normalizados – actos que van de los aparentemente banales (masaje de los pechos) hasta los mortales (prostitución SNUFF que incluye rodaje en directo de asesinatos reales de mujeres y nińos). Un informe sobre explotación sexual de nińos apuntaba que la presencia de una próspera industria del sexo de adultos en una comunidad tenía el efecto de aumentar la prostitución de nińos en la misma comunidad (Estes&Weiner,2001). Nevada, el único estado de EEUU donde la prostitución es legal en 13 comarcas, tiene a propósito de ello las tasas mas altas de crímenes sexuales que el resto de los EEUU en la década de los 90 (Albert,2001). Los clientes que compran mujeres, grupos que promueven la prostitución legal, y gobiernos que apoyan la industria del sexo conforman una asociación tripartita que pone en peligro a todas las mujeres. Estos grupos coinciden en negar la violencia diaria y los consecuentes peligros de salud de los que están en prostitución. Un cliente, por ejemplo, justificando la prostitución, decía que proporcionaba beneficios sanitarios a las mujeres en prostitución: Dave (2003) opinaba que con el masaje de los pechos, se mejora la salud de los pechos las mujeres en prostitución. Citaba numerosos estudios médicos justificando sus violencias sexuales por las que pagaba como medicamente beneficiosas. Aquellos que promueven la legalización o descriminalización defienden la industria del sexo basada en el cliente con una muy atractiva reconversión. Aunque debidamente anotado el problema de “clientes asesinos” de prostitutas, Kinnell (221) sin embargo sugería que tener como meta el arresto legal de los proxenetas peligrosos, de algún modo aumenta el peligro para los que están en prostitución. Ella apuntaba que “aunque muchos ataques son perpetrados por clientes”, sin embargo todavía no asumimos que una “alta proporción de clientes es potencialmente violento”. Los proxenetas alrededor del mundo operan con sofisticados subterfugios defendiendo la legalización de la prostitución. Aunque la violencia ha sido declarada un área prioritaria en la estrategia sanitaria de Nueva Zelanda, ninguna parte del proyecto de ley de prostitución ofrece ninguna protección específica para la violencia que es intrínseca a la prostitución. Haciendo como que protegen la salud de las mujeres, la ley de prostitución de Nueva Zelanda pretende proteger a todos de VIH y STDs, a pesar de que ha sido ya establecido que no hay asociación entre prostitución y VIH en Nueva Zelanda (Coney, 2003). La ley de derechos humanos de NZ tiene disposiciones que protegen a las mujeres del acoso sexual. Es una ley mucho más protectora que la ley de NZ que discriminaliza la prostitución en el nombre de la salud de las mujeres al trabajo. Dado que uno de los requisitos del trabajo de prostitución es tolerar el acoso sexual, żcómo protegerá la ley de derechos humanos de NZ a las mujeres en prostitución del acoso sexual? żCuál será el resultado de las luchas contra la violencia y abuso sexual en el hogar, en el trabajo o en la calle si los hombres pueden comprar el derecho a perpetrar estos actos contra las mujeres en prostitución? (D’Cunha, 2002. p.41). La prostitución es una institución que sistemáticamente discrimina contra las mujeres, contra los jóvenes, contra los pobres, y contra los grupos étnicamente subordinados. La prostitución no se puede hacer más segura o un poco mejor legalizándola o descriminándola (Raymond, 2003). Es una institución particularmente maliciosa de desigualdad de sexos. Al comprender esto, el legislador de Nevada William O’Donell afirmaba: “Me molesta que estemos ganando dinero a espaldas de las mujeres. Perdonar la prostitución es la cosa más baja y degradante que el estado puede hacer a las mujeres. Lo que hacemos como estado es esencialmente poner un sello-categoría en el culo de cada prostituta. En cambio, deberíamos ayudarlas a volver a la sociedad.” (citado en Albert, 2001, p.178). żPuede el pago de dinero de un cliente a una mujer en prostitución borrar todo lo que sabemos de acoso sexual, violación, y violencia doméstica?. El adagio “silencio es consentimiento” se aplica erróneamente a las mujeres en prostitución. Culpamos a los que mantienen silencio por todo lo que les ocurre porque , dice la lógica, deberían de haber denunciado el abuso. Las mujeres en prostitución callan por muchas razones. Muy pocas veces se les ha dado la oportunidad de hablar acerca de sus vidas reales porque esto interferiría con el negocio del sexo. El silencio de muchos de los que están en prostitución es el resultado de intimidación, terror, disociación, y vergüenza. Su silencio, como el silencio de las mujeres maltratadas , no debería ser mal interpretado nunca como su consentimiento a la prostitución. 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