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Hace sólo 25 años que en España una mujer, sin el
permiso expreso de su marido, no podía trabajar, ni cobrar salario, ni
ejercer el comercio, ni ocupar cargos, ni abrir cuentas corrientes, ni
sacar el carnet de conducir, ni siquiera poseía personalidad jurídica
propia.
Gracias al trabajo de mujeres como María Telo se
pudo conseguir una reforma del código Civil que anuló esta situación
que relegaba a las mujeres a un estatus legal Jurídico idéntico al de
los menores y los minusválidos psíquicos y que las obligaba a obedecer
al marido por imperativo legal.
María Telo nació en Cáceres en 1915. En 1932
comenzó la carrera de Derecho en la Universidad de Salamanca, estudios
que se vieron interrumpidos hasta 1940 al estallar en nuestro país la
guerra civil.
En 1944, a pesar de la negativa del Jurado que la
examinó, se convirtió en la primera mujer miembro del cuerpo técnico de
Administración Civil del Ministerio de Agricultura y también fue la
primera mujer en España que ocupó una Jefatura de Sección.
En 1952 ingresó en el Colegio de Abogados de Madrid
y ejerció la profesión durante 40 años. Durante años trabajó, sin
ayudas ni subvenciones, primero desde la Comisión de Estudios Jurídicos
y más tarde desde la Asociación Española de Mujeres Juristas ambas
fundadas y presididas por ella. En 1969 puso en marcha un Consejo Abierto
en la Federación Internacional de Mujeres Juristas, que trajo a España,
por primera vez en toda la dictadura franquista, a las delegadas de los países
comunistas del Este de Europa. Su ponencia en este Consejo, titulada
"La Mujer en el Derecho Civil", sentaría las bases para el
inicio de su lucha personal en pos de conseguir una reforma del código
Civil. María Telo inició una corriente de opinión favorable a la
reforma del Derecho de Familia y se encargó de elevar la petición de
revisión de estas leyes hasta el Ministerio de Justicia.
Entre 1971 y 1975 consiguió que cuatro mujeres,
entre las que se contaba ella, entraran por primera vez a formar parte de
la Comisión General encargada de revisar el código Civil y durante
cuatro años revisaron y analizaron todos los artículos relativos al
Derecho de Familia, consiguiéndose finalmente anular la licencia marital
y todos los recortes de libertades de las mujeres previstos en el código
Civil, colocándola en un plano de igualdad legal con el marido.
Durante su más que brillante carrera profesional ha
recibido los siguientes galardones:
La Cruz distinguida de primera Clase de San Raimundo
de Peñafort, del Ministerio de Justicia.
La Medalla al Mérito de la Doctora Perez Perozo,
fundadora de la Federación Venezolana de Abogadas, en 1978.
Premio Mujer Progresista 1995 de la Asociación de
Mujeres Progresistas, en 1976.
Condecoración de la Federación Latinoamericana de
Abogadas, en 1996 "como testimonio y reconocimiento a su solidaridad
para las abogadas y mujeres de carreras jurídicas, en las luchas por
obtener verdaderos espacios de Igualdad, Justicia y Paz para la humanidad
y por su esfuerzo al contribuir a la evolución de las Instituciones del
Derecho" 10 de junio de 2008. Nombrada Doctora "honoris
causa" por la Universidad de Salamanca. |